Los fabricantes de coches eléctricos pretenden, entre otras cosas, atajar el problema de las emisiones de gases de efecto invernadero, principales responsables del cambio climático. Por eso también están llegando al mercado kits que alargan la vida al motor de gasolina y se instalan en cuestión de horas. Sin embargo, según demuestran recientes investigaciones científicas esa no es la única contaminación de la que deberíamos preocuparnos: la que producen los neumáticos durante la conducción es 2.000 veces más abundante que la que procede de los tubos de escape.

Por eso, desde hace unos años un equipo de diseñadores e investigadores procedentes del Royal College of Art y del Imperial College de Londres fundó The Tyre Collective. Este trío, formado por Hanson Cheng, Siobhan Anderson y Hugo Richardson, que ganaron el James Dyson Award y el premio Terra Carta Design Lab por su idea en 2020, trabajan desde entonces desarrollando soluciones tecnológicas que pueden impedir que las partículas que se desprenden de los neumáticos dañen tanto el medioambiente como la salud de las personas.

Ahora, los miembros de este colectivo acaban de lanzar su primera campaña de crowdfunding en Crowdcube para recaudar los fondos necesarios para proseguir con su trabajo y lanzar al mercado en 2025 varios productos finales basados en sus prototipos. De momento, la inversión inicial de 1 millón de libras (1,17 millones de euros al cambio actual) se ha reforzado gracias a ocho subvenciones del gobierno británico y 1,7 millones de euros de inversores privados. El objetivo es que vea finalmente la luz un dispositivo que se instala detrás de las ruedas y captura hasta el 60% el desgaste de los neumáticos gracias a la fuerza electroestática.

Compuestos cancerígenos

Firmas como Emissions Analytics se encargan de evaluar la contaminación emitida por todo tipo de vehículos. En el caso de los coches, uno de los elementos que todavía no se ha incorporado del todo a las regulaciones -pero puede hacerlo muy pronto- es el de las emisiones a las que contribuyen los neumáticos.

Varios estudios e investigaciones científicas han demostrado de forma inequívoca que las partículas procedentes de las ruedas pueden contaminar el aire, el agua y el suelo, ya que contienen muchos compuestos orgánicos tóxicos, incluidos conocidos cancerígenos.

El sistema para reducir la contaminación de The Tire Collective

De momento, no existe ninguna normativa sobre el índice de desgaste de los neumáticos, que habitualmente se fabrican con caucho sintético, derivado del petróleo, pero que también incluyen numerosas sustancias químicas. Al acelerar, frenar, tomar una curva o, simplemente, circular por carretera, se desprenden diminutas partes de estos componentes, invisibles al ojo humano, que sumadas llegan a unas 6 toneladas anuales a nivel internacional.

Según los análisis de Emmisions Analytics, los neumáticos producen 36 miligramos de partículas por cada kilómetro recorrido, cerca de 2.000 veces más que la media de 0,02 mg/km de los tubos de escape. Pero puede ser aún peor: una conducción agresiva, con fuertes aceleraciones y frenazos, dispara las emisiones hasta los 5.760 mg/km. 

Un técnico de The Tyre Company diseñando el dispositivo The Tyre Company Omicrono

Esos datos dependen mucho del tipo de coche que se use y, sobre todo, de su peso. En el caso de los vehículos eléctricos, la presencia de enormes baterías en la zona inferior y el elevado par motor pueden suponer la llegada de más sustancias químicas peligrosas al aire o al suministro del agua.

Prototipos

Para impedir la dispersión de estos elementos, los responsables de The Tyre Collective han llevado a cabo hasta 10 proyectos piloto, validando los resultados con pruebas en el terreno y asociándose con empresas como CEVT, Volvo Cars, Zhero o Alphabet, la matriz de Google. Su primer objetivo es atajar estas emisiones en el transporte público y en flotas de coches de empresa, pero su último fin, mucho más ambicioso, es que el dispositivo lo incluyan los propios fabricantes en sus próximos modelos de coche eléctrico.  

Primer prototipo del dispositivo de The Tyre Company The Tyre Company Omicrono

Para ello, han diseñado un dispositivo que utiliza placas electrostáticas, capaces de atraer las partículas desprendidas de los neumáticos, que se cargan por la fricción en la carretera. Su primer diseño era mucho más estilizado y 'abrazaba' las ruedas para aspirar las partículas desde un lateral. Pero aquel sólo era un proyecto preliminar, apenas una imagen digital, que no contaba con las complejidades que se encontrarían por el camino para conseguir que funcionara.  

El prototipo más reciente tiene una forma algo más voluminosa, como una caja que se instala en la parte inferior de la carrocería, justo detrás de las ruedas. El invento puede capturar residuos de caucho sintético y otros materiales que miden entre 0,3 y 136 micrones, que se acumulan en un depósito oculto en el interior. 

Instalación del prototipo más reciente que captura las partículas de los neumáticos The Tyre Company Omicrono

De momento, según los resultados obtenidos en laboratorio, el dispositivo de The Tyre Collective ha sido capaz de capturar el 60% de las emisiones atmosféricas de los neumáticos. Aún así, su implementación en el mundo real parece más difícil. Por eso sus responsables están probando los últimos prototipos en un par de furgonetas de reparto en Londres, que han sido capaces de recoger apenas un 20% de las emisiones.

El diseño implica que los residuos obtenidos se pueden reutilizar, una manera de "cerrar el círculo" y conseguir convertir "la contaminación en productos", según explican en su página web. Tras someterlas a un proceso químico, estas partículas recicladas pueden utilizarse para fabricar nuevos neumáticos, pero también paneles acústicos para el aislamiento de edificios o suelas de zapatos y zapatillas. 

También te puede interesar: