Bruselas

"Veo que hay mucha fatiga, la verdad, por todas partes. Se acerca el momento en que todo el mundo entiende que se necesita una salida. El problema es encontrar una salida que sea aceptable para los dos bandos sin destruir el derecho internacional. Yo tengo mis propias ideas sobre cómo gestionar esta situación, pero estoy esperando al momento adecuado para ponerlas sobre la mesa".

"La contraofensiva de Ucrania quizá no está yendo como ellos esperaban. Sigue en marcha, pero no ha cambiado el destino del país. Todo el mundo entiende que esto podría durar muchos años si no intentamos encontrar soluciones. El problema es entender qué solución resulta aceptable para ambos sin abrir otros conflictos".

La primera ministra italiania, Giorgia Meloni, hizo estas confidencias sobre el estado de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania durante lo que ella pensaba que era una conversación privada con un mandatario africano. En realidad, Meloni fue víctima de una broma del duo cómico ruso Vovan & Lexus (considerado próximo a los servicios de inteligencia del Kremlin), que también ha engañado a otros líderes como Pedro Sánchez o Angela Merkel.

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La reveladora conversación de Meloni ha saltado a la luz pública esta semana, pero se produjo el pasado 18 de septiembre. Desde entonces, el estallido de la nueva guerra entre Israel y Hamás tras los atentados terroristas del 7 de octubre ha relegado el conflicto en Ucrania a un segundo plano. Fuera de micro, los dirigentes europeos admiten que el ataque de Hamás "es una buena noticia para Vladímir Putin y una mala noticia para Ucrania".

De hecho, el presidente ruso ha aprovechado que el foco de atención de la opinión pública mundial está ahora en Oriente Próximo para intensificar los ataques contra Ucrania. La UE y Estados Unidos lo tienen más difícil para convencer al denominado 'Sur Global' de apoyar a Kiev, ya que estos países consideran que Occidente aplica una doble vara de medir con Ucrania y Palestina. Además, el envío de ayuda financiera y de armamento debe repartirse ahora entre dos conflictos simultáneos, señalan las fuentes consultadas.

Ursula von der Leyen, durante su visita a Kiev este sábado Reuters

Este es el complejo contexto de la visita sorpresa que ha realizado este sábado a Kiev Ursula von der Leyen, la sexta desde el inicio de la guerra. El mensaje de la presidenta de la Comisión es que la Unión Europea no va a olvidarse de Ucrania, aunque haya estallado otra guerra en su vecindad. "Moscú no debería hacerse ilusiones: otras crisis no desviarán nuestra atención de Ucrania. Nuestro apoyo continúa, todo el tiempo que sea necesario", aseguraba esta semana el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

La visita de Von der Leyen se produce en un momento crucial. El Ejecutivo comunitario tiene previsto publicar el próximo miércoles 8 de noviembre su dictamen sobre si Ucrania ha cumplido los requisitos exigidos para iniciar las negociaciones de entrada a la Unión Europea. Pese a tratarse de un país en guerra, en Bruselas se espera que el veredicto sea mayoritariamente positivo.

En una comparecencia conjunta con Von der Leyen, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se ha comprometido a seguir avanzando en las reformas, en particular aquellas destinadas a combatir la corrupción. Si el dictamen de Bruselas es positivo, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 aprobarán en la cumbre de diciembre, la última de la presidencia española, el inicio de las negociaciones de adhesión con Ucrania, que podrían durar décadas.

"Habéis logrado grandes avances, mucho mayores de los que nadie esperaba de un país en guerra. Estáis llevando a cabo profundas reformas, al tiempo que libráis una guerra a gran escala. El objetivo está realmente a vuestro alcance. Habéis completado más del 90%. Y confío en que podréis alcanzar vuestro ambicioso objetivo: que la histórica decisión de abrir el proceso de negociaciones de adhesión se tome ya este año", ha dicho la presidenta en un discurso en el Parlamento ucraniano.

Se trata de un gesto con una fuerte carga política, pero que en realidad oculta las crecientes divisiones internas en la UE sobre la guerra en Ucrania. Para empezar, el Gobierno de Kiev denuncia la lentitud de los europeos a la hora de entregar la ayuda militar a la que se han comprometido.

En segundo lugar está el problema de la financiación. En la última cumbre celebrada a finales de octubre en Bruselas, los líderes de la UE no lograron ponerse de acuerdo sobre el paquete de 50.000 millones de euros que Von der Leyen ha propuesto para ayudar a la reconstrucción de Ucrania durante el periodo 2024-2027. La mayoría de jefes de Gobierno apoyan mantener la ayuda a Kiev, pero discrepan sobre cómo financiarla. Luego está el caso del húngaro Viktor Orbán y del eslovaco Robert Fico, que cuestionan el principio mismo de la asistencia finaciera a Ucrania.

Ursula von der Leyen y Volodímir Zelenski han visitado este sábado un tren medicalizado en la estación de Kiev Reuters

También está bloqueado el nuevo fondo de 20.000 millones de euros de asistencia militar a Ucrania que ha propuesto Borrell. Se trata de la garantía de seguridad a largo plazo que la UE está dispuesta a ofrecer a Kiev con el fin de reconstruir su Ejército y disuadir al Kremlin de intentar nuevas agresiones en el futuro. Pero los Veintisiete están divididos sobre la cantidad y sobre cómo pagarla. También en Estados Unidos, la financiación de Ucrania ha encallado por el choque entre la Casa Blanca de Joe Biden y los republicanos en el Congreso.

Por otro lado, los europeos tampoco se ponen de acuerdo sobre cómo utilizar los activos de Rusia sujetos a sanciones para pagar la reconstrucción de Ucrania, ni sobre el tipo de tribunal internacional que habría que poner en marcha para sentar en el banquillo a Vladímir Putin por su "crimen de agresión" en Ucrania.

En lo que sí que parece haber avances es en el decimosegundo paquete de sanciones de la UE contra Moscú, que el Ejecutivo comunitario podría presentar ya la semana que viene. Lo más destacado es la prohibición de los diamantes procedentes de Rusia, que ha costado muchos meses de poner en marcha por las dudas de países como Bélgica.

Finalmente, el G7 ha acordado un sistema de trazabilidad de los diamantes cuyo objetivo es impedir que Moscú esquive la prohibición, por lo que Bruselas confía en que las nuevas sanciones se aprueben sin problemas. Falta saber si Hungría o Eslovaquia pondrán nuevos problemas.

"Está claro que la guerra en Oriente Próximo se está apoderando del foco de atención internacional", ha admitido este sábado el propio Zelenski, que sigue confiando en que el apoyo a Ucrania se mantendrá. Pese a las palabras de Meloni, el presidente ucraniano asegura que "ningún líder de Estados Unidos o de la UE nos está presionando para sentarnos en la mesa de negociación con Rusia ni para ceder nada a Rusia".