Es difícil saber con certeza todo lo que saben los teléfonos de la vida de sus dueños y dónde acaba toda esa información personal. Hace años que se conoce la recopilación de datos que realizan las aplicaciones y plataformas digitales desde los dispositivos, una práctica que a veces sobrepasa los límites marcados por las normas de los fabricantes como le ha ocurrido a Apple recientemente o la ley. En Estados Unidos han denunciado la compra ilegal de datos por parte de agencias de seguridad.

Ron Wyden, senador estadounidense y miembro del Comité Selecto de Inteligencia envió una carta al Director de Inteligencia Nacional de EEUU donde denuncia esta práctica y pide el cese de la misma. Wyden solicita que se eliminen los datos existentes que se obtuvieron ilegalmente, tal y como recoge el medio 9to5Mac. Practicas como esta de la NSA se han denunciando antes, pero sin éxito.

La Comisión Federal de Comercio, FTC, (institución que regula las leyes de privacidad en el país americano) confirmó con anterioridad que esta práctica es ilegal y emprendió acciones legales contra uno de los intermediarios de datos involucrados, X -Mode Social. Sin embargo, la nueva carta refleja que estas instituciones sigue realizándola.

Un móvil hackeado. NC Omicrono

Las aplicaciones instaladas en los teléfonos móviles, tanto Android como iPhone, recopilan información sobre el uso que hacen los usuarios de sus dispositivos y estas herramientas. Aunque la mayoría justifica este control para poder ofrecer publicidad personalizada, la principal fuente de negocio de las empresas digitales, algunos de esos datos pueden tener un destino diferente.

"Los desarrolladores de aplicaciones recopilan estos datos de ubicación de los teléfonos inteligentes estadounidenses, los venden a intermediarios de datos, los revenden a contratistas de defensa y luego los revenden nuevamente al gobierno, explica Wyden en su carta. Con los datos recopilados es posible localizar a las personas en lugares sensibles como hospitales, "lugares de culto religioso, lugares que pueden usarse para inferir una identificación LGBTQ+, refugios contra abusos y refugios de asistencia social y para personas sin hogar", añade.

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El senador también hace referencia a que si estas agencias de seguridad quisieran solicitar de forma legal estos datos a las plataformas o empresas tecnológicas deberían contar con una orden de registro para un caso en concreto. Por ejemplo, aplicaciones de mensajería como WhatsApp de Meta o iMessage de Apple son de las que más colaboran con el FBI aportando datos sobre sospechosos de terrorismo u otros delitos, aunque no de los mensajes de los chats.

Estas dos aplicaciones pueden proporcionar información valiosa sobre con qué usuarios se comunica esa persona, cuándo lo hacen y qué otros usuarios tienen en sus agendas de contacto, nunca el contenido de los chats que está protegido con cifrado de extremo a extremo. Y siempre con una orden que obligue a la empresa a colaborar con esa información.

NSA

Igualmente, la FTC indicó que es ilegal que el usuario de una aplicación no sea informado de lo que estaba sucediendo. No es suficiente con que los desarrolladores expliquen que venden datos a intermediarios de datos, también deben específicar que se venderán a agencias de inteligencia estadounidenses.

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