Bruselas

Bruselas pierde la paciencia y eleva el tono contra Reino Unido tras el fracaso de una nueva ronda de negociaciones para tratar de encontrar una solución negociada al problema fronterizo en Irlanda del Norte. El vicepresidente de la Comisión, Maros Sefcovic, ha acusado este viernes al Gobierno de Boris Johnson de atrincherarse en sus posiciones y no querer dialogar. El Ejecutivo comunitario amenaza a los británicos con "graves consecuencias" si suspende unilateralmente el acuerdo del Brexit, tal y como se rumorea en Londres desde hace semanas

Sefcovic ha lanzado este aviso tras reunirse en Bruselas con el ministro británico del Brexit, David Frost. Por su parte, Frost ha lamentado que los progresos en las negociaciones con la UE son "limitados" y que las últimas propuestas de la Comisión "no abordan de forma eficaz las dificultades básicas en el modo de funcionamiento del protocolo sobre Irlanda del Norte". No obstante, a diferencia de otras ocasiones, no ha hecho ninguna mención a un incumplimiento unilateral del protocolo y ha dicho que "la preferencia de Reino Unido sigue siendo encontrar una solución consensuada".

El vicepresidente de la Comisión ha defendido las bondades de la última propuesta de Bruselas presentada en octubre para flexibilizar el protocolo sobre Irlanda del Norte. Una iniciativa que según ha destacado reducirán en un 80% los controles sanitarios y fitosanitarios a los productos procedentes de la isla de Gran Bretaña para ser consumidos en Irlanda del Norte. Además, el Ejecutivo comunitario plantea crear un "carril rápido" que recortaría a la mitad el papeleo en aduanas. 

"Este ha sido un gran paso por nuestra parte. Pero hasta hoy, no hemos visto ningún movimiento del lado de Reino Unido. Encuetro esto decepcionante y, una vez más, insto al Gobierno de Reino Unido a que dialogue con nosotros con sinceridad", ha dicho Sefcovic en una declaración en solitario al término de su reunión con Frost, tras la que no ha aceptado preguntas. 

La decisión de Johnson

La prensa británica lleva días anunciado que Johnson ya tiene decidido activar el artículo 16 del protocolo sobre Irlanda del Norte, que prevé su suspensión unilateral si "da lugar a dificultades graves de tipo económico, social o medioambiental que tengan probabilidades de persistir, o a la desviación del comercio". Lo hará en cuanto termine la Conferencia Climática de la ONU (COP26) que se celebra estos días en Glasgow con el propósito de no eclipsar sus resultados.

"Escuchamos muchas cosas sobre el artículo 16 estos días. Que no quepa duda de que activar el artículo 16 -con el objetivo de renegociar el protocolo- tendría graves consecuencias. Graves para Irlanda del Norte, ya que generaría inestabilidad e imprevisibilidad. Y grave también para las relaciones UE-Reino Unido en general, ya que supondría un rechazo a los esfuerzos de la UE por encontrar una solución consensuada", ha dicho Sefcovic. 

El vicepresidente de la Comisión ha eludido detallar cuáles son estas consecuencias. Bruselas sopesa varios escenarios que van desde la imposición de recargos arancelarios a los productos británicos a la suspensión total del acuerdo comercial firmado entre la UE y Reino Unido

Las negociaciones entre Bruselas y Londres sobre Irlanda del Norte se retomarán el 12 de noviembre en la capital británica. Las dos partes han sugerido este viernes que este encuentro es el decisivo, la hora de la verdad, el momento de pactar una solución o romper el diálogo y pasar a la guerra comercial abierta.

Conflicto pesquero

El origen del problema está en el acuerdo de divorcio del Brexit firmado por el propio Johnson. Para proteger la paz en el Ulster y evitar una frontera que divida la isla, Bruselas y Londres pactaron un estatus especial para Irlanda del Norte, que sigue vinculada a las reglas del mercado interior la UE. Eso significa que, en la práctica, la frontera se ha desplazado al mar de Irlanda, con nuevos controles aduaneros a los productos que llegan a los puertos de Irlanda del Norte procedentes de la isla de Gran Bretaña.

La nueva frontera ha enfurecido en particular a los unionistas norirlandeses, que denuncian que ponen en peligro la integridad territorial del país. La respuesta del Gobierno británico ha venido siendo extender unilateralmente los periodos transitorios y retrasar la puesta en práctica de los controles. Ahora exige a Bruselas renegociar el protocolo desde cero y acabar con la supervisión del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE).

Aparte del problema de Irlanda del Norte, Sefcovic y Frost han abordado brevemente el conflicto pesquero entre Reino Unido y Francia, pero tampoco aquí ha habido fumata blanca. "El Acuerdo Comercial y de Cooperación es claro: los barcos que ya pescaban en las aguas territoriales del Reino Unido y las dependencias de la Corona deberían poder continuar. Todos los buques franceses que tengan derecho a una licencia deberían recibir una", ha dicho el vicepresidente de la Comisión.

"Lord Frost ha reiterado que Reino Unido ha otorgado licencias al 98% de los buques de la UE que buscan pescar en aguas británicas, lo que representa casi 1.700 buques, en línea con sus obligaciones en virtud del Acuerdo de Comercio y Cooperación. Ha insistido en que las embarcaciones deben proporcionar las pruebas necesarias de actividad pesquera histórica requeridas para recibir una licencia", ha replicado el Gobierno británico en un comunicado.

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