El mundo afronta una pandemia sin precedentes en la que además de ponerse a prueba la fortaleza de los diferentes sistemas de Salud, se mide también la madurez de los pueblos. Las imágenes que nos llegan de Italia, con el ejército transportando muertos de una región a otra para su cremación inmediata, reflejan una gran impotencia.

Decir que esa situación podría darse en España no es ser alarmista. La progresión de la enfermedad en nuestro país sigue los derroteros de Italia. Allí la mortandad llegó antes, y ya superan las 4.000 víctimas. Aquí acabamos de rebasar el millar.

Confinamiento 

"No os lo estáis tomando en serio", han advertido desde China a los ciudadanos italianos, tal y como contamos hoy en EL ESPAÑOL. Su mensaje debe grabarse a fuego en nuestras conciencias: sólo desde una disciplina implacable podremos detener la expansión del contagio. 

Las autoridades italianas, aunque tarde, le han visto las orejas al lobo y están incrementando las medidas coercitivas para evitar que los ciudadanos se salten el confinamiento, que por lo demás, va a ser prorrogado.

Responsabilidad

España ha de mirarse en el espejo de Italia: no tener en cuenta sus errores y aprender de ellos sería dramático. Según los modelos predictivos incluso podríamos haber llegado tarde, pues estamos registrando, comparativamente, un mayor número de contagios.

En cualquier caso, ya habrá tiempo de valorar errores y aciertos. No es momento de enredarse en debates sobre lo que se hizo o dejó de hacer. Lo importantes es que Gobierno y ciudadanos actuemos con responsabilidad y extrememos las precauciones. En nuestras manos está acortar los tiempos de esta crisis y que el número de víctimas sea menor.