Roma

El jefe de los soberanistas italianos, Matteo Salvini, ya no tiene el mismo gancho que hace un tiempo. La victoria de la derecha en las elecciones regionales tiene claroscuros, ya que el éxito rotundo de Luca Zaia en Véneto podría hacerle sombra. El líder de la Liga, evitando la ultrapersonalización que le llevó a la derrota en la roja Emilia-Romaña en enero, no ha logrado conquistar la Toscana, histórico fortín de la izquierda. Mientras tanto, se consolida en toda Italia el paulatino auge de Giorgia Meloni, compañera de coalición del soberanista Hermanos de Italia (HDI).

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A principios de octubre, además, Salvini irá a juicio por el caso Open Arms, como imputado por haber supuestamente retenido a decenas de migrantes en el conocido buque humanitario español. Por si no fuera suficiente, una eventual salida de Donald Trump de la Casa Blanca podría complicar sus apoyos internacionales.  

En las elecciones de este fin de semana, celebradas el domingo y el lunes, el líder de la Liga no ha salido precisamente triunfante. En las urnas hubo que decidir los presidentes de seis elecciones transalpinas donde, finalmente, la repartición ha sido 3-3, un empate tanto para la izquierda como para la derecha. Es más, el hecho de que la actual coalición de centro-derecha italiana haya salido airosa en unos territorios bastante previsibles minusvalora la victoria ajustada de Salvini.

Listas propias

A esto, además, hay que sumar que tanto en Liguria (Génova) como en Véneto (Venecia), los candidatos derechistas que han ganado lo han hecho, sobre todo, con una lista propia y no con la del jefe soberanista de la Liga. Luca Zaia, en cualquier caso, aclara: “El jefe de mi partido es Matteo Salvini”, recuerda regularmente el presidente véneto. 

El ejemplo más claro de la doble lectura de la victoria de Salvini en estas elecciones regionales tiene que ver precisamente con el Véneto. En dicha región norteña, el leguista Luca Zaia, que celebra su tercera victoria consecutiva, ha logrado el 76% de los votos. Y Salvini, en dicha victoria, poco tiene que ver: si se observa con detenimiento los resultados de la coalición de Zaia, su lista personal ha logrado el 46% de los consensos, mientras que la Liga de Salvini sólo el 16%.

Oficialmente, Zaia es un miembro muy destacado del partido leguista, mucho antes de que la Liga Norte pasara a ser simplemente Liga y para comulgar, finalmente, con el soberanismo. Salvini, así pues, hoy podría interpretar la victoria de Zaia como una gran victoria en uno de los feudos de su partido. O una amenaza a su liderazgo a escala nacional

Rival "externo"

Si Luca Zaia es su “rival” interno, Giorgia Meloni es su “adversaria” externa. La jefa del partido soberanista Hermanos de Italia (HDI), en el sentido estricto, es la principal aliada de Matteo Salvini dentro de la coalición derechista, en la que el tercer actor en juego, cada vez más residual, es el magnate y ex premier italiano, Silvio Berlusconi, presidente de su histórico Forza Italia (FI). La cuestión es que, actualmente, el segundo partido de la derecha en el país está logrando cada vez más votos a nivel nacional

Tal como recogen estos días los principales periódicos transalpinos, “Hermanos de Italia (HDI)”, que hoy disfruta del 15% en las encuestas, “es el único partido italiano que está creciendo en número de votos desde las últimas elecciones europeas”, se explica. Siguiendo este ritmo, de hecho, el partido de Meloni estaría a punto de convertirse en el tercer partido del país.

Se trata de un dato, así pues, que podría alertar a Salvini, víctima del abuso de la propaganda soberanista en Italia, hoy venido a menos. HDI, que nunca ha gobernado, está gustando a todos aquellos que ven, en Salvini, el resultado fallido de mezclar propaganda populista y realismo político. 

A principios de octubre, por si no fuera suficiente, Salvini se enfrenta a su primer gran juicio desde que es protagonista de la escena política transalpina. Se trata del proceso relativo al Open Arms, el buque humanitario español que en agosto de 2019 permaneció más de dos semanas a menos de un kilómetro de la isla siciliana de Lampedusa, sin poder desembarcar a las decenas de migrantes que llevaba a bordo. El jefe de la Liga carga actualmente con una imputación por secuestro de persona tras haber retenido durante 19 días a 107 migrantes y refugiados, supuestamente habiendo abusado de su poder -entonces era ministro de Interior- y violando algunas leyes internacionales. 

Factor internacional

Por último, y no menos importante, está el factor internacional. Si el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no renovara su mandato dentro de la Casa Blanca; Matteo Salvini perdería uno de los principales apoyos internacionales dentro de la familia de los soberanistas. En los últimos años, el jefe de la Liga se ha visto constantemente reflejado en la política del mandatario estadounidense, elogiando sobre todo sus tonos nacionalistas.

No es casualidad que Matteo Salvini, en su propaganda política, se base en el eslogan Prima gli italiani, es decir, “primero los italianos”; parafraseando el "America First" de Donald Trump. Pero si el actual presidente americano se marchara del poder Ejecutivo de su país, Matteo Salvini dejaría de contar con un importante modelo para la continuación del populismo, del soberanismo y del nacionalismo en Italia. 

La pérdida de atractivo por parte del soberanista Matteo Salvini no implica que esté fuera del juego de la política italiana. Nada más lejos, al menos por el momento. El jefe leguista, actualmente, lidera el primer partido del país en intención de votos, con más del 25% según la última media de sondeos en Italia.

Es más, la coalición derechista en su conjunto rozaría el 50% de los consensos, unos 5 puntos por encima de la actual coalición reformista del Gobierno del primer ministro, Giuseppe Conte. Pero para que esto tenga una traducción en número de parlamentarios, los conservadores tendrán que esperar a unas nuevas elecciones que, hoy por hoy, no se producirían hasta el final de la legislatura, en 2023.