Tras 19 días de emergencia humanitaria y pulso político por el 'Open Arms', llega el turno del Ocean Viking. La embarcación de rescate de Médicos Sin Fronteras pasa ahora a primera plana tras 12 días 'vagando' por aguas del Mediterráneo central. Reclama a los países europeos un lugar seguro para desembarcar a los 356 inmigrantes rescatados en el Mediterráneo. "El capitán hizo su trabajo al asistir a personas en peligro en alta mar y le corresponde ahora a los Estados hacer el suyo y encontrar una solución, que debe ser rápida", dijo el director de Operaciones de la organización, Frédéric Penard.

Hay preocupación entre la tripulación porque, tras más de 12 días a bordo, el estrés entre sus ocupantes empieza a crecer en el barco, que ya ha superado su capacidad de 300 personas. La embarcación está pensada como "una solución de urgencia para ir cuanto antes a un puerto", expresó Penard.

Navegando en aguas internacionales al noroeste de Malta, el Ocean Viking espera, tras el desembarco del Open Arms en Lampedusa, un puerto seguro para los inmigrantes que lleva a bordo fruto de cuatro rescates entre el 9 y el 12 de agosto. Las costas maltesas e italianas son las más próximas para el buque, por lo que solicitaron a ambos países apoyo para encontrar un lugar seguro para atracar. 

Testimonio de Luca Pigozzi, médico a bordo del 'Ocean Viking'

Sin embargo, Malta ha expresado su negativa alegando que el barco ha realizado los rescates en aguas que no son de su competencia, mientras que Italia guarda silencio sobre el asunto. Entre los inmigrantes a bordo hay 103 menores de edad, de los cuales 92 no están acompañados. 

El Ocean Viking, operado conjuntamente por las ONGs Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée, cuenta con una clínica a bordo en la que pueden tratar a los inmigrantes. Según el testimonio de Luca Pigozzi, médico de MSF, los inmigrantes rescatados "llegaron deshidratados, débiles, sufriendo mareos, hipotermia y quemaduras causadas por el combustible o el sol".

El médico italiano de 32 años supervisa las operaciones médicas a bordo de este barco de búsqueda y rescate. Los casos más comunes entre los inmigrantes rescatados son infecciones cutáneas y respiratorias. "También estamos tratando a heridos de guerra, ciudadanos libios que presentan lesiones a nivel subcutáneo causadas por la metralla de granadas, o adultos con afecciones crónicas como diabetes", dice Pigozzi.

Situación aproximada del 'Ocean Viking' al noroeste de Malta SOS Mediterranée Google Maps

 

Stefanie, responsable del equipo médico a bordo del Ocean Viking, cuenta que no es suficiente con una atención tras el rescate, pues los inmigrantes siguen padeciendo otros "problemas leves como dolores y molestias corporales, náuseas, dolor abdominal o sensación de debilidad".

Esta joven alemana de 31 años añade que "estos síntomas pueden ser psicosomáticos, es decir, que el cuerpo está respondiendo físicamente a un trauma psicológico que la mente está luchando por afrontar". Su compañero Pigozzi coincide en que, en este momento, "la emergencia a bordo más importante es la psicológica". 

Entre los 356 inmigrantes hay gente de hasta 11 nacionalidades distintas, en su mayoría países subsaharianos: Eritrea, Etiopía, Guinea, Chad, Gambia, Costa de Marfil, Libia, Mali, Nigeria, Sudán y Sudán del Sur. "Muchos han sido víctimas de tortura y de violencia sexual en Libia", relata Pigozzi, y recuerda que, si no desembarcan pronto, "su condición solo puede empeorar".

Trauma

Stefanie destaca que muchas de las personas rescatadas sufren un trauma, pero que no suele ser fruto de un solo hecho: "Muchos nos dicen que crecieron en zonas afectadas por violencia y conflictos y tuvieron que huir con sus familias. Los hay que han perdido a sus familiares e han hecho este peligroso viaje por el desierto y por Libia sin compañía alguna".

Luca Pigozzi, médico a bordo del 'Ocean Viking' curando una infección. Hannah Wallace Bowman MSF

También cuenta que los niños y menores rescatados "nunca han experimentado la sensación de vivir en un lugar seguro, en un ambiente estable, o de disfrutar de un espacio seguro para jugar". Por el contrario, están acostumbrados a estar "siempre alerta, rodeados de ansiedad e incertidumbre y en constante movimiento".

La responsable del barco ha sido tajante: "Cualquier retraso en permitirles desembarcar en un puerto seguro los expondrá, de nuevo, a la incertidumbre y la ansiedad: los hará sentir que no valen nada y que no son bienvenidos".

Escala europea

Este miércoles, la portavoz del Gobierno francés, Sibeth Ndiaye, se pronunció sobre esta crisis humanitaria en una comparecencia ante la prensa tras el Consejo de Ministros: "Esta situación nos recuerda la importancia de tener un mecanismo de gestión de cuestiones migratorias que se haga a escala europea".

Sin una actuación conjunta, "sabemos que esas situaciones se repetirán y evidentemente no son aceptables para los migrantes que atraviesan situaciones extremadamente difíciles", avisó Ndiaye.

Las autoridades francesas se comprometieron el domingo a acoger a 40 de los inmigrantes rescatados por el Open Arms cuando atracara. Ndiaye apuntó que una delegación de la Oficina Francesa de Protección de los Refugiados y Apátridas (OFPRA) viajará "en las próximas horas" hasta Lampedusa para examinar la situación.

Es cierto que el Ocean Viking está en mejores condiciones de lo que estaba el Open Arms, pues es un buque bien preparado para estas situaciones y con capacidad de atender a los inmigrantes en la propia clínica de a bordo. Sin embargo, no deja de ser una situación provisional que dista mucho de ser ideal para las personas rescatadas. 

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