De un tiempo a esta parte le estamos cogiendo el gusto a eso de personalizar las esquelas. Los textos que antes no se cuestionaban, a los que no se les cambiaba ni una coma, hoy en día no son válidos para muchas familias, que buscan hacer algún guiño a la persona fallecida y romper un poco el rígido protocolo funerario. 

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Si el mes pasado leíamos la cómica esquela del sevillano que "estará en el bar" durante su propio funeral, en esta ocasión la familia de la mujer fallecida ha aprovechado para hacer que un irónico reproche pasase a la posteridad. El texto, que a simple vista es normal y corriente, apareció el 29 de enero en La Verdad de Murcia, donde también se puede consultar en su edición digital

Teresa Lago Fernández era una gallega que vivía en Murcia y regentaba el establecimiento Pedro Luis Olivares Joyero. La mujer falleció el pasado 28 de enero a los 67 años, dejando muchos amigos y familiares tristes por su ausencia. Aunque, como han demostrado, parece que lo que más van a echar de menos es su salpicón. 

La receta secreta

A juzgar por la esquela, Teresa hacía un salpicón para chuparse los dedos, pero no era amiga de compartir su sabiduría en los fogones, de modo que sus seres queridos quisieron reprochárselo de una forma irónica: "Y dejándonos sin la receta de salpicón", escribieron. 

Como suele ocurrir con estas cosas, el texto no tardó en hacerse viral y ahora toda España se ha quedado con las ganas de probar el salpicón de Teresa.