Raúl Bové / Agencias
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Las claves

El ex secretario general de la OTAN George Robertson (Port Ellen, 1946) cree que los Estados Unidos no atacarán militarmente Groenlandia y que la escalada retórica sobre la isla es solo una "técnica de negociación" del presidente estadounidense, Donald Trump.

Así lo expresó en una entrevista con la agencia EFE el británico, quien estuvo al frente de la OTAN entre 1999 y 2003.

Dos décadas después, sostiene que la Alianza Atlántica “es más fuerte porque hay más países, pero a la vez más débil porque algunos miembros no se adhieren a los principios básicos de defensa colectiva y cuestionan elementos fundacionales, como el artículo 5”.

El principio fundacional del Tratado del Atlántico Norte, aquel que estipula que “un ataque armado contra uno de los aliados será considerado un ataque contra todos”, vuelve a ocupar titulares.

La causa: las nuevas amenazas del expresidente estadounidense Donald Trump, que, entre advertencias militares y presiones arancelarias, ha reavivado su viejo deseo de anexionarse Groenlandia por la fuerza.

La isla, bajo soberanía de Dinamarca, forma parte de un país miembro de la OTAN, lo que abriría un conflicto diplomático de gran calado.

En este contexto, el exsecretario general de la Alianza, George Robertson, advierte de que una eventual intervención militar en la isla por parte de Washington generaría “problemas reales” dentro de la OTAN y podría poner en jaque la propia supervivencia de la organización. Aun así, matiza, se muestra convencido de que semejante escenario “no llegará a producirse”.

"No creo que sea realista. Creo que bien puede tratarse de una táctica negociadora (...) Es muy posible que el presidente Trump, a sus 80 años, esté involucrado en esta negociación", afirma el ex secretario general de la Alianza.

Robertson apunta, asimismo, que los EEUU son mucho más que Trump: "También está el Congreso, y en los últimos días algunos miembros republicanos han dejado claro que no apoyan lo que el presidente dice sobre Groenlandia y que creen firmemente en la OTAN.

Además, el secretario (de Estado de EE.UU., Marco) Rubio es quien confeccionó la resolución que dice que solo el Congreso puede sacar al país de la Alianza".

El Ártico, un potencial campo de batalla

Si bien descarta, por el momento, una invasión estadounidense de Groenlandia, el exjefe de la OTAN afirma que la región ártica va a ser cada vez más importante para la seguridad, tanto europea como a nivel global, y por ello ve importante aumentar la presencia de la Alianza en la zona.

"Rusia se está volviendo más agresiva, China reivindica ser una nación ártica, la ruta del mar del Norte se está expandiendo y hay una gran cantidad de minerales raros en la región. Así que, inevitablemente, se ha convertido en un campo de disputa y de potencial conflicto en el futuro", analiza Robertson.

Más allá del Ártico o el conflicto en Ucrania, el escocés asevera no tener "ninguna duda" de que Occidente ya "está siendo atacado" por Rusia y otros países a través de "ciberataques, asesinatos selectivos, sabotajes organizados, injerencias electorales y campañas de desinformación".

"Tenemos que ser conscientes de ello, estar preparados para ello y ser capaces de contrarrestarlo", continúa.

En esta línea, Robertson defiende que la OTAN debe ser "testada" y demostrar que tiene la capacidad de defender "cada milímetro de su territorio", pero esto implica que hay que gastar mucho más dinero, especialmente entre los países europeos, para estar listos para la guerra y como medida disuasoria para cualquiera que pueda intentar desafiarlos.

En la Cumbre de la OTAN de 2025 en La Haya (Países Bajos), todos los aliados se comprometieron a destinar el 5 % de su PIB para defensa y seguridad para 2035, salvo España, uno de los miembros que menos invierte en este ámbito, que negoció un acuerdo flexible hasta el 2,1 %.

"La postura es correcta y fue acordada colectivamente. España se mantuvo al margen de este acuerdo, pero ellos saben lo que tienen que hacer. (...) Es una gran montaña por escalar. Un 5 % es mucha cantidad de dinero, miles de millones de dólares, pero para que el continente esté seguro, habrá que gastarlo", sostiene el escocés.

Robertson mira con optimismo el futuro de la OTAN y tiene la certeza de que, en unos años, la Alianza no solo seguirá existiendo, sino que ampliará su tamaño: "Pasé cuatro años intentando convencer a Suecia y Finlandia para que solicitasen su ingreso en la OTAN. (El presidente ruso) Vladímir Putin lo consiguió en solo cuatro semanas", asevera.