China acaba de lanzar un órdago referente a la guerra comercial con Estados Unidos. El país ha realizado un movimiento similar al que la administración de Trump realizó este año prohibiendo a empresas estadounidenses comerciar con una de las mayores empresas de China: Huawei. Beijing retirará de todas sus oficinas (tanto públicas como gubernamentales) todo equipo que tenga componentes extranjeros.

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Si bien no solo afecta a empresas estadounidenses, no hay duda de que este movimiento responde al ejecutivo de Trump y a la escalada de tensión en la guerra tecnológica que viven China y Estados Unidos. Tal y como explica The Financial Times, esta medida es parte de un movimiento por parte del país para eliminar toda dependencia de tecnología extranjera.

Además, también forma parte del paquete de medidas recogidas en la Ley de Seguridad Cibernética china que se aprobó en el 2017 y en la directiva general Made in China llevada a cabo por el Gobierno chino. Ha sido ahora tras el veto a Huawei que China ha intensificado sus esfuerzos para desarrollar estos movimientos.

China eliminará ordenadores y equipamiento con componentes extranjeros

Según estimaciones de analistas de China Securities recogidas por el Financial, el Gobierno debería reemplazar entre 20 y 30 millones de piezas de hardware presentes en sus oficinas. Las sustituciones comenzarán en el año 2020 con un calendario definido. Para el año 2020 se espera que se recojan el 20%, para el año 2021 el 50 y para el año 2022 el 20 restante.

Numerosas empresas dedicadas al hardware sufrirán esta medida, como Dell o HP. El problema reside en que si bien hay marcas dedicadas al hardware emplazadas en China como Lenovo, los componentes que montan estos dispositivos suelen ser norteamericanos o, en su defecto, extranjeros. El ejemplo más claro está en sus chips. fabricados mayoritariamente por AMD o Intel, empresas norteamericanas.

Si se diera el hecho de que marcas como Lenovo consiguieran sustitutos para los chips de AMD o Intel, las firmas de hardware chinas conseguirían grandes beneficios en territorio chino. Tampoco podemos olvidarnos del asunto del software, ya que Microsoft podría verse también afectada por esta medida. En 2017 los de Redmond comercializaron una versión de Windows 10 especial para los estándares del gobierno chino y, salvo sorpresa, todo indica que no han quedado satisfechos con dicho software.

Queda por ver si Estados Unidos responderá con nuevas medidas más allá del veto a Huawei que nunca acaba. Aunque viendo los últimos movimientos de Trump, todo parece indicar que estamos lejos de acabar esta Guerra Fría cibernética entre las dos superpotencias.