Bruselas

"Esto no es culpa de Ucrania. Rusia tiene la responsabilidad última de lo que ocurrió en Polonia porque es un resultado directo de la guerra y de ola de ataques que Rusia lanzó contra Ucrania. Y Ucrania tiene derecho a derribar estos misiles", ha zanjado el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, tras la reunión de emergencia del Consejo Atlántico celebrada este miércoles

En el encuentro, los embajadores han examinado la última información disponible sobre el misil caído este martes en Polonia, territorio OTAN, que provocó dos víctimas mortales. Aunque la investigación no ha concluido, Stoltenberg ha explicado que "no tenemos ninguna indicación de que fuera el resultado de un ataque deliberado, ni de que Rusia esté preparando actuaciones ofensivas contra la OTAN".

La hipótesis central que maneja la Alianza Atlántica es que el incidente fue causado por un misil de defensa aérea disparado por Ucrania para defenderse de la avalancha de bombardeos lanzada por Moscú contra sus principales ciudades e infraestructuras energéticas, ha relatado Stoltenberg. Por ello, Polonia ha renunciado a activar el artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte, que obliga a iniciar consultas cuando un aliado considera su seguridad amenazada.

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¿Es el momento más tenso desde el inicio de la guerra en Ucrania?, le han preguntado al secretario general de la OTAN. "Demuestra que la guerra en Ucrania, que es responsabilidad del presidente Putin, crea situaciones peligrosas (...) Hemos visto que puede haber consecuencias también en territorio OTAN como resultado de la guerra que Rusia ha lanzado contra Ucrania", ha respondido Stoltenberg.

En todo caso, la OTAN no se plantea de momento reforzar la defensa aérea en su flanco este. Los líderes de la Alianza Atlántica ya aprobaron en la cumbre de Madrid aumentar su presencia en Polonia y los países bálticos y la situación de seguridad no ha cambiado tras el incidente en Polonia, sostiene Stoltenberg. Eso sí, la OTAN sigue revisando de forma constante cómo mejorar la protección de los aliados. 

El futurista cuartel general de la OTAN en Bruselas Reuters

La evaluación de la Alianza Atlántica coincide plenamente con la que hace Polonia. "No hay indicios de que se tratara de un ataque intencional contra Polonia. Lo más probable es que fuera un cohete S-300 de fabricación rusa. Pero no tenemos pruebas en este momento de que haya sido un misil disparado por el lado ruso. Hay muchos indicios de que se trataba de un misil de defensa aérea (ucraniano), que lamentablemente cayó en territorio polaco", ha dicho el presidente polaco, Andrzej Duda, en rueda de prensa.

El artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte dice que "las Partes se consultarán cuando, a juicio de cualquiera de ellas, la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las Partes fuese amenazada".

Su invocación por parte de Varsovia habría supuesto una nueva escalada en la guerra de Ucrania, puesto que puede interpretarse como un paso previo a la activación del artículo 5, la cláusula de defensa de la OTAN. Esta disposición -que sólo se ha usado una vez tras los atentados del 11-S de 2001 en Nueva York y Washington-  obligaría al resto de Estados miembros a salir en auxilio de Polonia y hubiera provocado un choque directo entre la Alianza Atlántica y Rusia.

Una pugna abierta con Moscú que hasta ahora la OTAN se ha esforzado al máximo por evitar. Desde el estallido de la guerra en Ucrania, los Estados miembros han suministrado ayuda militar al Gobierno de Kiev. Pero la Alianza Atlántica ha negado siempre ser una parte en el conflicto, por el riesgo de que eso desencadene una Tercera Guerra Mundial.

Por eso, la OTAN ha rechazado repetidamente las peticiones del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de establecer una zona de exclusión aérea en Ucrania. Los aliados también han tumbado el plan de Polonia de enviar al país una "misión de paz".