En una tarde en la que un calor con sabor a verano había alcanzado Bruselas, los líderes de los países europeos miembros de la OTAN escuchaban con estupor al 45º presidente de los EEUU regañarles como a un grupo de colegiales. A medida que cada uno iba recibiendo la traducción simultánea de las palabras de Donald Trump, los rostros se agriaban, algunos se giraban para comprobar que habían oído bien y otros cuchicheaban sarcásticos. La imagen se convertía en icono inmediato de lo que será recordado como la era Trump, al mismo nivel que el empujón al primer ministro de Montenegro. Para desgracia de Mariano Rajoy, víctima colateral de la cámara y de uno de sus tics.

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Los gestos involuntarios del presidente del Gobierno, como el famoso que le atribuye un guiño del ojo cuando miente, tienen un abundante catálogo iconográfico. Uno de ellos, que ya ha sido sorprendido en más de una ocasión por los fotógrafos en el Congreso, es el de humedecerse los labios con la lengua en momentos de tensión o acaloramiento. Bajo el inusual sol de Bélgica y con la atención puesta en la relación de las palabras de Trump mientras calculaba mentalmente cómo cumplir la exigencia aparentemente inalcanzable de dedicar el 2% del PIB a gasto militar, se dejó sorprender por la cámara en directo con un lengüetazo especialmente indecoroso. En el vídeo, a partir del minuto 1.14, se puede ver cómo gesticula para aliviar la sequedad.  

Las tres personas que tiene delante son los primeros ministros de Bélgica y Luxemburgo, y Emmanuel Macron, flamante nuevo presidente de Francia. La nueva estrella de la política europea es saludado como el contrapunto europeísta a Trump por el liderazgo mundial y todas las miradas estaban puestas en si se dejaría avasallar por las formas de matón del presidente de EEUU o no. El joven jefe de Estado francés cumplió: primero, con un quiebro para saludar primero a Angela Merkel, pese a que Trump se adelantaba para susurrarle que él "era su hombre" en las elecciones, olvidándose de Marine Le Pen. Después, con un apretón de manos que más bien parece un pulso.

Por lo tanto era en el gesto irónico de Macron y los cuchicheos con sus dos colegas francófonos al oír a Trump regañarles porque "23 de los 28 países miembros no están pagando lo que deberían por su defensa", lo cual "no es justo para los contribuyentes de Estados Unidos", en lo que se detenía la atención de los informadores de todo el mundo.

Uno de los periodistas que capturó la imagen.

Para la cadena estadounidense Fox News, buque insignia mediático de Trump, se trataba de un motivo de indignación. 'Líderes europeos aparentan mofarse mientras Trump urge a los aliados de la OTAN a que paguen su justa parte', titula. El texto solo menciona explícitamente al luxemburgués Xavier Bettel y a Macron, y la mayoría de fotos que reproducen el suceso muestran compasivamente a Rajoy con la boca ya cerrada. Pero la Fox incluye un gif para sus lectores, lo que transforma el lengüetazo de Rajoy en un bucle infinito.

Y de ahí, al 'meme'

Las primeras instantáneas del momento causaban estupor entre los periodistas que lo tomaban por un montaje. Pero las grabaciones no dejaban lugar a dudas.

Y los montajes llegaron. La oportunidad era demasiado jugosa para los cracks del Photoshop y el ingenio rápido que habitan las redes.

Posteriormente Mariano Rajoy pudo disfrutar de una fotografía mucho más favorecedora junto a Donald Trump que hoy abre todas las portadas. Pero ni siquiera esa imagen se ha librado de las chanzas tuiteras.