Sí. Tengo un amigo pegado a una frase comodín. Cada vez que ve a Pablo Iglesias en un plató de televisión, o sea, todos los días, cita a Schopenhauer, el filósofo alemán que se adelantó a Twitter al ser capaz de encapsular un pensamiento en menos de 100 caracteres.

“No se comprende la admiración que el perro siente por el hombre. Se ve que no le conoce”, dijo Schopenhauer y repite mi amigo, atribuyendo al votante la condición de can servil y al líder de Podemos, la de malvado y decepcionante miembro del género humano.

El viernes por la mañana, recién comenzada la campaña electoral, recibí en la redacción un pequeño paquete de parte de J.P. del tamaño de un libro. Antes de abrirlo pensé que se trataba de un opúsculo con una recopilación de frases del filósofo. Pero no. Se trataba de un libro de una autoría más modesta. Firmado por Enrique Riobóo, periodista, fundador y director de la televisión Canal 33 de Madrid, en la que Pablo Iglesias hizo su tertulia La Tuerka durante un año, “auténtico cuartel general de Podemos”, dice el autor de La cara oculta de Pablo Iglesias, título del libro recibido.

Tras declararse votante de Podemos en las últimas euroelecciones, escribe Riobóo a modo de declaración de principios: “Sin embargo, que sea votante de una opción política no quiere decir que me identifique con el comportamiento de su líder (…). Sus amistades peligrosas con dirigentes de Venezuela o Irán no resultarán deseables para la gran mayoría de la población española. Viví, y muy de cerca, los acuerdos con el régimen de Teherán y, como describo más adelante, llegué a sentir miedo”.

Prosigue el autor del libro: "La cara oculta de Pablo Iglesias pretende desmontar el mito que se está creando en torno a un personaje que sería más propio de El Lazarillo de Tormes: un buen comunicador, un mensaje simple que la gente necesita escuchar frente a grupo de viejos tertulianos, que resultan incapaces de desmontarle, de contraargumentarle y dejar desnudas sus ideas". Se ve que el libro está escrito y publicado hace mucho tiempo..., en 2014, pues dos años después el mito Iglesias no se está creando, es una fantasmagórica realidad, y cada vez son menos los tertulianos atacantes y más los que extienden la alfombra roja a la estrella política (mejor, ex roja, pues ahora se declara socialdemócrata).

Continúa: “El lector podrá sorprenderse cuando se descubre un Pablo que, lejos de la amabilidad televisiva, tiene grandes dosis de mala educación, un ego que no cabe en ningún plató y una clara disposición a traicionar a su gente, a su equipo y a su pasado. Hay un Pablo antes de las elecciones  y otro Pablo cuando resulta elegido eurodiputado. Este último ya es casta y, de ese modo, se comporta como los peores personajes de la política: aplica el 'si te he visto no me acuerdo'. ¿Dejará tirados a sus votantes conseguido el botín? ”.

Se nota que Riobóo, creador de Canal 33, escribe el libro con sangre destilada de su herida. Aunque lo importante es el qué, no el porqué. Como el libro es difícil de encontrar, sólo unas pocas referencias más sobre su contenido y las vinculaciones no tan lejanas de dirigentes de Podemos con ese mundo poco presentable de Venezuela o Irán.

En la página 39, se cuenta cómo Canal 33, en el informativo especial realizado tras la muerte de Chávez, mostraba cómo el nuevo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, saludaba a presidentes sudamericanos, al entonces Príncipe de España, hoy Felipe VI, “y, también… ¡sorpresa!, a Juan Carlos Monedero de España”, situado entre las autoridades. “Comprobamos que, evidentemente, había muy buena relación entre el Gobierno de Venezuela y Juan Carlos Monedero, tertuliano habitual en La Tuerka –el programa dirigido por Pablo Iglesias-. Era una personalidad muy considerada en el Gobierno venezolano. Luego sabríamos que era mucho más económicamente”.

En la página 59, recuerda el autor cómo un día Pablo Iglesias, muy enfadado por todo, no se sabe si por la situación particular de su negocio televisivo o por la situación general del país, “llegó y me soltó: habría que expropiarlo casi todo. Esta frase se me quedó muy grabada. Le pregunté sobre ello e incluso me confesó admirar el programa televisivo de Chávez Aló presidente. Me dijo que su momento preferido era cuando el presidente iba de visita a alguna instalación privada y viendo su utilidad y buen funcionamiento, proclamaba, 'Exprópiese'”. Estemos pues preparados por si Pablo Iglesias se convierte en presidente de España tras el 26-J.  Lo digo por el tostón televisivo que nos espera.

Finalmente, el libro, además de apuntar datos sobre las relaciones económicas de quienes finalmente crearían el partido Podemos con Venezuela e Irán, sus partners televisivos, define muy bien la esencia de la filosofía electoral de Pablo Iglesias. “Pablo dice: 'Todos los de abajo uníos y apoyadme'. Y ese es al final su mensaje”. Lo cierto es que si Podemos se convierte en segunda fuerza política, y después del 26-J en primera con la suma de diputados de otros pequeños partidos, nacionalistas, independentistas y de extrema izquierda, no será sólo con los votos de los de abajo. Otra cuestión es si será ahí donde nos lleve a todos.

¿LA K ESTÁ MUY PRESENTE?

Sí. En la vida política de Pablo Iglesias. Le conocimos a través de 'Tele K' y del programa La TuerKa. Ahora ha entrado en la “Kasa” de todos con una llamativa idea: el programa electoral de Podemos ha sido diseñado como el catálogo de IKea. ¡Otra K! La K es una letra de origen incierto, probablemente adoptada por los semitas durante su etapa de cautiverio en Egipto. Aquellos israelitas la habrían tomado de un signo de la escritura jeroglífica cuyo significado sería “mano”. Al final, las elecciones son eso: estrecharle la mano a un partido al que confías el futuro. Cada uno sabrá en quién deposita ese voto de “Konfianza”. En cualquier caso, la que “K-se-avecina”. Sobre todo si gana el Ciudadano K.

¿LA “KAJA” TONTA?

Sánchez y Rajoy, al inicio del cara a cara de las pasadas elecciones. Juan Medina Reuters

Sí. La intelectualidad progre llamaba antes así a la televisión: La Caja Tonta. La izquierda siempre prefirió el contacto cuerpo a cuerpo, el mitin popular, a la distancia catódica. Estas elecciones, en cambio, se dirimirán en la tele. Y, reconozcámoslo, el rey del gallinero político en la tele es el Ciudadano K. La “Kaja” tonta es el nuevo altar electoral. Ésta es otra de las razones por las que Rajoy no es el candidato adecuado del PP. Mariano ganará por los pelos, seguramente, el 26-J, pero no convencerá lo suficiente. Y menos en la tele.

Rajoy debería haber dejado paso a una mujer como candidata. La primera ministra Margaret Thatcher, acosada en los 80 por la huelga de los mineros en su máximo apogeo, fue a la televisión británica y dijo: “Yo creo simplemente que las mujeres tienen una capacidad para poder con todo. Se las arreglan para poder con la casa, se las arreglan para poder con el trabajo, se las arreglan para poder con la crianza de los hijos, se las arreglan para poder con cualquier cosa inesperada que ocurra. Yo no soy distinta de todas las demás”. Cambien huelga por corrupción y una mujer candidata popular habría tenido alguna oportunidad de atraer a buena parte del electorado femenino, de manera decisiva en el resultado. Mañana, en el debate televisivo a cuatro, la cuota de mujeres será el 0%. Lo más parecido a una candidata será la coleta del Ciudadano K.

¿ESTO NO PINTA BIEN?

La reina Letizia en una imagen tomada el 8 de junio. Gtres

La reina Letizia se ha pintado los labios de un rojo intenso, un recurso llamativo que indica crisis. Seguramente, no en su matrimonio. Las amenazas vienen de fuera. Podemos ha copiado el catálogo de Ikea. Toda una declaración de principios: les ha faltado añadir la frase final de la multinacional: “Bienvenido a la república independiente”. Por el momento no conviene asustar al electorado. Hablando de la K, el PSOE puede irse a la “KK”. Después del 26-J se verá abocado a un congreso refundacional como el celebrado hace 40 años, en 1976, cuando Felipe González puso en marcha un nuevo PSOE. Porque el partido socialista está a punto de acabar en la K, como el PASOK griego, que estuvo al borde la nada.

Felipe González levantando el puño en un mitin de 1977. Efe