Arianespace, la responsable del lanzamiento del satélite español Ingenio, ha confirmado que el fallo del lanzamiento se produjo como resultado de varios errores humanos, aunque la investigación sólo acaba de empezar.

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El cohete Vega VV17, que transportaba tanto a Ingenio como al satélite francés Taranis, sufrió un desvío durante el ascenso, apenas ocho minutos después del despegue; debido a los mínimos márgenes de error para poner un satélite en órbita de la Tierra, eso supone que ambas misiones han terminado en fracaso.

Se da fin así a un proyecto que costó 200 millones de euros y que iba a poner una piedra importante para el futuro de la industria aeroespacial española. Para dar explicaciones sobre el proceso, la empresa Arianespace, que opera el cohete, ha organizado esta tarde una rueda de prensa telefónica.

Qué pasó con el satélite

Para empezar, lo más importante es que el satélite Ingenio no falló, sino que el problema se encontró en el motor Avum encargado de la primera etapa del lanzamiento. En este caso, los satélites que iban a bordo fueron víctimas colaterales para las que el proyecto español ya poco podía hacer.

"Investigaciones iniciales, realizadas durante la noche con los datos disponibles, un problema relacionado con la integración del sistema de activación de boquillas AVUM de cuarta etapa es la causa más probable de la pérdida de control del lanzador", ha explicado la compañía en un comunicado.

Satélite Ingenio llegando a las instalaciones de Arianespace Arianespace Omicrono

Como es habitual en este tipo de misiones, ahora queda un enorme trabajo de diagnóstico e investigación sobre lo que ocurrió para que ambos proyectos terminasen destruidos; pero Arianespace ya ha podido compartir algunos detalles de su investigación preliminar, a la que se unirán la ESA (Agencia Espacial Europea) y los equipos interesados.

Lo más importante es que, según siempre los primeros indicios, el cohete se perdió por un fallo en la conexión de unos cables en el sistema de control. Por lo tanto, Arianespace trabaja sobre la base de que no se trata de un problema de diseño del cohete, sino que habría sido el resultado de una serie de errores humanos.

No es sólo que un empleado no haya conectado bien unos cables; existen redundancias y protocolos para evitar precisamente este tipo de errores, y de ahí que Arianespace hable de "una serie de errores" y no a uno concreto.

Por todo esto, representantes de Arianespace han prometido ante la prensa que "investigaremos, entenderemos y corregiremos" los errores que se descubran durante el proceso de investigación.

Sin seguro

De acuerdo con sus protocolos estándar, Arianespace y la Agencia Espacial Europea (ESA) establecerán una Comisión de Investigación independiente presidida conjuntamente por Daniel Neuenschwander, Director de Transporte Espacial de la ESA, y Stéphane Israël, Director Ejecutivo de Arianespace, el 18 de noviembre.

La Comisión proporcionará pruebas detalladas para explicar por qué no se tomaron medidas para identificar y corregir el error de integración. La Comisión formulará una hoja de ruta para el regreso del Vega al vuelo en condiciones de total confiabilidad. Arianespace y la ESA presentarán conjuntamente las conclusiones de esta comisión.

Por último "Arianespace expresa sus más sinceras disculpas a los clientes y fabricantes de satélites implicados en esta misión", poco consuelo para el proyecto de Ingenio, que se ha perdido para siempre; además, se ha confirmado a la prensa que la carga del cohete no estaba asegurada, y por lo tanto los 200 millones de euros invertidos se han perdido.

Lanzamiento satélite Ingenio EFE

La cuestión del coste de los seguros para lanzamientos orbitales fue objeto de debate el año pasado, precisamente con otro lanzamiento del cohete Vega; el VV15 se estrelló poco después del lanzamiento, transportando un satélite de observación de los Emiratos Árabes Unidos. Las aseguradoras tuvieron que pagar 369 millones de euros por la pérdida, lo que motivó la subida de precio de los seguros; no está claro si Ingenio no estaba asegurado por esta razón.

Sin embargo, eso no significa que no se pueda sacar nada de esta misión. Responsables afirman que este proyecto ha demostrado que la industria española tiene la capacidad para crear un sistema de satélites, y que por lo tanto, sigue teniendo futuro. La competencia que se ha mostrado con Seosat-Ingenio no desaparecerá, y ya se mira hacia el futuro. En ese sentido, ya hay conversaciones entre la ESA para reemplazar a Ingenio con algún otro proyecto europeo.