El cine español tiene la gloria en la punta de los dedos, al menos en forma de Oscar. El excelente año de nuestra industria tendrá un broche de oro el próximo domingo en los premios de la Academia de Cine de Hollywood, donde contamos con tres nominaciones. Y si hace meses todos hablábamos de Almodóvar y Banderas, en los últimos meses ha sido otro nombre, el de Sergio Pablos, el que suena con más fuerza para llevarse un galardón que sería histórico para nuestro país, el de Mejor película de animación, un premio al que optó Fernando Trueba por la artesanal Chico y Rita, pero que nunca había estado tan cerca como ahora, cuando Klaus se ha convertido en la favorita a última hora.

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El último empujón lo ha sufrido el pasado domingo, cuando ganó el premio Bafta de la Academia Británica, que suele coincidir con los Oscar, y lo hizo por encima de sus rivales el próximo domingo. Quizás Pixar ha encontrado un rival en este filme producido por Netflix y que ha enamorado a más de 30 millones de usurarios según la plataforma. Estas son las claves de Klaus, la joya española que quiere dar la campanada.

¿De qué va 'Klaus'?

Jesper es cartero, y el peor estudiante de la academia postal, así que como consecuencia le destinan a un gélido lugar más allá del Círculo Polar Ártico. Sus habitantes nunca envían cartas, por lo que está a punto de darse por vencido hasta que se encuentra con Klaus, un fabricante de juguetes que vive aislado en una cabaña repleta de juguetes hechos a mano. Ambos se harán amigos mientras deciden traer de vuelta la alegría al lugar, porque un verdadero acto de generosidad siempre genera otro. Un cuento de orígenes navideño que da la vuelta a las historias que siempre se cuentan sobre el origen de Papá Noel.

Fotograma de Klaus.

Diez años de creación

La idea de Klaus no nació de la noche a la mañana, sino hace diez años, en 2010. Sergio Pablos buscaba una idea para desarrollar una película con su estudio, y pensó que una historia sobre los orígenes de un personaje como Santa Claus podría ser interesante, sin embargo no había suerte. No encontraba una productora que apostara fuerte por el proyecto, e incluso la misma Netflix que ahora produce el filme llegó a rechazarles.

Fue Antena 3 la primera que se interesó por el filme, que con la entrada de Netflix en 2017 cogió velocidad de crucero y se hizo realidad. Era la primera película producida y creada íntegramente por el estudio de Sergio Pablos, y un hito en la animación española. Los resultados, diez años después, no pueden ser mejores.

¿Quién es Sergio Pablos?

Detrás de Klaus está el talento de Sergio Pablos, un nombre que deberíamos conocer desde hace tiempo pero que ahora sí que hay que grabar a fuego. Pablos lleva más de 20 años trabajando en la industria de la animación. Primero en Disney, donde trabajó en títulos como Tarzán o El planeta del tesoro, y más tarde en filmes como Rio. Toda esa experiencia le sirvió para formar su propio estudio The SPA Studios, con los que ha trabajado para grandes productoras antes de crear su primera película en solitario, Klaus.

Pero si algo ha marcado la trayectoria de Pablos es que él fue el creador de una de las franquicias más rentables de la animación rentable: Gru, mi villano favorito. Él fue su creador, pero no consiguió que nadie la produjera para crearla en Espala, principalmente por la falta de incentivos fiscales potentes en el cine, una de sus grandes luchas. Así que no le quedó otro remedio que venderla a Universal.

Fotograma de Klaus.

El estilo de la animación

Una de las cosas que más llama la atención y enamora de Klaus es el estilo de animación empleado, técnicamente deslumbrante y con el encanto de los dibujos de toda la vida, y es que todo el filme se ha dibujado a mano, algo que ya muchos estudios consideraban ‘pasado de moda’. Una apuesta por la animación tradicional que le llevó a contratar a gente de muchos países, esa diversidad a la que se refería en su emocionante discurso de los pasados Bafta.

Como explicaba Pablos en la Cadena Ser, su idea era utilizar la animación tradicional para crear un libro infantil en movimiento sin imitar el 3D. "Es una película 2D, pero con todos los elementos de la animación digital. Demostramos cómo sería hoy la animación 2D si se hubiera seguido experimentado en ese sentido", explicaba. Gracias a Klaus su estudio creció de 50 empleados a 300, una muestra de la importancia del cine para crear empleos e industria.

Netflix y Antena 3

Antena 3 apoyó el proyecto desde el principio, pero hacía falta un socio. Una película de animación es un proyecto caro, que aunque luego sea fácil de amortizar necesita una inversión importante. Por eso prepararon un tráiler que enseñar a las productoras, pero nadie terminaba de interesarse. Netflix, de hecho, les negó en dos ocasiones. No producían películas de animación, pero finalmente, a finales de 2016 vieron la viabilidad del proyecto y anunciaron su entrada aceptando que se desarrollara en los estudios de Sergio en España a pesar de que los incentivos fiscales seguían sin subir y propiciar la llegada de animación de todo el mundo. El resto es historia, y el primer Oscar animado para España puede estar más cerca de lo que parece.