Bruselas

La Unión Europea y España, en su calidad de organizadores de la conferencia de donantes celebrada este martes, han conseguido recaudar un total de 2.500 millones de euros -de los cuales 600 millones serán donaciones directas- para asistir a los más de 5 millones de refugiados venezolanos en los países de América Latina, en particular Colombia, Perú, Ecuador y Chile, cuya precaria situación se ha visto agravada por el impacto económico y sanitario de la crisis del Covid-19.

El éxito recaudatorio de Bruselas y del Gobierno de Pedro Sánchez contrasta con su impotencia para encontrar una salida política a la crisis venezolana. Todas las iniciativas de diálogo apoyadas por la Unión Europea -como el Grupo de Contacto con países de la región o la negociación entre el régimen de Maduro y la oposición patrocinada por Noruega- se han saldado en fracaso. "En el tema político, lamentablemente, no hay avances", admiten fuentes diplomáticas.

De hecho, la UE no ha invitado a la conferencia de donantes ni a representantes de Maduro ni de Juan Guaidó, reconocido por la comunidad internacional como presidente encargado de Venezuela. La mayor parte del dinero recaudado se destinará a los países de acogida de refugiados venezolanos, aunque también habrá fondos para aliviar la situación en el interior del país o incluso para repatriaciones.

"Cada donante decidirá qué parte de su contribución va a ayudar a los países de acogida y qué parte va a ir a remediar la situación dentro de Venezuela. Si los países de acogida quieren decidir utilizar parte de estos recursos para financiar su repatriación, y ésta es voluntaria y en condiciones seguras, lo podrán hacer", ha explicado el Alto Representante de la UE para la Política Exterior y de Seguridad Común, Josep Borrell.

"No podemos olvidar sin embargo, a pesar de que hoy nos concentremos en la crisis migratoria, la situación económica, política y humanitaria tan preocupante en Venezuela. No podemos renunciar a un esfuerzo internacional para apoyar una transición democrática y negociada. No es nuestro tema de hoy, pero todos somos conscientes de ello", ha admitido Borrell durante su intervención inicial en la conferencia.

Para la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, el éxito de la conferencia de donantes "tiene que servirnos también de acicate para lograr acuerdos políticos". "Esto también es urgente y a ello también llamamos. Necesitamos un proceso auténtico e integrador para restablecer la democracia, la libertad y el Estado de derecho en Venezuela con elecciones presidenciales parlamentarias libres y justas", ha dicho.

Una crisis olvidada

España ha contribuido a la conferencia con 50 millones de euros desembolsables en 3 años: en 2020 se pagarán 20 millones. Por su parte, la contribución de Bruselas asciende a 144,2 millones de euros en fondos nuevos de ayuda humanitaria, cooperación al desarrollo y prevención de conflictos. Además, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) pondrá a disposición de los países receptores 400 millones de euros en préstamos.

En la videoconferencia de donantes -copatrocinada por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Canadá y Noruega- han participado medio centenar de actores, entre países donantes, receptores y organizaciones internacionales. Entre los donantes estaban también Estados Unidos (con una contribución de 200 millones de dólares), Suiza o Japón. No se ha invitado a Rusia o China

Además de lograr financiación, otro de los objetivos de la conferencia era dar visibilidad a la situación de los migrantes venezolanos y evitar que caiga en el olvido. "A nivel global, se trata de la mayor crisis de refugiados después de la de Siria, que tanto nos preocupa a los europeos, probablemente porque está mucho más cerca", ha dicho Borrell.

"El coronavirus amenaza con empeorar una situación ya de por sí crítica en la región. El apoyo humanitario de la UE contribuirá a que se preste ayuda de emergencia a unos cinco millones de venezolanos que se han visto obligados a abandonar sus hogares", ha dicho el comisario de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic.

Por su parte, Cáritas ha recordado a la UE que "el escenario dentro de Venezuela es desolador: 9 millones de personas han sido identificadas con necesidades urgentes de ayuda humanitaria y una población aún invisibilizada y sin caracterizar se está sumando aceleradamente al grupo de vulnerabilidad, perdiendo drásticamente sus escasos medios de vida producto de una nueva ola de hiperinflación y del impacto ocasionado por la falta de gasolina en todo el país".

La líder del PP en la Eurocámara, Dolors Montserrat, pide a la UE que tome "las medidas necesarias para garantizar que estos fondos se utilizan efectivamente para mejorar las condiciones de vida de los millones de personas que se han visto obligadas a salir de Venezuela por la crisis económica, política y social provocada por Nicolás Maduro, y no acaban en manos de su régimen”.

Su compañero de grupo Leopoldo López, padre del líder opositor del mismo nombre, denuncia que "Maduro intenta desprestigiar a instituciones internacionales para ocultar la desgracia de los venezolanos que han tenido que huir”.

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