Las claves
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El Gobierno filipino está decidido a impulsar el proyecto para dotar con -al menos- dos submarinos a su fuerza naval, en carpeta desde hace varios años. Las prisas de Manila por contar, por primera vez en su historia, de una flota de sumergibles responde a la necesidad de hacer frente a la disputa territorial que Pekín mantiene con varios países de la región por el mar de China Meridional y que, de unos meses a esta parte, se ha recrudecido.
Uno de los países interesados en el programa filipino es Corea del Sur, cuya industria naval ha exhibido un crecimiento exponencial en el último tiempo, siendo la favorita actualmente para hacerse con más de un contrato internacional gracias al sumergible KSS-III. La nación asiática parece llevar también la delantera para dotar a la Marina filipina de sus primeros submarinos, pero todavía no hay ninguna decisión tomada.
Las chances surcoreanas para alzarse victorioso en este proyecto se han acrecentado tras la reunión mantenida el pasado sábado entre la empresa Hanwha Ocean, fabricante del KSS-III, y el presidente filipino, Ferdinand Marcos, en el marco de la cumbre de la APEC, celebrada en Busán (Corea del Sur).
Durante este encuentro, según ha informado el Gobierno filipino a través de un comunicado, los representantes de la compañía naval detallaron al mandatario sus planes para suministrar a Filipinas submarinos KSS-III "equipados con modernos sistemas de sonar y combate y baterías de iones de litio para una mayor autonomía bajo el agua". La propuesta de Hanwha también abarca transferencia de tecnología y asociaciones con industrias locales.
Asimismo, siempre de acuerdo a los detalles ofrecidos por Manila, la oferta surcoreana incluye además "la construcción de una base de submarinos, el establecimiento de un centro local de mantenimiento, reparación y revisión (MRO) y la capacitación de operadores, mantenedores y comandantes navales filipinos utilizando simuladores y sistemas avanzados".
Submarino clase Scorpène
Pese al más que interesante ofrecimiento coreano, la fuerza naval filipina tiene otras propuestas sobre la mesa. La francesa Naval Group, por ejemplo, postula su diseño Scorpene Evolved, el mismo que ya ha vendido a Indonesia y cuyas dos unidades serán fabricadas en dicho país del Sudeste Asiático, posibilidad que podría replicarse en Filipinas.
Por su parte, la italiana Fincantieri, el mayor fabricante naval de Europa, y la alemana TKMS, líder mundial en lo que ha submarinos convencionales se refiere, han unido fuerzas para hacerse con el proyecto. El pasado abril, ambas compañías anunciaron un acuerdo para ofrecer de forma conjunta a Manila el sumergible U212 NFS, evolución del modelo U212A en servicio en las marinas de Italia y Alemania.
Navantia también ha movido fichas para que Filipinas se convierte en el primer cliente internacional del S-80, después de las derrotas experimentadas en India y Canadá. Ya en 2023, el astillero público formalizó su propuesta al Gobierno filipino: dos submarinos por 1.700 millones de dólares (1.480 millones de euros al cambio actual).
De igual manera, la oferta del fabricante español comprende la instalación de una base completa para los sumergibles, incluida la infraestructura y el apoyo logístico, en la ciudad de Ormoc, al este de la isla de Leyte. Desde Navantia han afirmado al EL ESPAÑOL que a día de hoy su propuesta no ha experimentado cambios.
El submarino KSS-III
El KSS-III, en su Barch II, tiene una eslora aproximada de 89,4 metros y una manga de 9,7 metros, con un desplazamiento de unas 4.000 toneladas en inmersión y cuenta con diez celdas de lanzamiento vertical, además de seis tubos lanzadores de 533 mm.
El sumergible de Hanwha Ocean combina propulsión independiente del aire con baterías de iones de litio de alta capacidad, una combinación que aumenta la autonomía silenciosa y mejora las tácticas de velocidad y deriva, a la vez que reduce el mantenimiento en comparación con los sistemas tradicionales de plomo-ácido.
El armamento previsto para esta embarcación incluye los torpedos pesados Tiger Shark del LIG Nex1, la familia de misiles SSM-700K C-Star y capacidad de lanzamiento vertical para el misil balístico Hyunmoo-4.
Además, el submarino puede alcanzar una velocidad de 12 nudos en superficie y de 20 nudos en inmersión. Presenta una autonomía de crucero de alrededor de 10.000 millas náuticas y precisa de una tripulación de 50 personas.
Acuerdo con EEUU
Días atrás, como respuesta a las crecientes tensiones con China, Estados Unidos y Filipinas han creado el denominado Grupo de Trabajo Filipinas con el objetivo de "restablecer la disuasión" en zonas del mar de China Meridional. El mismo ha sido establecido tras una reunión entre los titulares de defensa de ambos países, Pete Hegseth y Gilberto Teodor Jr.
En marzo, Hegseth afirmó que la disuasión "a través de la fuerza" es necesaria en Filipinas, "teniendo en cuenta las amenazas de los chinos comunistas", durante un encuentro en Manila con el presidente filipino, en la que supuso su primera visita oficial a Asia.
El estadounidense añadió entonces que Washington tiene "un gran interés" en expandir su cooperación militar con Manila y subrayó el compromiso a la alianza entre ambos países por parte del presidente estadounidense, Donald Trump.
Filipinas mantiene desde 1951 un tratado de mutua defensa con EE.UU., que obligaría a Washington a acudir en ayuda de Manila en caso de un conflicto militar con China. Un acuerdo establecido en 2014 y ampliado en 2023 permite el acceso de Estados Unidos a nueve bases militares en el país asiático.
