Adriana Martín se fue a la cama el pasado viernes con 2.600 seguidores en Twitter. En la mañana del lunes ya rozaban los 7.000. El mérito de esta doctora en Física, fotógrafa especializada en la interpretación musical, colaboradora de notodo.com y geek confesa ha sido anteponer el sentido común a la ideología. Cuando media España bromeaba sobre los gustos que la revista Tiempo atribuía a la princesa Leonor -el cine de Kurosawa y las novelas de Stevenson y Carroll- a ella no le dolieron prendas para denunciar lo que realmente estaba ocurriendo: adultos ridiculizando en público a una niña por tener inquietudes culturales.

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"Al principio no le había prestado atención. Vi que 'Kurosawa' se había hecho trending en Twitter y que algunos de mis contactos hablaban de no soportar Los siete samuráis" - cuenta a EL ESPAÑOL. "Pero entonces caí en que estaban mofándose de Leonor por leer La isla del Tesoro". Adriana recordaba haber leído la mítica novela de piratas de la que beben fenómenos como Piratas del Caribe a los once años, los mismos de la princesa, y acaba de retomar la lectura de las aventuras de Long John Silver, Jim Hawkings y el resto de lobos de mar alentada por otra versión reciente, la serie Black sails.

"Aluciné. Porque reírse de un niño por sus gustos es acoso. Pero también porque quienes bromeaban sobre Leonor alardeaban de no haber leído el libro. Me pareció tan triste...". Así que Adriana se puso a teclear. Lo que salió de sus manos fue un hilo sincero y espontáneo, cargado de humanidad y de pinceladas biográficas, que acumula miles de favoritos y retweets y que puede seguirse a partir de aquí:

"Esto que estáis haciendo, mis queridos subnormales, es burlaros de una cría. De una cría que, para colmo, a lo mejor resulta que es espabilá" - se despacha Adriana en una extensa sucesión de tuits, rotundos con un martillazo. "Ha bastado la insinuación de que le gustan las cosas medianamente inteligentes y elaboradas para que empiecen las risas". No son risas bienintencionadas, describe: son las carcajadas del matón, del acoso escolar, las que coartan la expresión de un niño y le impiden desarrollar su auténtica personalidad.

La hipocresía de la situación impelía a Adriana a sacar un tuit tras otro. "Sé como se la gasta la peña en Twitter" - acusa, resabiada. "Luego saldrá una campaña contra el bullying y todos se subirán al carro". Ahora le tocaba a ella ponerse en la piel de una niña ridiculizada por sus inquietudes, de la que se rieron profesoras y madres por decir que quería ser egiptóloga. "La respuesta correcta era querer ser mamá".

"Prefiero una reina culta antes que a alguien como el abuelo"

Adriana se declara "abrumada", pero no "superada" por la fama viral que le ha otorgado su alegato. "Hubo momentos en los que el móvil se me bloqueó por las notificaciones" recuerda, divertida. Califica la experiencia de "emocionante" por la cantidad de padres desconocidos que le han escrito para solidarizarse con su visión. También ha atraído la atención de algún troll. "Nada que no pueda controlar, no me tiembla el pulso a la hora de bloquear".

Le divierte especialmente que le acusen de formar parte de la "maquinaria de propaganda de Zarzuela" cuando no se ha movido un palmo de sus convicciones republicanas. "Para mí la monarquía es un sistema irreconciliable con la democracia. Pero que seamos republicanos no nos da derecho a insultar, especialmente cuando algo no es insultable".

Hubo otro factor que le movió a pronunciarse: el sesgo sexista que percibió en las burlas reiteradas hacia la "niña repipi", algo que como "feminista" no podía dejar pasar. "Es el estigma de ser mujer y culta. Nunca ha estado bien visto". Se revuelve igualmente ante la idea de que haya campo abierto a criticar Leonor por tratarse de "una privilegiada" cuando el motivo es el descrito. "Puestos a tener reyes prefiero a alguien culto. ¿Qué mensaje estamos dando? ¿Que de lo que hay que hablar es de fútbol, como el abuelo?".

Mientras despacha a los últimos coletazos de trolls en su cuenta, Adriana recuerda tímidamente que ella no es pedagoga ni especialista, y no espera ser referente de autoridad en la materia. Con el alcance "impresionante" de su testimonio se da por satisfecha; ahora su trabajo se dirige a anticipar el estreno de Wonder Woman, cuyo retrato de una feminidad poderosa que ha recibido los elogios de la crítica espera con entusiasmo. ¿A Diana de Themyscira le perdonamos entonces que sea también princesa heredera?, pregunta el periodista buscando pelea "Hombre, es que las monarquías ficticias se llevan mejor".