Más de 1.000 personas en una distoteca, bailando y bebiendo, muchas de ellas sin mascarilla y disfrutando de una noche de fiesta con DJ's en la sala. ¿Viaje al pasado? No, no se trata de una imagen de archivo de una fiesta pre-pandemia. Es el sueño hecho realidad -para muchos- el pasado fin de semana en Ámsterdam. En pleno 2021 y en mitad de una pandemia.

En realidad, este millar de afortunados forman parte de un experimento en Países Bajos. Que puedan bailar sin guardar la distancia de seguridad requerida en tiempos de coronavirus ha sido posible porque se trata de un ensayo. 

En concreto, alrededor de 1.300 personas pudieron asistir el pasado 6 de marzo al centro de eventos Ziggo Dome en Ámsterdam. La fiesta forma parte de una serie de pruebas que está realizando la industria de eventos y el Gobierno holandés con el fin de estudiar la seguridad sanitaria en multitudes.

Fiesta en Ámsterdam con más de 1.000 personas.

El objetivo con este tipo de iniciativas es dar un paso más hacia la normalidad, y en este sentido actos como éste permiten validar el funcionamiento de las propuestas de seguridad para que se pueda celebrar un evento multitudinario a pesar de seguir en pandemia. Los siguientes serán partidos de fútbol, ferias y teatros, explica Ruud Verdaasdonk, organizador de este ensayo e investigador de la Universidad de Twente.

En esta ocasión, se requería dar negativo en una prueba PCR 48 horas antes de la fiesta. Los 1.300 asistentes fueron divididos en seis grupos con distintas  pautas sobre distancia social y uso de mascarillas. Es decir, algunos guardaban más distancia, otros iban con mascarilla, otros sin... Todo ello para sacar distintas conclusiones. Eso sí, todos ellos se han comprometido a pasar un test cinco días después.

Además, los organizadores midieron la temperatura de los participantes dentro de la sala de conciertos y se han realizado pruebas rápidas aleatorias. Asimismo, los asistentes disponían de un sensor de movimiento, para poder ver después cuántos contactos han tenido entre ellos.

"Nunca he sido tan feliz este año. Es genial. Una buena cerveza y estamos justo delante del escenario. Es magnífico", expresa uno de los asistentes. Aunque en realidad, quienes más emocionados estaban eran los propios DJs, que, como niños, podían volver a pinchar con un público entregado.

Los organizadores insisten en que no se trata de un experimento médico, sino que quieren estudiar el comportamiento humano en un escenario controlado después de la pandemia.

Restricciones

Más allá de este ensayo, el Gobierno holandés, que ha relajado ligeramente las restricciones, sigue manteniendo el polémico toque de queda, confrontado tanto por las calles como por los tribunales.

Desde el 2 de marzo, peluquerías y centros de estética y masaje han abierto de nuevo para recibir clientes.  "Vamos camino de tiempos mejores y una apertura gradual de la sociedad (...), pero según los expertos, la tercera ola es inevitable, los números están subiendo de nuevo", aseguraba hace una semana el primer ministro holandés, Mark Rutte.

Toque de queda

Desde el 23 de enero existe también un toque de queda desde las 21:00 horas hasta las 04:30 contra el que hubo violentas protestas por todo el país. Esta medida también fue desafiada en los tribunales, pero ahora ha sido extendida hasta, al menos, el 15 de marzo.

El Gobierno quiere hacer la rutina más fácil para los jóvenes por lo que los menores de 27 podrán practicar deportes en el exterior y los alumnos de secundaria volverán a las aulas a partir de la semana que viene al menos un día a la semana.

En los últimos siete días, se han detectado 30.000 nuevos casos, el 19 por ciento más que la semana pasada con una tasa de incidencia de 150 casos cada 100.000 habitantes.

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