Las redes sociales no olvidan nada, todo es susceptible de renacer -con o sin razones-. Eso mismo le ha ocurrido a Alberto Garzón después de que un tuitero rescatase uno de sus mensajes en el que el dirigente de Izquierda Unida denunciaba el robo de su bicicleta y trataba de vincularlo a los recortes de una forma bastante patillera. Tan patillera como el rescate de su tuit.

Y se hizo el cachondeo:

Y en medio de todo este lío, Garzón hizo lo último que se debe hacer en estos casos: contestar.

Ya conocéis Twitter, eso es apagar un fuego con gasolina:

Lección de vida tuitera: si se están riendo de ti, o te unes o te callas. Pero nunca contestes.

El usuario @JosPastr no es ni mucho menos un extraño entre quienes azotan a la izquierda. Basta como ejemplo esta respuesta a Echenique: