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El ladrillo de arcilla es uno de los materiales más utilizados para la construcción de edificios y casas en España, pero en los últimos años han surgido alternativas que aspiran a ser más sostenibles: desde un bloque de madera que se coloca como un Lego, hasta otro hecho de plástico reciclado o uno que es incluso más resistente que el hormigón.

Este último es Eco-C CUBE, un nuevo ladrillo que hace más fácil la construcción a los albañiles que está hecho a partir de plásticos difíciles de reciclar por vías convencionales, como redes de pesca abandonadas, boyas marinas o envases multicapas.

Obra de la empresa coreana Westec Global, este bloque estructural es resistente y ha sido diseñado específicamente para infraestructuras expuestas a estrés climático, como zonas inundables, con lluvias intensas u erosión del terreno.

Resistente y sostenible

Cada año, más de 14 millones de toneladas de residuos plásticos se vierten al océano, amenazando tanto a los ecosistemas como a la vida humana. De hecho, en el Pacífico Norte se encuentra la 'Gran Mancha de Basura del Pacífico', destacan los creadores de este ladrillo.

Se trata de un enorme cúmulo de desechos marinos, mayormente de plástico, que es un material que no es biodegradable, es decir, que no se desintegra completamente, sino que se fragmenta en trozos cada vez más pequeños (microplásticos).

El ladrillo Eco‑C CUBE. Eco‑C CUBE Omicrono

Eco-C CUBE nace para combatir esta situación. Este ladrillo usa subproductos plásticos reciclados —todos los plásticos, incluyendo plástico agrícola y redes de pesca— con el objetivo de reducir las emisiones de carbono y transformarlos en bloques estructurales para su uso en infraestructura.

La gran clave de Eco-C CUBE está en su tecnología 'New-Cycling', un proceso patentado que permite la fusión de plásticos mixtos a baja temperatura, lo que resulta en una resistencia superior a la tracción y la compresión en comparación con el hormigón, según la empresa coreana.

Una tecnología que ha sido desarrollada conjuntamente por Westec Global y la Asociación Coreana para el Desarrollo de Bajo Impacto, una organización sin ánimo de lucro dependiente del Ministerio de Medio Ambiente de la República de Corea.

Otro de los puntos clave de Eco-C CUBE es que el uso de residuos plásticos en lugar de hormigón en el proceso de fabricación puede reducir la huella de carbono y tiene un efecto de reducción adicional al evitar la incineración de residuos plásticos que no se pueden reciclar.

Varios ladrillos Eco‑C CUBE. Eco‑C CUBE Omicrono

La empresa señala que cada kilogramo de ladrillo evita aproximadamente 2,99 kilogramos de dióxido de carbono (CO2) equivalente frente a alternativas convencionales, según lo verificado oficialmente por la Fundación SDX mediante el análisis del ciclo de vida (ACV).

Esto lo consigue principalmente debido a que durante el proceso de fabricación se evita la producción de cemento y la fuga de microplásticos en la incineración y los vertederos, y se elimina el consumo energético que se asocia al lavado y separación.

Eco-C CUBE también ha sido certificado con un efecto de reducción de 75,60 kilogramos de CO2 equivalente por unidad, que es una cifra suficientemente elevada como para permitir su integración en mercados voluntarios de carbono.

Para zonas inundables

Westec Global asegura que su bloque estructural ofrece otra serie de ventajas. Por ejemplo, posee una durabilidad y resistencia superiores en comparación con los bloques de hormigón: 26 MPa (megapascales) de resistencia a compresión y 16 MPa de resistencia a tracción.

Gracias a ello, se puede construir junto con bloques de muro de contención unidos tridimensionalmente para formar estructuras más fuertes que los ladrillos de hormigón.

Eco-C CUBE está diseñado para aplicarse directamente aestructuras para mitigar desastres naturales (como deslizamientos de tierra, inundaciones y terremotos) causados por el cambio climático, lo que lo hace económico y aumenta las tasas de reciclaje.

El ladrillo Eco‑C CUBE. Eco‑C CUBE Omicrono

Incluso su comportamiento mecánico lo hace muy útil en sistemas modulares y de rápida instalación. Por ejemplo, se puede usar en infraestructura agrícola como refuerzo de caminos, pequeños terraplenes o canales de drenaje.

También es de utilidad para la fundación de instalaciones públicas y privadas, como refuerzo de muros de contención alrededor de infraestructuras de almacenes o escaleras en senderos, entre otros.

La empresa indica igualmente que Eco-C CUBE se puede usar en infraestructuras de respuesta a inundaciones, mejorando el drenaje rural y reforzando embalses, por ejemplo.

Eco‑C CUBE no pretende ser una solución definitiva, pero sí una opción viable para acabar con los residuos plásticos y hacer frente al cambio climático. Este sistema coreano puede ayudar a recortar emisiones en obra pública en el corto plazo, donde el hormigón se sigue manteniendo.

Asimismo, este innovador ladrillo abre la posibilidad de articular modelos de economía circular de proximidad, en los que residuos agrícolas o pesqueros se convierten en nuevas infraestructuras para la propia comunidad.​