El caso de Podemos es excepcional y no tiene precedentes en nuestra Democracia: nunca antes un partido había visto cómo la Justicia condenaba o imputaba en tan poco tiempo a su cúpula. Este viernes declarará ante el juzgado número 42 de Madrid Juan Manuel del Olmo, mano derecha de Pablo Iglesias y director de Estrategia de la Vicepresidencia

Pero es que Del Olmo, que comparece por presunta financiación ilegal del partido, ha sido condenado esta misma semana, junto a Pablo Echenique, por llamar "violador" a un hombre asesinado con la colaboración de quien fue candidata de Podemos en Ávila, Pilar Baeza. Y hay que recordar que Echenique es reincidente, pues ya fue declarado culpable por la contratación irregular de su asistente. 

Reincidentes

Hasta cuatro personas de la dirección de Podemos están condenadas o imputadas por delitos de diversa índole. En junio pasado, la portavoz de la formación, Isa Serra, fue  condenada por agresión e insultos a la autoridad. Este mismo jueves conocíamos la voluntad del Tribunal Supremo de encausar a Alberto Rodríguez, diputado y secretario de Organización de Podemos, por la agresión a un policía. Dada su condición de aforado, el Tribunal ha pedido permiso al Congreso.

Cualquier formación política con este currículum estaría absolutamente desacreditada, pero con más motivo Podemos, que se fundó hace sólo seis años para regenerar el país. Vaya carrera meteórica la suya en los Juzgados. El hecho de formar parte del Gobierno de España y dirigir cinco ministerios debería comportar un plus de ejemplaridad.

Categoría moral

Lejos de asumir las decisiones de la Justicia o pedir disculpas, la estrategia de Podemos es presentarse como víctimas de una persecución de las cloacas del Estado. Pero es que, cuando la opinión pública ya creía haberlo visto todo, hace unos días trascendía que el condenado por atracar un banco aspira a ser el líder de la formación en Madrid. 

Todo esto refleja la categoría moral del equipo de confianza de Pablo Iglesias. El propio líder de Podemos ha estado al borde del precipicio. El cambio en la declaración de su ex colaboradora Dina Bousselham le ha salvado de ser imputado. Con este panorama, se entiende la necesidad imperiosa de Podemos por dominanar el CGPJ para poder controlar a los jueces.