Para la mayoría de internautas españoles, la red de redes se ha convertido en un campo de vigilancia, en el que todas nuestras acciones son registradas por terceros; la mayoría de las veces, para vendernos algo.

Noticias relacionadas

La preocupación por la privacidad ha obligado a la mayoría de navegadores a implementar medidas contra ese tipo de rastreos; no hace mucho, Firefox presentó la protección total contra las cookies de terceros que rastrean a los usuarios.

Una ‘cookie’ es un pedazo de información que las páginas web que visitamos pueden crear para mejorar su funcionamiento; por ejemplo, para saber si hemos iniciado sesión o si hemos activado una función. Sin embargo, esta tecnología es abusada por empresas que usan las cookies para almacenar todos los datos posibles sobre nuestras acciones en la Web, como las páginas que visitamos o lo que hacemos en ellas.

Durante dos décadas, Google ha sido una de las principales ‘abusadoras’ de este sistema. Ahora, quiere pasar página.

Google acaba con las cookies

El año pasado, Google sorprendió a toda Internet con el anuncio de que su navegador Chrome bloqueará todas las cookies de terceros de manera automática, y sin que el usuario tenga que hacer nada. Se espera que el cambio se produzca en algún momento del 2022, y puede suponer toda una revolución en el sector.

Incontables negocios, páginas web y empresas dependen en la actualidad de las cookies de terceros; no sólo para obtener datos de los usuarios, sino especialmente para mostrar publicidad personalizada en base a esos datos, o incluso para el correcto funcionamiento de las páginas web. Eliminar de golpe esta tecnología será un impacto importante, y la propia Google será la gran beneficiada.

Chrome en modo incógnito Omicrono

Junto con esa promesa, Google anunció su plan para que todos esos servicios pudiesen seguir funcionando, sin vulnerar la privacidad del usuario. Se llama Privacy Sandbox, y consistiría en una API, una serie de instrucciones que las páginas web y servidores podrían usar para registrar el uso sin identificar a los usuarios.

Hoy, Google ha dado un paso más allá, prometiendo que, una vez que se eliminen las cookies de terceros, no creará alternativas que hagan lo mismo. En otras palabras, Google se ha comprometido a no crear algo parecido para seguir rastreando a los usuarios en Internet; y a que, en caso de que fuesen creados, no los usará en sus productos.

Google quiere el control

Privacy Sandbox ha sido elogiado y criticado a partes iguales, tanto por los defensores de la privacidad como por especialistas en analítica en Internet. Por una parte, parece evidente que ofrece una mayor protección en muchas situaciones, eliminando completamente el rastreo y el ‘fingerprinting’, otra tecnología para rastrear a los usuarios entre webs.

Por ejemplo, la EFF (Electronic Frontier Foundation), que no suele ser especialmente suave con Google, ha aplaudido la manera en la que esta nueva tecnología limitará la cantidad de datos accesibles por terceros, en base a un ‘presupuesto’; básicamente, cada página tendrá una cantidad de datos que podrá acceder, y si se sobrepasa, el navegador le cortará el acceso.

Google quiere reinventarse, y obligar a toda Internet con ella

En contra, la EFF ha criticado duramente el uso de aprendizaje automático para aprender de los usuarios sin necesidad de obtener toda su información de golpe. Con esta tecnología, en vez de tener un identificador único, los usuarios serían reunidos en grupos con otros con los mismos intereses; de esta manera, los anunciantes no sabrán si a una persona le gusta algo, sólo mostrarán anuncios de un tema si pertenecemos al grupo de personas que le gusta ese tema.

El problema es que ser asignado a un grupo puede convertirse en una “puntuación social”, y que sin saberlo, seamos vistos de una cierta manera por terceros según nuestro comportamiento. Si alguien descubre cuáles son nuestros grupos y lo compara con información que haya obtenido de otras maneras, podrá saber más de nosostros y cómo somos que con las cookies de terceros.

Pero sobre todo, da la sensación de que Google tiene demasiado que ganar con este cambio. Recordemos que hoy en día, la mayor cantidad de los datos obtenidos por Google vienen de sus propias apps, incluyendo sus servicios en Android. Si de repente, la única empresa de publicidad con datos fiables de los usuarios es Google, la demanda por sus anuncios se disparará.

Por el momento, Mozilla y el resto de desarrolladores no ha confirmado si usará Privacy Sandbox, pero no queda mucho tiempo para que Google de el paso.