Agencias

Miles de personas de etnia armenia han huido el lunes de la región separatista de Nagorno Karabaj, haciendo cola para conseguir combustible y atascando la carretera de montaña que conduce a Armenia, después de que sus combatientes fueran derrotados por Azerbaiyán en una operación militar relámpago.

Los líderes de los 120.000 armenios que viven en Karabaj declararon a Reuters el domingo que no querían vivir como parte de Azerbaiyán y que se marcharían a Armenia porque temían la persecución y la limpieza étnica. En la capital de Karabaj, Stepanakert para los armenios y Khankendi en azerí, multitud de personas cargaban sus pertenencias en autobuses y camiones mientras partían hacia Armenia.

Los refugiados que llegaron a Armenia manifiestan que la historia de su nación karabají había terminado. "Nadie va a volver, eso es todo", dijo a Reuters Anna Agopyan, que llegó a Goris, una ciudad fronteriza de Armenia. "Creo que el tema de Karabaj se ha acabado para siempre". Srbuhi, madre de tres hijos que ha llegado a Armenia, derramaba lágrimas mientras abrazaba a su hija pequeña. "Lo dejé todo allí", dijo.

El gobierno armenio calcula que, a las 18:00 locales (17:00 en España), al menos 6.650 personas de Nagorno Karabaj habían cruzado a Armenia, frente a unas 4.850 personas cinco horas antes. Un vídeo muestra una carretera muy congestionada hacia Armenia desde el enclave. Después de las 18:00, varias personas han resultado heridas por la explosión de una gasolinera en Stepanakert, según Sputnik Armenia.

Los dirigentes de etnia armenia han dicho que permanecerán en el lugar hasta que todos los que quisieran abandonar lo que ellos llaman Artsaj pudieran hacerlo. Instaron a los residentes a no saturar las carreteras, pero prometieron combustible gratuito a todos los que se marcharan.

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Tras el alto el fuego de la semana pasada, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, ha recibido este lunes a su aliado, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, en el exclave autónomo de Najicheván, una franja de territorio azerbaiyano separada del resto del país por Armenia. Aliyev ha insinuado la posibilidad de crear un corredor terrestre desde la franja hasta el resto de Azerbaiyán a través de Armenia, que se opone a la idea.

Altos funcionarios estadounidenses están en Armenia mientras el Gobierno de Nikol Pashinián discute abiertamente con Rusia. Estos son signos de cambios en el panorama geopolítico general que constituyen el telón de fondo de la crisis.

Nagorno Karabaj

La victoria azerbaiyana altera el delicado equilibrio de poder en la región del Cáucaso Sur, un mosaico de etnias atravesado por oleoductos y gasoductos en el que Rusia, Estados Unidos, Turquía e Irán se disputan su influencia. Desde la desintegración de la Unión Soviética, Armenia se ha apoyado en una asociación de seguridad con Rusia, mientras que Azerbaiyán se ha acercado a Turquía, con la que comparte lazos lingüísticos y culturales.

Rusia advirtió al primer ministro Pashinián de que sólo podía culparse a sí mismo de la victoria de Azerbaiyán sobre Karabaj por haber insistido en "coquetear con Occidente" en lugar de "trabajar al ritmo de Rusia y Azerbaiyán" para resolver la crisis del Karabaj. Pashinián había afirmado el domingo que Rusia no había ayudado a Ereván lo suficiente.

Washington ha expresado su alarma por la crisis del Karabaj a la llegada a Ereván de la directora de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Samantha Power, y del subsecretario en funciones para Asuntos de Europa y Eurasia del Departamento de Estado, Yuri Kim.

"Estados Unidos está profundamente preocupado por los informes sobre las condiciones humanitarias en Nagorno Karabaj y pide un acceso sin trabas para las organizaciones humanitarias internacionales y el tráfico comercial", dijo USAID en el anuncio del viaje.

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Los armenios de Karabaj dijeron que Rusia, Occidente y la propia Armenia les habían abandonado, y algunos hablaron entre lágrimas del fin de una era para los armenios de Karabaj.