El temor a que los robots nos conquisten y nos quiten todos los trabajos se esfuma en cuanto vemos a una IA intentar una tarea para la que no está diseñada.

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Es cierto que con trabajos repetitivos y tareas concretas, una IA puede llegar a ser superior a un humano. Lo hemos visto en juegos que requieren una gran capacidad de cálculo y de estrategia, como el ajedrez o el go; y ya estamos empezando a verlo en los videojuegos.

Pero no podemos confundir el triunfo de los robots en esas tareas con una superioridad en todos los aspectos; por ejemplo, pídele a una IA que escriba una noticia, y aunque puede hacerlo, su calidad nunca llegará a la de los mejores periodistas.

La IA que juega a Dungeons & Dragons

En otras palabras, las IA son más de ciencias que de humanidades; son capaces de manejar datos y cifras brutas y llegar a conclusiones en minutos, para las que un humano tardaría una vida en llegar. Pero en cuanto les sacas de ese territorio, lo tienen más difícil, como explican en Wired.

Es por eso que el proyecto de Lara Martin, estudiante graduado del Instituto de Tecnología de Georgia, es más interesante de lo que parece. Su idea era crear una simple Inteligencia Artificial que fuese capaz de jugar a Dungeons & Dragons; el famoso juego de rol divide a los participantes en jugadores y un "Dungeon Master" (o DM), que hace las veces de narrador, árbitro y mente pensante detrás de la aventura.

Libro de reglas de Dungeons & Dragons

Para ser un buen DM, no solo es necesario saber tirar los dados o hacer cálculos mentales de qué desafíos son los mejores para los jugadores; también hay que saber contar una historia, reaccionar a las decisiones de los jugadores e improvisar sobre la marcha para que al final, la experiencia sea memorable.

Y eso es increíblemente difícil para una IA, como Martin lleva años descubriendo por las malas. Desde 2018, Martin ha presentado varios avances en su investigación, pero aún no ha conseguido una IA que sea capaz de sustituir a un ser humano en este puesto; de hecho, ha admitido que ni siquiera está cerca de hacerlo realidad.

El problema está en que, a diferencia del Go o el ajedrez, que tienen unas reglas concretas, en Dungeons & Dragons el límite está en la imaginación; y una IA que necesariamente tiene que partir de unas reglas, no puede dar el siguiente paso e imaginar situaciones completamente nuevas dependiendo de la situación.

Y no es que se haya tirado todo este tiempo sin hacer nada; este mismo mes ha presentado un método para generar "eventos", que consisten en sujetos, verbos, objetos y elementos, para crear una narrativa que tenga sentido.

"Una locura"

Usando aprendizaje automático, el sistema partió de guiones de series de televisión; a continuación, es capaz de generar el texto partiendo de una pequeña introducción. Otro de sus algoritmos funciona al revés, partiendo de un final; por ejemplo, que dos personajes acaben casados.

Mantener una narrativa que sea coherente durante toda la partida es uno de los grandes desafíos que se ha encontrado Martin, y al mismo tiempo es un requisito fundamental.

No es el único que se ha encontrado semejantes problemas; un juego de aventuras llamado AI Dungeon también es capaz de generar una narrativa propia para cada partida, pero aunque al principio podría ser capaz de engañarnos, pronto llega a su límite.

Como resultado, las partidas generadas por ahora son una "locura" improvisada, que lleva la historia a extremos algo extraños y pronto pierde de vista el argumento original; aunque en ese sentido, puede que no sea muy diferente de algunos DM humanos.

El objetivo final de estos proyectos no es necesariamente crear una IA que juegue a rol; sino para comprender mejor cómo crear IAs más humanas, capaces de cumplir funciones que hasta ahora están reservadas a personas de verdad.