Las claves
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El Reino Unido ha dado un paso decisivo en la transformación de la política de defensa británica con el lanzamiento del Proyecto Nightfall, una iniciativa destinada a desarrollar misiles balísticos tácticos de ataque profundo, con un alcance superior a los 500 kilómetros, pensados inicialmente para reforzar la capacidad de disuasión y defensa de Ucrania frente a Rusia.
El proyecto Nightfall se construye sobre el compromiso inquebrantable del Reino Unido con Ucrania, especialmente en materia de capacidades de largo alcance, tras la entrega de miles de drones de ataque unidireccional de gran alcance.
En su comunicado, el Ministerio de Defensa del Reino Unido ha fijado requisitos especialmente exigentes para este sistema, capaz de alcanzar más de 500 kilómetros en trayectoria balística y situarse entre las plataformas tácticas de medio alcance más avanzadas.
El misil incorpora una carga de unos 200 kilogramos de alto explosivo convencional, optimizada para maximizar su efecto sobre objetivos estratégicos.
Su precisión es excepcional: con un CEP50 de apenas cinco metros, incluso sin apoyo GPS, mantiene una puntería quirúrgica en condiciones extremas.
Los ministros de Defensa del Reino Unido y de Ucrania
El sistema combina una baja firma multiespectral con alta resistencia a la guerra electrónica, frente a interferencias, spoofing y ataques dirigidos, lo que eleva significativamente su supervivencia en combate.
Diseñado para lanzarse desde plataformas móviles terrestres, puede disparar en rápida sucesión y replegarse en minutos, una táctica inspirada en la experiencia ucraniana.
El proyecto prevé adjudicar contratos de 9 millones de libras a tres equipos industriales para diseñar, desarrollar y entregar sus primeros prototipos en un plazo de 12 meses.
Los requisitos se compartieron con la industria el 19 de diciembre de 2025 y las propuestas deberán presentarse antes del 9 de febrero de 2026. Las adjudicaciones están previstas para marzo del mismo año.
Producción acelerada y control de costes
Uno de los aspectos más llamativos de Nightfall es su enfoque industrial pragmático. El Ministerio de Defensa fija como objetivo una producción de hasta 10 misiles al mes, con un precio unitario máximo de 800.000 libras por misil, y con mínimas restricciones de exportación extranjera, un factor clave para facilitar transferencias rápidas a Ucrania.
El plan inicial contempla la selección de tres equipos industriales, que recibirán contratos de 9 millones de libras cada uno para desarrollar tres misiles por equipo en un plazo de 12 meses, destinados a pruebas de vuelo.
El énfasis estará en el prototipado rápido y la escalabilidad industrial dentro del Reino Unido, reforzando al mismo tiempo la base tecnológica nacional.
Ucrania como prioridad
Aunque el objetivo inmediato es suministrar capacidades de ataque profundo a Ucrania, el Proyecto Nightfall tiene una segunda derivada estratégica: servir de base para futuras capacidades de largo alcance de las Fuerzas Armadas británicas, en un contexto de replanteamiento profundo de la disuasión convencional.
El secretario de Defensa británico, John Healey, vinculó directamente el programa con los ataques rusos contra población civil. "Putin cree que puede actuar con impunidad, golpeando zonas civiles con armamento avanzado".
"No lo vamos a tolerar, y por eso estamos decididos a poner armas de vanguardia en manos de los ucranianos”, aseveró.
En la misma línea, el ministro para Preparación e Industria de Defensa, Luke Pollard, subrayó el enfoque estratégico del proyecto, “Una Europa segura necesita una Ucrania fuerte. En 2026 seguiremos hombro con hombro con Ucrania”.
Siguiendo la estela de Rusia
El lanzamiento de Nightfall se enmarca en un cambio mucho más amplio en la planificación militar británica, motivado por la constatación de que Rusia ya dispone de capacidades de ataque profundo capaces de alcanzar directamente territorio del Reino Unido.
Moscú mantiene actualmente en servicio una amplia gama de sistemas ofensivos, entre ellos el misil balístico de alcance intermedio Oreshnik, con unos 3.000 kilómetros de alcance.
Junto a él también aparecen el misil de crucero Novator 9M729, capaz de recorrer cerca de 2.500 kilómetros; y los drones de ataque Shahed/Geran-2, empleados con frecuencia en Ucrania y con un radio operativo que ronda los 2.000 kilómetros.
El Kremlin ha demostrado su disposición a emplear estos sistemas contra objetivos militares y civiles, como evidenció el ataque reivindicado con un misil Oreshnik contra la ciudad ucraniana de Dnipro a finales de 2024.
Hacia una disuasión europea de largo alcance
En paralelo, Londres trabaja con una coalición de aliados de la OTAN, entre ellos Alemania, Francia, Italia, Polonia y Suecia, para reconstruir las capacidades europeas de ataque de precisión a larga distancia, aprovechando la base científica e industrial de cada país.
Según fuentes militares citadas por Forces News, los responsables británicos consideran ahora que la capacidad de ataque profundo convencional es esencial para la disuasión, especialmente frente a un adversario que ha normalizado el uso de misiles balísticos, de crucero y drones de largo alcance.
En este contexto, el Proyecto Nightfall no es solo una respuesta a la guerra en Ucrania, sino una señal clara de que el Reino Unido está dispuesto a romper tabúes históricos y volver a apostar por armas terrestres de largo alcance como elemento central de su estrategia de defensa en Europa.
