Bruselas

Es la semana diplomática decisiva para evitar una nueva guerra en Ucrania. El primer acto ha tenido lugar este lunes con una reunión cara a cara entre Estados Unidos y Rusia. Un encuentro maratoniano de siete horas y media -con breve pausa para almorzar- que ha reunido en Ginebra a la número dos de la diplomacia norteamericana, Wendy Sherman, con su homólogo ruso, Sergei Ryabkov, en un clima de máxima desconfianza. El intento de deshielo ha concluido sin resultados concretos, pero las dos partes se han emplazado a seguir negociando.

El siguiente paso de baile se celebra este mismo miércoles en Bruselas con una reunión del Consejo OTAN-Rusia, cuya última convocatoria se remonta a julio de 2019. La coreografía concluirá el jueves con un encuentro de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en Viena, programado para discutir las nuevas garantías que reclama Moscú. Al final de la semana, Estados Unidos y Rusia harán balance y decidirán si vale la pena seguir hablando o rompen la baraja.

El telón de fondo del diálogo lo ha establecido Vladimir Putin con la inusitada acumulación de tropas rusas en la frontera con Ucrania. Un despliegue de 100.000 soldados -con capacidad para duplicarse en tiempo récord- que Moscú estaría preparando para invadir por completo el país vecino, según temen los aliados occidentales. Se trataría de culminar las maniobras desestabilizadoras que Rusia inició en 2014 con la anexión de Crimea y el apoyo a los separatistas de la región oriental del Donbás.

Durante el encuentro a puerta cerrada de Ginebra, el representante ruso ha asegurado que no existe ningún plan de invasión de Ucrania. "No hay motivo para esperar algún tipo de escenario de escalada de tensión", ha asegurado Ryabkov en la rueda de prensa posterior. Pero la negociadora estadounidense no cree en sus palabras. "Podrían demostrarlo reduciendo la tensión y devolvendo las tropas a sus cuarteles", ha replicado Sherman.

Las exigencias de Moscú

"Las conversaciones han sido difíciles, largas, muy profesionales, profundas y concretas, sin ningún intento de disimular los aspectos más problemáticos", ha relatado el número dos de la diplomacia rusa. "Tuvimos la sensación de que la parte estadounidense se ha tomando muy en serio las propuestas rusas y las ha estudiado en profundidad", sostiene Ryabkov.

El punto de partida se encuentra en los dos proyectos de Tratado que Moscú presentó en diciembre para definir una nueva arquitectura de seguridad en Europa. Rusia reclama garantías por escrito de que la OTAN no admitirá nunca la entrada de Ucrania y Georgia. Exige además la retirada de tropas estadounidenses y aliadas de países que formaron parte del bloque soviético, como Polonia o los bálticos.

"Es absolutamente imperativo que nos aseguremos de que Ucrania nunca se convierta en miembro de la OTAN. Nos gustaría que la fórmula adoptada por la cumbre de Bucarest en 2008 (que reconoció a este país como candidato) sea retirada y reemplazada por la siguiente: Ucrania y Georgia nunca se convertirán en miembros de la Alianza Atlántica", ha repetido este lunes el negociador ruso.

"Estamos cansados de mantener conversaciones vacías, de promesas a medias, de malas interpretaciones. No confiamos en el otro bando. Necesitamos garantías de hormigón armado, legalmente significativas, no promesas, sino garantías", ha insistido Ryabkov. En caso contrario, Rusia amenaza con un "empeoramiento de la seguridad" del bloque occidental.

EEUU y la OTAN dicen 'no'

Tanto Estados Unidos como la OTAN y la Unión Europea consideran "inaceptables" estas demandas de Moscú. Consideran que el objetivo último de Putin es resucitar su esfera de influencia sobre los países que formaban parte del antiguo bloque soviético. Un flashback a la Guerra Fría que según los aliados occidentales constituye una receta para la inestabilidad y el conflicto permanentes en Europa.

Censuran además que el Kremlin pretenda negociar con "una pistola apuntado a la cabeza de Ucrania", según ha definido gráficamente el secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, el despliegue de tropas rusas en la frontera.

"No permitiremos que nadie acabe de golpe con la política de puertas abiertas de la OTAN, que siempre ha sido fundamental para la Alianza", ha dicho Sherman tras la reunión de Ginebra. "No renunciaremos a la cooperación bilateral con Estados soberanos que deseen trabajar con Estados Unidos. Y no tomaremos decisiones sobre Ucrania sin Ucrania, sobre Europa sin Europa o sobre la OTAN sin la OTAN", ha insistido.

La representante de Joe Biden sostiene que el encuentro de Ginebra no ha sido una "negociación propiamente dicha" sino un diálogo para entender mejor la posición y las prioridades del bando contrario. "Las cuestiones principales siguen estando en el aire", admite el negociador ruso.

Tampoco de la reunión del Consejo OTAN-Rusia del miércoles se esperan grandes avances. Los países aliados han celebrado este lunes una reunión con Ucrania para preparar el encuentro. La número dos de la diplomacia de Kiev, Olga Stefanishyna, ha tachado de "rendición incondicional" las exigencias de Moscú. "Las discusiones sobre garantías de seguridad deben empezar con la retirada de las tropas rusas del territorio de Ucrania", ha dicho.

¿Solución política?

"Nunca haremos concesiones en el derecho de cada nación de Europa a elegir su propio camino, incluyendo el tipo de alianza de seguridad de la que quiere formar parte. Es fundamental que este principio no se vulnere de ninguna manera", ha reiterado este lunes el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. La Alianza Atlántica mantendrá la invitación formulada a Ucrania y Georgia en la cumbre de Bucarest de 2008 para que se adhieran cuando cumplan las condiciones, ha insistido.

Pese a estas enormes divergencias, Stoltenberg todavía ve posible alcanzar una "solución política" que evite un conflicto armado en Ucrania. "He negociado con Rusia antes, cuando era primer ministro de Noruega, y sé que es posible llegar a acuerdos con Rusia", ha afirmado el secretario general de la OTAN. La Alianza está dispuesta a hablar sobre limitaciones de armamentos, siempre que sean recíprocos; transparencia sobre ejercicios militares; y líneas de comunicación para evitar crisis.

Pero si Moscú elige la vía del conflicto, se encontrará con "graves costes, económicos y políticos" por parte de la OTAN y de Estados Unidos, ha señalado el secretario general. La Alianza está dispuesta además a ayudar a Kiev a defenderse y reforzará la seguridad de su flanco Este. En todo caso, no habrá respuesta militar de Occidente a una nueva agresión de Putin a Ucrania, puesto que este país todavía no forma parte de la OTAN y no está cubierto por su cláusula de defensa colectiva.

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