Desde el GPS de nuestro coche hasta el internet que podemos contratar en casa, el papel de las constelaciones de satélites en nuestro día a día cada vez es más importante y todo apunta a que en el futuro será todavía más. Una de las más importantes del mundo es Starlink, tanto que en España ya se puede contratar, es la constelación diseñada y desarrollada por SpaceX para ofrecer conectividad de Internet en cualquier punto del globo con un objetivo de más de 10.000 satélites.

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Estos miles de pequeños satélites orbitando alrededor de la Tierra serán capaces de proporcionar conexión de alta velocidad donde actualmente no llega siquiera el 3G. Y ahora, algo mucho más cercano que viene de la Comisión Europea. Desde donde están impulsando varios programas de "sinergia entre industrias civil, militar y espacial", según explicó hace unos días la vicepresidenta ejecutiva Margrethe Vestager.

Entre ellos, uno especialmente relevante desde el punto de vista de las constelaciones espaciales: "un nuevo sistema espacial de comunicaciones". Que, mediante satélites, proporcionará cobertura de Internet a todo el continente europeo. Algo que puede parecer tecnología punta, pero nada más lejos de la realidad.

Satélites para todos

La mejora tecnológica y el abaratamiento de los lanzamientos espaciales han propiciado que 'cualquiera' pueda lanzarse al mundo de los satélites. Lo hemos podido ver con la denominada 'NASA' catalana, que pretende lanzar un total de cuatro de estos dispositivos, y también con grandes proyectos como los citados anteriormente.

Satélite de Starlink SpaceX

Parte de ese abaratamiento ha venido de la mano de los cohetes reutilizables y de los periodos de desarrollo acortados. "En el caso de nanosatélites, desde que nos llega el planteamiento hasta que está el dispositivo en órbita pueden pasar tan solo 8 meses y para constelaciones completas estamos hablando de unos 12 o 15 meses", contó a OMICRONO Carlos Méndez, responsable de comunicación de Alén Space, un fabricante de satélites con sede en Pontevedra.

"Todo el proceso para un nanosatélite desde el diseño a su puesta en órbita tiene un coste de 500.000 dólares", según estimó Carlos Méndez. Incluido el lanzamiento. Una vez diseñados los satélites y la carta de sensores que equiparán a bordo, el siguiente paso es contratar el lanzamiento. Existen empresas que se dedican a ello, como la que contrató España para lanzar el Ingenio el pasado año o la propia SpaceX, y despliegan el satélite en la órbita que el cliente necesite. Una vez establecidos tan solo queda poner en marcha la constelación.

Las constelaciones de nanosatélites son las más comunes en la actualidad por ser las más económicas y flexibles. Cuentan con una vida útil que puede llegar a los cuatro años a partir de los cuales se tiene que llevar a cabo un programa de relevos si se quiere mantener activa. En el caso de las constelaciones que pretender durar más, como Starlink, los costes de producción se disparan debido a que están compuestos de elementos más pesados, resistentes y los componentes suelen ser más complejos.

Musk, Bezos y OneWeb

Una de las principales ventajas es que las constelaciones de comunicaciones se emplazan en órbitas bajas. Lo que se traduce en un retardo -o latencia- mínima en las comunicaciones. Algo que sí afecta en otros planteamientos satelitales de órbitas más altas, donde el tiempo de respuesta condiciona el uso en algunos escenarios donde la inmediatez es clave.

Nanosatélite Alén Space Omicrono

Además de la citada Starlink de SpaceX, ya son otras muchas las empresas que tienen constelaciones de satélites en órbita y otras con planes de lanzarlas a corto plazo. Una de ellas es Kuiper, una compañía perteneciente a Amazon, que ya tiene luz verde para lanzar 3.236 satélites en un proyecto de 10.000 millones de dólares. E incluso algunas compañías chinas, como Geely, la matriz de la marca de coches Volvo.

Otra de las grandes es OneWeb que, tras pasar apuros económicos y rescate con dinero público mediante, se ha consolidado como la tercera en discordia. Al igual que Kuiper y Starlink, tiene como objetivo proporcionar de conectividad a Internet. Solo que en esta ocasión en Reino Unido.

OneWeb lanzó 74 satélites en marzo y otros 36 en diciembre de 2020 y tiene previsto poner en órbita un total de 2.000. De los que 1.280 se ubicarán en una órbita terrestre media -a 8.500 kilómetros- en lugar de en una órbita baja como Starlink (a 550 kilómetros) o Kuiper. Su objetivo será el de proporcionar conectividad a las zonas rurales de Reino Unido donde, según las especificaciones de OneWeb, podrá ofrecer hasta 100 Mbps y un retardo por debajo de los 40 milisegundos.

Para poner esos datos en perspectiva, los últimos reportes de usuarios apuntan que Stalink está proporcionando alrededor de los 150 Mbps y unas latencias en torno a 40 milisegundos. Elon Musk, con su característica participación en Twitter, respondió a un cliente afirmando que en 2021 pretenden doblar la velocidad -situándola en unos 300 Mbps- y bajar a la mitad la latencia. Esto lo conseguirá con los diversos lanzamientos y posterior activación de los satélites que tiene programado poner en órbita próximamente.

En cuanto a proyectos españoles, destacan el que están llevando a cabo desde Open Cosmos. Su objetivo es el de poner un total de 30 satélites en órbita como parte de un consorcio español en el que participan varias empresas e instituciones. Estos satélites servirán para recopilar datos críticos de la tierra, proporcionar servicios de telecomunicaciones y también para desarrollar tecnología espacial

¿Para qué se usan?

Las aplicaciones de las constelaciones satelitales tienden al infinito. Una misma plataforma o estructura puede equipar todo tipo de sensores o dispositivos. Desde antenas para dar cobertura de Internet, como pretende la Comisión Europea, a satélites dedicados a la vigilancia fronteriza o incluso a la monitorización de cultivos agrícolas.

El Internet de las cosas también tendrá un peso muy importante en el desarrollo de las constelaciones de satélites. Dentro de ese campo, nos encontramos con el coche conectado como uno de los pilares de la industria del automóvil en los próximos años. Vehículos que necesitarán igualmente de una conectividad a Internet estable y segura incluso en el lugar más recóndito.

Constelación de nanosatélites Sateliot

Constelaciones de satélites como GPS o GALILEO son también responsables de sostener una parte importante de la geolocalización mundial. Este servicio se emplea en escenarios tan dispares como en la navegación aérea o en aplicaciones de ingeniería civil para la construcción de infraestructuras. En este sector se encuadran la alternativa rusa GLONASS y la china Beidou, esta última como una de las que menos margen de error proporciona.

Además, una parte importante de las comunicaciones globales también pasan por las constelaciones satelitales. Desde organismos públicos, otros con objetivos militares hasta proporcionar cobertura a los teléfonos vía satélite, usados allí donde no existe cobertura convencional.

Europa va tarde

Aunque el diseño de nanosatélites tan solo tome unos cuantos meses, llevar a cabo un proyecto de una envergadura importante requiere mucho más. El impulso de la Comisión Europea, sin un calendario en firme, ya va tarde. Servicios como Starlink llevan tomando posiciones desde hace años y otras como Kuiper de Amazon planean tener la mitad de los satélites en órbita en 2026.

El programa de promoción de esta tecnología, denominado "Plan Acción", pretende impulsar la industria europea con el objetivo de "reducir las dependencias estratégicas y facilitar el cumplimiento de las normas éticas y de protección de datos europeas", según la propia vicepresidenta Vestager.

Satélites de Starlink visibles desde la Tierra Marco Langbroek

Por el momento, no se conoce qué empresas participarán en la constelación europea ni tampoco qué especificaciones pretenden ofrecer a los usuarios. Los únicos detalles aportados son que servirán para proporcionar "un mejor acceso a la conectividad de alta velocidad para todos en Europa y un sistema de conectividad más resistente en caso de ciberataques a gran escala", declaró Vestager.

Otra de las sorpresas del "Plan Acción" ha sido la intención de crear un Space Traffic Management. Este sistema pretende crear una estrategia de gestión de tráfico aéreo espacial que evite colisiones entre satélites y residuos en órbita. Esto último es uno de los problemas en los que está invirtiendo más Europa, con participación en diversos proyectos que pretenden ser los 'camiones de la basura' en el espacio.

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