El Deportivo de la Coruña ha sido, y es, uno de esos equipos al que es difícil odiar. La década de los 90 fue su época dorada y sus jugadores serán recordados siempre. Capitaneados por Arsenio Iglesias, el Brujo de Arteixo, los gallegos llegarían hasta las puertas de una final europea y a ganar una Copa del Rey.

Y como dice aquél: "detrás de un gran entrenador hay un gran presidente", en este caso no podía ser menos. Augusto César Lendoiro fue el artífice de los fichajes más rentables del fútbol español. Gracias a él, llegaron a una pequeña ciudad del norte peninsular dos estrellas brasileñas de renombre: Mauro Silva y Bebeto. Pero ¿cómo conseguía Lendoiro semejantes chollos?

Con nocturnidad y alevosía

De Lendoiro se cuentan muchas cosas, sobre todo en Coruña, donde las malas lenguas cuentan infinidad de anécdotas suyas. Pero lo cierto de todo ello es que el ex-presidente deportivista era, y es, un animal nocturno. Según reconoce él mismo en una entrevista al diario Marca: "siempre negociaba de noche porque nadie me molestaba". Y es aquí donde la gente discrepa.

Lo cierto es que Lendoiro negociaba de noche por otro motivo. Él encaraba un fichaje como el cortejo de una pareja: la llevaba a cenar, hablaba del tiempo, del cine, de la ciudad, comían, bebían, reían, volvían a beber y, cuando a Lendoiro le interesaba, normalmente a altas horas de la madrugada y con varias botellas de vino encima de la mesa, entonces negociaban.

Aunque la versión oficial del propio Lendoiro aclara que negociaba de noche por aquello del diferente horario entre continentes o que de día uno tiene diferentes asuntos que atender y que de noche no molestan. Él mismo reconoce que un día llegó a sentarse a las 22:00 a cenar y que hasta las 12 del mediodía del día siguiente no se levantaron con todo hecho.

Así fue como consiguió sacar más de 20 millones de euros por Makaay, por eso y porque el Bayern ya lo había presentado antes de ficharlo. También usó la misma táctica para traer a Albert Luque del Newcastle por tan sólo 14 millones.

coruna-riazor

Riazor es Copacabana

Una de sus mayores hazañas fue el fichaje de los brasileños Bebeto y Mauro Silva. Para ello, sin embargo, no pudo realizar su archiconocida táctica de "fichaje por agotamiento etílico" ya que se tuvo que desplazar hasta Brasil para ello. Pero allí usó otra de las cualidades por las que se le recordarán: su labia.

Y es que el presidente del Deportivo convenció a los jugadores brasileños con el argumento de que la playa de Riazor era como una pequeña Copacabana. Se le olvidó comentar el pequeño detalle del clima coruñés.

La deuda del Deportivo

Lamentablemente, Lendoiro será recordado en la ciudad como una figura amada y odiada a partes iguales. Consiguió títulos para el equipo y fama para la ciudad pero a costa de dejar un club endeudado que ha estado al borde de la quiebra. Pero sobre todo, será recordado en los restaurantes donde negociaba hasta altas horas, ya no sólo por sus tácticas, sino porque aún debe alguna que otra cena.