Á. Nerea Vizoso
Publicada

Las claves

Tras más de dos semanas de protestas en Irán y nueve días sin conexión a internet, son más de 3.000 personas las fallecidas y el número de detenciones ya asciende a 22.123, según informa la agencia de noticias HRANA.

A raíz de estas cifras, el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, ha reaparecido y ha culpabilizado a Donald Trump, catalogándolo como un "criminal" por "las bajas, los daños y las calumnias que infligió a la nación iraní", durante un acto religioso que tuvo lugar este sábado en Teherán.

Jamenei aseguró que las protestas que han sacudido el país "fueron un complot estadounidense y su objetivo es devorar a Irán".

"La particularidad del reciente complot es que el propio presidente de Estados Unidos intervino personalmente: habló, amenazó y, alentando a los conspiradores, les envió el mensaje de que avanzaran, que no tuvieran miedo y que contaban con nuestro apoyo militar", aseguró.

Además de culpabilizar a EE UU, el líder iraní culpabiliza a Israel, considerando a ambos países como "enemigos históricos" del país por incitar a la violencia.

"Quienes están vinculados con Israel y Estados Unidos causaron daños masivos y mataron a miles de personas", dijo, y añadió, como bien indica Reuters, que provocaron incendios, destruyeron bienes públicos e incitaron al caos. "Cometieron crímenes y una grave calumnia", afirmó.

Una persona sostiene una imagen en llamas de Jamenei durante una protesta. Reuters

El político también recalcó que durante estas revueltas se produjeron "hechos extremadamente inhumanos, como encerrar y quemar vivos a jóvenes en mezquitas, y asesinar a niñas y hombres y mujeres indefensos, con armas provistas desde el extranjero".

Además de las vidas perdidas, Jamenei ha incidido en que se han destruido 250 mezquitas, más de 250 centros educativos y científicos, y provocado daños a instalaciones del sector eléctrico, bancos, complejos sanitarios y tiendas de productos básicos.

Origen de las revueltas

Las movilizaciones estallaron el pasado 28 de diciembre debido a las dificultades económicas que estaba viviendo el país debido a la caída del rial iraní.

Todo comenzó cuando numerosos comerciantes de la capital, Teherán, cerraron sus negocios en signo de protesta. Esta acción se expandió a nivel nacional, acompañada con gritos de "Muerte a la República Islámica" y "Muerte a Jamenei".

Una mujer quema una imagen del líder iraní Jamenei durante una protesta en apoyo al pueblo de Irán. Efe

Las protestas se fueron expandiendo hasta que el jueves 8 y el viernes 9 de enero llegaron a su momento álgido con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán, que derivaron en actos de vandalismo contra organismos públicos, bancos que fueron arrasados, y el incendio de 53 mezquitas en todo el país, según la versión oficial del Gobierno iraní.

Teherán sostiene que las protestas económicas se tornaron violentas por la infiltración de agentes externos apoyados por Israel y Estados Unidos para justificar una intervención militar de Washington, que no se ha producido hasta ahora.

Trump amenazó con atacar el país persa si morían más personas cuando el recuento de muertos era de siete y más tarde afirmó que “va ayuda en camino”, lo que muchos interpretaron como un aviso de intervención en la República Islámica.

Pero el viernes, en una publicación en redes sociales, agradeció a los líderes de Teherán, afirmando que habían cancelado los ahorcamientos masivos. Irán afirmó que "no había ningún plan para ahorcar a nadie".

En comentarios que parecieron responder a Trump, Jamenei dijo: "No arrastraremos al país a la guerra, pero no permitiremos que los criminales nacionales o internacionales queden impunes", según recogieron distintos medios estatales.