Agencias

A 24 horas del denominado "asedio de París" por las protestas de los agricultores, el primer ministro francés Gabriel Attal ha sucumbido a la presión de los manifestantes y se ha pronunciado en un discurso en el que, además de cuestionar el funcionamiento de la Unión Europea, también ataca a España e Italia por su "competencia desleal".

"Vamos a seguir avanzando para luchar contra la competencia desleal. A nuestros agricultores se les imponen reglas (fitosanitarias) que a otros (países) no", criticó Attal, en una alocución pronunciada poco después de visitar una explotación agrícola en Indre-Loire. "Hay que avanzar a nivel europeo e iremos viendo producto por producto", indicó, sin dar más detalles.

Poco antes de su discurso, Attal acudió de nuevo a una explotación agrícola con la esperanza de desactivar las protestas. Sin embargo, ni la Federación Nacional de Sindicatos de Explotadores Agrícolas (FNSEA) ni la de Jóvenes Agricultores (JJAA) de la región parisina han dado su brazo a torcer y anunciaron que van a bloquear los accesos a la capital "de manera indeterminada" a partir de este lunes 29 a las 13 horas GMT. 

"Hemos decidido continuar con nuestro movimiento". Arnaud Rousseau, líder del mayor sindicato agrícola de Francia, el FNSEA, ha dicho que llama a sus miembros a proseguir con su movimiento de protesta, a pesar de que el gobierno haya anunciado planes para mejorar la vida de los agricultores y sus condiciones de trabajo.

Attal mencionó que al menos 40% de las frutas y verduras se importan (sobre todo de España e Italia) por el freno productivo que supone para Francia ciertas reglas medioambientales adoptadas en su legislación y aseveró que propondrá a sus socios comunitarios "más medidas" para blindar la soberanía alimentaria francesa.

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El primer ministro francés, que integra un gobierno considerado pro-UE, llaman la atención, ya que podrían poner en cuestión el propio funcionamiento del mercado único del bloque comunitario.

No obstante, en una entrevista al canal BFMTV, el ministro de Agricultura de Francia, Marc Fesneau, descartó "un cierre de fronteras" para productos españoles o italianos como ha demandado la ultraderecha, porque sería contraproducente para la propia industria agrícola francesa si los países vecinos hacen lo propio.

Ante posibles cortes a las entradas a París, de sus aeropuertos internacionales y de Rungis, el ministro del Interior, Gérald Darmanin, ha pedido a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que pongan en marcha "un notable dispositivo defensivo para impedir cualquier tipo de bloqueo".