Internet tiene bastantes cosas buenas y muchas otras malas (y otras que no tienen sentido siquiera). Una consecuencia de la proliferación de la Red de Redes es la aparición de las noticias falsas, que no tienen mucho misterio gracias a su nombre; son noticias que por interés político o ideológico pretenden desinformar y decantar la balanza de la opinión a favor de un lado o de otro. Son una lacra especialmente dañina en la era tan globalizada en la que vivimos y sobre todo en comicios en los que un país se juega su futuro.

La Unión Europea tiene constancia de esto y ha pasado a tomar cartas en el asunto, aunque no de forma radical. Hoy mismo se ha sabido que la UE creará un sistema especializado para contrarrestar este tipo de noticias y no lo hará a solas; prácticamente obliga a las empresas principales en estas cuestiones a promover la promulgación de noticias veraces. Decimos “obliga” porque ya ha anunciado que de no hacerlo, Bruselas tomará “medidas coercitivas”. Además, se atreve a lanzar el dedo acusador a Rusia, que asegura que es una fuente de desinformación.

La UE combatirá las fake news y le echará un ojo a Rusia

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El plan de la UE tendrá varias partes y hoy ha adelantado los primeros detalles de este. Para empezar, dotará de herramientas de detección rápida de estas noticias a intentos coordinados de manipular lo que se habla en redes sociales, usando a los países para este propósito. También impone a las principales empresas involucradas en este tema como son Facebook, Google o Twitter un código de conducta que deben seguir. Aunque desde la misma UE advierten que el plan todavía ha de acabarse. La dotación para este sistema será de unos 5 millones de euros.

Según Andrus Ansip el enemigo real en este asunto no es otro que Rusia, a la que acusa de ser la “principal fuente de desinformación”. Asevera que Rusia gasta 1 100 millones de euros en propaganda para el régimen y asegura que en esa maquinaria de creación de noticias falsas trabajan unas 1 000 personas. Va más allá, y llega a afirmar que Moscú busca “dividir y debilitar Occidente”.

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El código de conducta que Europa impondrá a estas empresas debe estar listo para antes de que acabe el año y así poder tener más transparencia y sobre todo luchar contra los bots, que son una herramienta clave en la difusión de estas noticias. También se habla de crear una red europea de verificadores de datos con una dotación de 2,5 millones de euros.

Una dotación insuficiente junto a una amenaza velada

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El eurocomisario piensa que esta dotación es bastante baja, y repasando sus palabras vemos una clara animadversión contra el hogar de Putin. Es cierto que Rusia ha estado en el punto de mira de Europa y de Estados Unidos, país que incluso está llevando a cabo una investigación en referencia a la elección de Donald Trump en 2017, sumado a la llamada “injerencia rusa” de la que hablan alguos medios españoles en asuntos como la crisis catalana.

Pero mirando las cifras y el impacto que tienen las noticias falsas, esta dotación es especialmente baja. Se destinan miles de millones de euros para otros asuntos de severa importancia y a la par que se lanza una amenaza tan clara contra Rusia se otorga un presupuesto escueto a un proyecto que debería tener más envergadura, máxime en un momento en el que el clima político y social es especialmente delicado y cualquier opinión puede dar a cualquier acto inesperado.

Contando con que las cifras del eurocomisario sean ciertas, está claro que estas medidas no afectarán en absoluto a la proliferación de estas fake news. Y es la responsabilidad de la Eurozona y de sus miembros la de proteger a sus ciudadanos de la desinformación, ya que provoca que ideologías extremas tengan un auge que en otras épocas han traído consigo desastres. Aún queda tiempo para ver más movimientos de Europa hacia esta lacra, pero no parece que vayan a ser suficientes.