Alfonso Merlos

Fin de Merlos Place. Los seguidores de Alfonso Merlos, el periodista de la 13 que alcanzó el éxito enamorándose de una “gran hermana” con plaza en Mediaset, deben saber que ya ha prescrito la segunda parte del culebrón. La primera fue el breve romance que vivió con Marta López, inmortalizada por su propia madre con el eslogan de “Marta es Marta”.

A Marta la sustituyó la reportera Alexia Rivas, que fue presentada en sociedad mientras Merlos teletrabajaba en YouTube colaborando desde su ordenador. Aunque un ordenador no es una pantalla de cine, los espectadores pudieron observar que, mientras Merlos contaba su batallita, por detrás de él pasaba una chica medio en bolas. La chica era Alexia Rivas, exreportera de Patiño en Telecinco. Ahora, el tiempo de Alexia también ha concluido. En Ponferrada, de donde es natural Alexia, no se han recuperado del susto. En cuanto a Merlos, protagonista de la serie, ha sido fulminado del Colegio de Abogados de Madrid, donde cobraba un pastón por llevar la prensa.

Marta López ya tiene un tronero, tronador o tronista con quien pelar la pava.

Felipe VI

La maniobra de Sánchez ha despertado las conciencias de los que son monárquicos y los que no. También de los apáticos y los que son a medias.. La respuesta no se ha hecho esperar. Los primeros signos de afecto al Monarca se produjeron el jueves en el Tribunal de Cuentas. Luego llegaron los Vivas desde Barcelona. Algo es algo.

Aquí nos temíamos que la Casa del Rey hubiera escondido a Felipe en sus aposentos para protegerlo de las iras del populacho (incluidos Ada Colau, Pablito y Torra). En su papel de “sobrado” (desde que Ayuso se arrodilló ante él no hay quien le tosa), Sánchez castigó a Felipe VI, quien finalmente causó baja en Barcelona y no fue a la entrega de despachos de los nuevos jueces.

Carlos Lesmes, presidente del CGPJ, no se quedó callado y en el discurso expresó el enorme pesar del Poder Judicial por la ausencia del Monarca. Más tarde sería el propio Felipe VI el que llamaría a Lesmes para manifestarle que le habría gustado acompañarle. El acto terminó con un sonoro '¡Viva el Rey!' por parte de los jueces.

Sánchez se cabreaba a distancia: la que has liado, pollito. El ministro Campo, aturdido y pendiente de todo, miró a Lesmes y murmuró: “Se han pasado tres montañas”. Pero no es cierto. El que se había pasado una cordillera era él.

Alberto Garzón

Mosca cojonera y tonto útil es lo más fino que le hemos dicho al ministro de Consumo con motivo de su aversión a Felipe VI: le acusa de maniobrar contra el Gobierno. Se conoce que a Garzón el Rey le sabe a poco. Ni que él fuera emperador. A propósito de las preclaras ideas del ministro muchos han puesto el grito en el cielo. No es el caso de Casado, Arrimadas o Abascal. Ni de Garamendi (CEOE), que por la Monarquía se parte el pecho. Aunque eso no siempre depende de la posición política, sino de la materia gris que albergue bajo de la sesera.

Hace unos meses, el ministro Alberto Garzón, guaperas de oficio y republicano de beneficio, se cubrió de gloria despreciando el turismo barato que visita España. Por si no quedase claro, redondeó su soflama con una pitada que venía a decir: “Y si no vienen turistas, mejor”.

Tras el escándalo de los jueces la reacción ha sido contundente por parte de los dos hombres fuertes del Gobierno (Pedro y Pablo), que han cerrado filas en torno a Garzón. Los españoles con menos filiación política, sin embargo, han pedido su cese inmediato. A mí me da igual, pero no sería mala idea.

Viggo Mortensen

Ha recibido el Premio Donostia, que no es poco. En realidad Viggo Mortensen se ha convertido en un personaje de culto, reciba el Premio Donostia o no reciba nada. Tengo fresca en la memoria su papel en Green Bock, una película de la que tambien salió premiado en los Oscar.

Siempre he tenido compasión de los actores a los que hacen engordar y adelgazar constantemente, sometiendose a palizas físicas que nada bueno pueden reportarles. En Green Bok , con el pelo teñido de color chocolate y el estómago en constante sube y baja, me apiadé de él. Además, creo recordar que se pasó la película eructando.
El Festival de Cine de San Sebastián, que no suspendió la ultima edición a pesar del Covid-19, entregó a Viggo el galardón en manos de Agustín Díaz Yanes, su director en Alatriste.

Con Viggo Mortensen no es posible omitir a Ariadna Gil, su pareja, y el independentismo catalán, con el que Viggo está emparentado vía Ariadna. De hecho, él es socio de Òmnium Cultural, pero vive en Chueca (Madrid). Supongo que allí más de uno le habrá cantado las cuarenta por sus afinidades cuperas. O sea, de la CUP.