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Erfan Soltani, el joven de 26 años condenado a muerte por participar en las protestas masivas que han puesto en jaque al régimen de los ayatolás en las dos últimas semanas, no va a ser ejecutado finalmente. Así lo ha confirmado el poder judicial de Irán, según informan las agencias estatales. La familia del detenido ya informó el miércoles de que su ejecución había sido pospuesta.
El aparente freno a la maquinaria represiva por parte de las autoridades iraníes para controlar una situación que amenaza la estabilidad del régimen, con las mayores protestas sociales en décadas, se registra después de las veladas amenazas de Donald Trump de lanzar un ataque contra la República Islámica si se ahorcaba a los cabecillas de las manifestaciones y a otros detenidos.
Soltani, propietario de una tienda de ropa, había sido arrestado la semana pasada en una localidad a las afueras de Teherán y las autoridades indicaron escuetamente a su familia que su ejecución había sido programada para este miércoles, según la organización de derechos humanos Hengaw, con sede en Noruega. El apagón de comunicaciones e internet ha hecho difícil obtener más datos sobre su caso.
Funeral por los miembros de las fuerzas de seguridad iraníes fallecidos en las protestas.
El poder judicial iraní ha desvelado que el joven se encuentra encarcelado en la prisión central de Karaj y ha sido acusado de "conspiración contra la seguridad interna del país y actividades de propaganda contra el régimen". Unos cargos que, según las autoridades islámicas, no conllevan la pena de muerte aunque las confirme un tribunal.
La presunta absolución de Soltani supone otra indicación de que las tensiones se están reduciendo. En una sorpresiva declaración desde la Casa Blanca el miércoles, Trump reveló que Teherán ha interrumpido el uso de la fuerza letal contra los manifestantes: "Dicen que los asesinatos han cesado y que las ejecuciones no se llevarán a cabo. Vamos a averiguarlo".
Preguntado sobre una hipotética intervención militar, dijo que "vamos a ver cuál es el proceso". El mandatario republicano había prometido atacar y "acciones muy contundentes" si los ayatolás "colgaban a los manifestantes".
En una entrevista con Fox News, el ministro de Exteriores iraní, Abbás Araqchi, declaró que "no hay ningún plan" por parte de las autoridades para ejecutar a los cabecillas de las protestas y a otros detenidos. "Los ahorcamientos están descartados", prometió.
La represión que se ha vivido en los últimos días en las calles de todo el país, sin embargo, ha sido brutal. Según datos de la ONG Iran Human Rights (IHR) publicados este miércoles, la cifra de fallecidos por la violencia ejercida contra los millones de manifestantes, espoleados por la inflación y el descontento con la República Islámica, asciende ya a más de 3.000 personas.
Erfan Soltani había sido detenido el pasado 8 de enero en su residencia privada en la localidad de Fardis, según detalló Hengaw en un comunicado. Su hermana, que es abogada, relató que un tribunal había emitido una sentencia de muerte en "un proceso extremadamente rápido, en solo dos días". Las autoridades les habían prometido una reunión que nunca llegó a producirse.
La organización de derechos humanos ha confirmado con un mensaje publicado en redes sociales que la suspensión de la ejecución ya ha sido comunicada a la familia de Soltani. Solo unas horas antes, en otro alarde de cara a la galería, el jefe del poder judicial iraní había exigido juicios apresurados y ejecuciones de los "alborotadores". "Si no lo hacemos rápido, no tendremos el mismo impacto", subrayó.
Irán también reabrió su espacio aéreo después de una suspensión de todos los vuelos que se prolongó durante unas cinco horas, según datos recabados por la página web especializada en seguimiento de operaciones aéreas FlightRadar24. EEUU, por su parte, ha retirado a parte de su personal de sus bases en Oriente Próximo ante las posibles represalias de Teherán si Trump opta finalmente por un ataque.
