Hay veces que en Omicrono pensamos que escribimos de un mundo distópico en vez de noticias de actualidad tecnológica; pero así es el mundo actual, en el que a veces es difícil distinguir la ficción de la realidad.

El sistema de puntuación social de China es un buen ejemplo; cuando hablamos por primera vez de este sistema, lo comparamos con Black Mirror, y por buenas razones. Este sistema fue implementado ya hace años, pero es ahora que el gobierno está siendo más abierto con su uso y la razón por la que existe.

La puntuación social de China ya se usa de manera pública

Este sistema otorga una puntuación a cada ciudadano chino, dependiendo de las acciones de su pasado; según el presidente Xi Jinping, se basa en el principio de “una vez indigno de confianza, siempre restringido”. En otras palabras, nuestros errores del pasado pueden perseguirnos durante el resto de nuestros días.

china aeropuerto

Entre las ofensas que pueden reducir la puntuación social se encuentran delitos como impago de impuestos o de multas; pero también otras acciones que normalmente no tienen tanta repercusión, como causar escándalos en vuelos, fumar en trenes o usar billetes caducados.

Cada “fechoría” está clasificada según el tipo, y quita una cierta cantidad de puntos; sin embargo, la población no tiene acceso a esos datos, y de hecho no fue hasta el año pasado que el gobierno reconoció la existencia de este sistema.

Después de la confirmación de que el presidente Xi Jinping no tendrá limitaciones de mandato, el gobierno ha hecho oficial por primera vez uno de los usos de su puntuación social: impedir el acceso al transporte público.

¿Un futuro distópico en el que la tecnología controla a la ciudadanía?

china tren

Aquellas personas con puntuación social baja entrarán en listas negras que les impedirán coger aviones o trenes durante un año. Las nuevas reglas se aplicarán a partir del 1 de mayo, pero no está claro las ofensas anteriores a esa fecha serán tenidas en cuenta.

psycho-pass

Este sistema automatizado ya ha levantado críticas y miedo entre los internautas, especialmente sabiendo que los sistemas chinos son capaces de detectar términos concretos en las conversaciones.

La idea de un número que determina nuestros derechos es poco menos que distópica; pero no le faltan sus defensores, que apuntan a una mejora no sólo en la cantidad de crímenes, sino en la educación a la hora de tratar con otras personas.

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