El Parlamento de Letonia rechazó este jueves una iniciativa ciudadana para que se legisle sobre uniones civiles entre dos personas independientemente de su sexo, la sexta vez que lo hace desde 1999.

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Tras un encendido debate, la cámara de cien miembros rechazó la iniciativa por 55 votos contra 30 en una sesión a distancia en la que otros diputados o no votaron o no asistieron y uno se abstuvo.

La iniciativa había sido presentada con 10.392 firmas en una plataforma ciudadana que había superado el umbral de las 10.000 que son necesarias para que el Parlamento, o Saeima, la someta a votación.

Con la propuesta se pretendía legalizar y proteger las uniones entre personas independientemente de su sexo, además de fijar derechos y responsabilidades para parejas heterosexuales que cohabitan.

Jóvenes activistas de derechos humanos y del colectivo LGTBI han protagonizado en los últimos días manifestaciones con distancia social por el coronavirus en cada sesión plenaria de la Saeima en apoyo del proyecto de ley.

Inese Voika, parlamentaria del partido liberal Desarrollo /Para (Par), que tiene en su programa electoral el apoyo a las uniones homosexuales, pidió en la cámara que esta no volviera a ser "un bastión de la ignorancia y el miedo".

La independiente Julija Stepanenko, conocida por su apoyo en el pasado a la enseñanza en las escuelas de la "virtud" y que se evite la mención positiva de asuntos LGTBI, afirmó que no hay necesidad de dar un trato especial a las parejas del mismo sexo.

"La civilización ha entendido que el mejor camino para reproducirse y desarrollarse es solo a través de una familia con madre, padre e hijos", declaró.

La conocida activista LGTBI y fundadora de la organización letona Mozaika, Linda Freimane, dijo a Efe que era moderadamente optimista tras el rechazo parlamentario: La sociedad está cambiando y solo necesitamos que cambien algunos votos", afirmó.

Medios locales informaron de que un reciente sondeo mostró que el 63 % de los ciudadanos letones apoyan que haya una base legal para las parejas del mismo sexo.

Freimane fue una de los organizadores de la primera manifestación del Orgullo Homosexual en Letonia en 2005, el mismo año en el que se enmendó la Constitución del país para precisar que el matrimonio solo puede ser contraído entre un hombre y una mujer.

Siete votos más

Kaspars Zalitis, responsable de la organización Dzivesbiedri (parejas de por vida) y que apoyó la iniciativa, dijo a Efe que la votación "era esperada" pero se mostró contento porque "el lado que apoya los derechos LGTBI" ganó siete votos más, hasta un total de 30, de los que la última vez que la Saeima se pronunció sobre el asunto.

Los partidarios de la ley de uniones civiles homosexuales afirman que hay que proteger también a las parejas heterosexuales en relación estable y duradera y señalaron el caso de una mujer a la que no se le reconocieron derechos tras la muerte de su pareja, un bombero que estaba entre las 51 víctimas del derrumbe de un centro comercial en Riga en 2013.

La iniciativa rechazada también tenía el propósito de proteger los derechos de hijos de parejas del mismo sexo para permitir reconocer derechos de cuidado de aquellos a quienes no son sus padres biológicos.