En Dos Hermanas, dentro de un recinto privado y alejado del circuito turístico, se esconde una sorprendente réplica de la Ermita de El Rocío creada por el sevillano Moisés López González, quien define su obra como algo "de valor incalculable".
No se trata de una exposición abierta al público ni de un proyecto institucional, sino de una iniciativa personal nacida durante la pandemia y levantada a base de pasión, tiempo y un profundo amor por las tradiciones andaluzas.
La historia comienza en los meses más duros del confinamiento. "Con todo el tiempo libre que tenía", recuerda Moisés, decidió embarcarse en un proyecto que llevaba tiempo rondándole por la cabeza: reproducir la Ermita de El Rocío a pequeña escala.
Amante confeso del mundo rociero, de la Feria de Sevilla y de la artesanía, encontró en aquellos días una oportunidad para volcarse en lo que más le gusta. Aunque en un principio pensó que le llevaría más tiempo, logró completar la réplica en unas dos semanas intensas de trabajo diario.
La maqueta se encuentra dentro de una nave de su propiedad en Dos Hermanas. Allí, Moisés ha recreado con gran nivel de detalle no solo la ermita, sino también parte del entorno que la rodea.
Los materiales utilizados son variados y, en muchos casos, auténticos: corcho y escayola para la estructura, madera y hierro para los detalles, tejas originales de barro y, como elemento especialmente simbólico, arena traída directamente de la Aldea de El Rocío, que cubre el suelo a los pies de la ermita.
"Los materiales los tenía prácticamente todos en la nave, salvo algunas cosas que tuve que ir comprando", explica. El resultado es una recreación minuciosa que sorprende a quienes la visitan por primera vez.
De hecho, el espacio inicial se le quedó pequeño. Al principio, la sala solo albergaba la ermita y algunas casas de hermandad, pero la afluencia de familiares y amigos fue creciendo. "Venía mucha gente y cada vez hacíamos allí más cosas, así que derribé una pared mediana y dupliqué el espacio", relata.
Museo de las sevillanas
Con la ampliación, el proyecto adquirió una nueva dimensión. Las paredes se decoraron con vinilos temáticos y con cintas de sevillanas que abarcan varias décadas, algunas de ellas datadas en los años 60.
Este apartado convierte la nave en una especie de museo dedicado a la música popular andaluza. "El 70 por ciento de lo que expuse era mío, pero cuando vi los que me faltaban, los fui comprando", señala Moisés, que ha ido completando la colección con el paso del tiempo.
Aunque muchos podrían pensar que se trata de un rociero empedernido, Moisés matiza que, a él, le "gusta todo".
Reconoce que no siempre puede acudir a El Rocío por motivos laborales, aunque sí ha realizado la peregrinación en algunas ocasiones con la hermandad del Gran Poder de Dos Hermanas.
A la Feria de Sevilla asiste con mucha más frecuencia, sobre todo por trabajo, ya que forma parte del grupo de sevillanas Los Sureños, con el que actúa habitualmente durante esas fechas.
Carnaval de Cádiz
Su vínculo con la cultura popular andaluza va más allá. También es un gran aficionado al Carnaval de Cádiz y este año debuta en el Gran Teatro Falla de Cádiz junto a la chirigota sevillana 'La comunidad autónoma', con autoría de Antonio Alvarado y Juan Carlos Vergara.
Pese al interés que despierta el espacio, Moisés tiene claro que no abrirá la nave al público. "Es algo para amigos y familia, nunca me he planteado otra cosa", afirma.
Tampoco sabría ponerle precio a lo que ha construido. Para él, la réplica de la Ermita de El Rocío es una obra única. "Las horas de trabajo, el cariño invertido y todo lo que representa no tiene precio. Para mí, su valor es incalculable".
