Las claves
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El líder supremo de Irán, Ali Jamenei, afirmó este sábado que "varios miles de personas han muerto en las protestas", de las que ha responsabilizado al presidente estadounidesde, Donald Trump.
"Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní", dijo en un encuentro con miles de personas en un acto religioso en Teherán.
Jamenei aseguró que las protestas han sido y son parte de un "complot estadounidense" con el objetivo de "devorar Irán".
La máxima autoridad del país acusó directamente a Trump, calificándolo de “criminal”, y lo responsabilizó de haberse “involucrado personalmente”, lo que habría provocado que la última decisión antiraní fuera "diferente".
"La particularidad del reciente complot es que el propio presidente de Estados Unidos intervino personalmente: habló, amenazó y, alentando a los conspiradores, les envió el mensaje de que avanzaran, que no tuvieran miedo y que contaban con nuestro apoyo militar", aseguró.
Durante este acto el líder señaló que, a diferencia de esta ocasión, que considera diferente, los "complots anteriores" por parte de Occidente a la nación se habían limitado a periodistas y políticos de segundo nivel.
Jamenei aseveró que "no llevaremos al país hacia la guerra, pero tampoco dejaremos impunes a los criminales internos e internacionales del complot estadounidense" y subrayó que "Estados Unidos debe rendir cuentas".
Partidarios de grupos armados chiítas iraquíes queman imágenes del presidente estadounidense Donald Trump y del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, durante una manifestación en solidaridad con el Gobierno de Irán en Teherán, frente al consulado iraní en Basora.
En un gesto de acercamiento a las demandas de los manifestantes, el dirigente admitió que "la situación económica es complicada y la gente del pueblo lucha por subsistir", por lo que instó a los funcionarios del Gobierno a actuar con mayor compromiso y a intensificar sus esfuerzos.
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre, cuando comerciantes de Teherán bajaron las persianas de sus negocios en protesta por la caída del rial. Sin embargo, pronto se extendieron a otras regiones del país con consignas como "Muerte a la República Islámica" y "Muerte a Jamenei".
Con el paso de los días, las protestas se multiplicaron hasta alcanzar su punto máximo el jueves 8 y el viernes 9 de enero, cuando estallaron manifestaciones en gran parte de Irán. Estos episodios derivaron en actos de vandalismo contra instituciones públicas, la destrucción de entidades bancarias y el incendio de 53 mezquitas, de acuerdo con la versión oficial del Gobierno iraní.
Desde Teherán sostienen que las protestas de origen económico derivaron en violencia debido a la infiltración de agentes externos, presuntamente respaldados por Israel y Estados Unidos, con el objetivo de justificar una intervención militar de Washington, que hasta el momento no se ha concretado.
Trump recula sus amenazas
Donald Trump afirmó el martes que había cancelado todas las reuniones con líderes iraníes, tras alentar a los manifestantes a derrocar al régimen y aseguró que "la ayuda está en camino". Sin embargo, apenas tres días después, moderó su postura y descartó ataques inminentes contra Irán.
Esta marcha atrás se produjo tras casi una semana de fuerte escalada entre Washington y Teherán, durante la cual aliados regionales de Estados Unidos advirtieron que una campaña de bombardeos podría desencadenar un conflicto de mayor alcance.
Mientras altos mandos militares se preparaban para una eventual orden de ataque que finalmente no se emitió, la posibilidad de una intervención inquietó a gobiernos de todo el mundo por el riesgo de un nuevo conflicto prolongado en Medio Oriente. Trump aseguró que la decisión de no atacar fue exclusivamente suya.
