YouTube vuelve a estar en problemas, y esta vez por sus cuestionables prácticas contra ciertos colectivos oprimidos. Un grupo de youtubers LGTBQ ha demandado a Google acusándola de discriminación.

Noticias relacionadas

En la demanda se especifica que YouTube discrimina los vídeos de carácter LGTBQ suprimiendo sus recomendaciones y dificulta la obtención de ingresos por publicidad. Esta demanda detalla todos los "abusos" que está perpretando supuestamente YouTube contra el colectivo.

Según detalla la demanda, YouTube usa una "regulación ilegal de contenido, distribución y prácticas de monetización que estigmatizan, restringen, bloquean, desmonetizan y perjudican financieramente a los Demandantes LGBT y a la comunidad LGBT". Y no es la única acusación a la plataforma.

Los youtubers LGTBQ se unen contra la plataforma

La demanda a la que ha tenido acceso The Verge asegura que la moderación del algoritmo y los revisores humanos son especialmente duros con canales que tienen palabras como "gay", "bisexual" "transgénero" en los títulos de sus vídeos. La demanda reza lo siguiente:

"YouTube participa en una conducta discriminatoria, anticompetitiva e ilegal que perjudica a una clase protegida de personas según la ley de California". Según los demandantes, las acciones de la plataforma han violado las leyes federales y las leyes californianas en referencia a la discriminación, discursos de odio y publicidad falsa.

Algunos de los youtubers que conforman la demanda han hablado del tratamiento de YouTube sobre la comunidad LGTBQ. Entre ellos se destacan los nombres de Brett Somers, Lindsay Amer, Chris Knight, Celso Dulay, Cameron Stiehl, Chrissy Chambers y Chase Ross. Por ejemplo, Ross acusó a YouTube de bloquear y desmonetizar sus vídeos por usar "transgénero" en sus títulos.

Obviamente YouTube se defendió de tales acusaciones. Susan Wojcicki, CEO de YouTube, aseguró la semana pasada que YouTube "no desmonetiza automáticamente el contenido LGTBQ". En declaraciones de Wojcicki al vlogger Alfie Deyes:

"No hay políticas que digan 'si pones ciertas palabras en un título que serán desmonetizadas'. Trabajamos increíblemente duro para asegurarnos de que cuando nuestras máquinas aprendan algo, porque muchas de nuestras decisiones se toman algorítmicamente, que nuestras máquinas sean justas. No debería haber [ninguna desmonetización automática]".

Wojcicki fue a más, asegurando que 2 de las herramientas de moderación de Google más grandes en YouTube se configuran por separado para evitar injusticias. Según Wojcicki, una de ellas se dedica a recomendar vídeos y la otra determina si un vídeo es adecuado para anunciantes.

Sin embargo, las quejas provenientes de los youtubers LGTBQ vienen de lejos. Las primeras llegaron en el año 2017, argumentando que su contenido estaba oculto y desmonetizado. Otra controversia también azotó a YouTube; en esta ocasión se vieron anuncios anti-LGTBQ en vídeos del colectivo.

Y hay más. YouTube permitió al ultraderechista Steven Crowder subir vídeos incluso cuando este usaba su canal para atacar con comentarios homófobos al periodista de Vox (de nuevo, no confundir con el partido ultraderechista español) Carlos Maza. YouTube reconoció que los comentarios de Crowder usaban un lenguaje "claramente hiriente, los videos publicados no violan nuestras políticas". Maza denunció esto en Twitter.

Si bien es cierto que YouTube revocó los derechos publicitarios al canal de Crowder, no se eliminó, motivando así la disculpa de la CEO de YouTube.

Finalmente, los youtubers que han demandado a YouTube piensan que la plataforma no ha estado a la altura. Según reza la demanda, el "control y la regulación de los discursos en YouTube ha resultado en un pozo negro caótico donde el contenido LGBTQ + protegido, popular, de alta calidad y protegido está restringido, estigmatizado y desmonetizado como "ofensivo" "impactante", "inapropiado", ofensivo, y 'sexualmente explícito', mientras que los odiosos homófobos y racistas se vuelven locos y son libres de publicar contenido vil y obsceno”.