Bruselas

En las horas finales de negociación entre Bruselas y Londres sobre el brexit, el nerviosismo se ha disparado en las capitales. Varios Estados miembros, como Francia o Países Bajos, creen que el negociador de la UE, Michel Barnier, que ha pasado toda la semana en la capital británica, está a "milímetros" de saltarse las líneas rojas que fijaron los Veinticinco y ha hecho demasiadas concesiones al Gobierno de Boris Johnson. Lamentan además que pese a la flexibilidad de la UE, el acuerdo comercial sigue sin cerrarse cuando apenas quedan 27 días para que Reino Unido abandone el mercado único y la unión aduanera.

El Gobierno de Emmanuel Macron ha sido el primero en amenazar explícitamente con el veto si el pacto no es favorable a sus intereses económicos. "Todavía espero que podamos tener un acuerdo, pero no aceptaremos un acuerdo que sea malo para Francia. Si se llegara a un acuerdo y no fuera bueno, nosotros nos opondríamos con el derecho de veto", ha dicho este viernes el secretario de Estado para la UE, Clément Beaune, en una entrevista en la radio Europe1.

A su juicio, la UE debe acelerar los preparativos para el escenario de un brexit sin acuerdo el próximo 31 de diciembre. "No es lo que deseamos y ahora mismo las negociaciones continúan en Londres con Michel Barnier. Aún confío en que se alcance un acuerdo. Pero también quiero decir a nuestros pescadores, a nuestros productores y a los ciudadanos que nos escuchan que no aceptaremos un acuerdo en malas condiciones", ha insistido Beaune.

El secretario de Estado francés para la UE, Clément Beaune Reuters

Francia ya forzó una reunión extraordinaria de embajadores de los Veintisiete el pasado miércoles para obligar a Barnier a dar explicaciones. "A medida que nos adentramos en el final de las negociaciones del brexit, algunos Estados miembros se ponen un poco nerviosos. Así que esto fue principalmente un ejercicio para calmar los nervios en París y en otros lugares y para asegurar a los Estados miembros que el equipo Barnier continuará defendiendo los intereses centrales de la UE, incluida la pesca", explicaba un alto diplomático europeo.

Los tres grandes escollos que han lastrado la negociación desde el primer día siguen sin resolverse: el acceso de los buques europeos a las aguas territoriales británicas tras el brexit, las garantías de unas condiciones de competencia justa entre empresas británicas y europeas en cuestiones como subsidios y estándares sociales y medioambientales y el mecanismo de resolución de disputas entre Bruselas y Londres.

La pesca es el principal problema político, un tema muy simbólico particularmente para Francia. Pero la paridad regulatoria es la cuestión más importante para todos los Estados miembros desde el punto de vista económico.

"Los Estados miembros han expresado su preocupación a Barnier porque la confianza exige transparencia. Estamos a milímetros de nuestras líneas rojas y queremos saber qué está pasando", explica un diplomático de otro país europeo. "No tengo la impresión de que estemos a horas de un acuerdo", sostiene.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se ha mostrado convencido de que los Veinticinco serán capaces de mantener la unidad con la contra todo pronóstico han afrontado el brexit incluso en esta fase final de las negociaciones.

"Queremos un acuerdo, pero no a cualquier precio. Por eso hemos intentado ser un socio leal en la negociación. Pero estamos preparados para todos los posibles escenarios", ha dicho en rueda de prensa este viernes.

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