Grecia se juega su futuro este domingo con unas elecciones anticipadas en las que la economía sigue siendo la protagonista pese a que la calle ya nota la recuperación que ha certificado la Unión Europea, aunque se mantenga vigilante.

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El primer ministro, Alexis Tsipras, lanzó un órdago con estos comicios tras la derrota de su partido en las elecciones europeas y locales que dieron la victoria al partido de centroderecha Nueva Democracia (ND) y todo anticipa que va a ser el final de su sueño (y su mandato). 

Las encuestas dan la victoria al partido conservador presidido por Kyriakos Mitsotakis, que, según el sondeo de Politico, podría llegar hasta el 39% de los votos, dejando a Syriza en el 28%.

Sin embargo, la victoria de Mitsotakis no va a traer grandes cambios al país, puesto que la economía griega sigue estando bajo la lupa de sus acreedores, lo que restringe la capacidad de acción del futuro gobierno. 

El euro y la cuestión macedonia

La pérdida de popularidad de Tsipras no se debe únicamente a las duras medidas económicas que se vio obligado a aplicar en su país tras firmar el rescate por parte de la Unión Europea, sino que el tratado que firmó con su histórico enemigo, Macedonia, aunque podría granjearle un Nobel, según todas las previsiones, le hará perder el gobierno este domingo.

Es evidente que sus seguidores no le perdonan que no pudiera llevar a cabo muchas de sus promesas electorales aunque la culpa fuera, en gran medida, de la obligación de cumplir con el acuerdo comunitario. 

Y lo que le queda. El país tendrá que estar sometido a un régimen de supervisión reforzada que llevará a los acreedores a visitar Atenas cada tres meses para garantizar el superávit primario anual del PIB del 3,5% hasta 2022. 

Las banderas de Grecia y la UE ondean el Partenón de fondo Alkis Konstantinidis Reuters

Aunque quizá, en la voluntad de los electores ha pesado más el controvertido acuerdo con la actual República de Macedonia del Norte firmado por el que se levantó el veto de Grecia a una futura entrada del país balcánico en la UE y la OTAN.

En el ámbito internacional fue acogido con grandes elogios, ambos líderes fueron muy aplaudidos e incluso, como ya hemos dicho, Alexis Tsipras y Zoran Zaev (su homólogo macedonio) consiguieron una nominación al Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, la lectura en Grecia ha sido más nacionalista. 

Dos de cada tres griegos rechaza el acuerdo. En el norte del país, donde se encuentra la región griega de Macedonia, desconfían de Skopje y de sus posibles aspiraciones de anexión del territorio griego. De hecho, en las elecciones europeas surgió un nuevo partido de extrema derecha, Solución Griega, basado en arremeter contra el tratado, que consiguió un 4% de los votos y al que ahora los sondeos le dan peor resultado. 

Curiosamente, todos los actores políticos son conscientes de que el impopular acuerdo era más que necesario. De hecho, los conservadores de Nueva Democracia ya han anunciado que, de ganar las elecciones como señalan las encuestas, respetarían lo firmado con Macedonia del Norte, eso sí, renegociando algunos aspectos.

 

Promesas electorales

La izquierda de Syriza ha basado la mayor parte de su campaña en destacar los logros de la economía griega (que ha bajado del 27% de paro al 18% en sólo cuatro años) y ha prometido crear medio millón de empleos de calidad, mejorar los salarios, así como recortar y repartir la carga impositiva para aliviar a las clases medias. Sin olvidar algunas reivindicaciones sociales tradicionales como la legalización del matrimonio entre parejas homosexuales.

Por su parte, el partido conservador ha optado por prometer una reforma fiscal, recortar el gasto público y vigilar las ayudas sociales. Otras de sus propuestas han sido un refuerzo de la seguridad y del orden público, y asegurar que conseguirán un mayor crecimiento económico gracias a una serie de cambios en la administración pública y la legislación que facilitarían la inversión y el emprendimiento.

Alexis Tsipras y Kyriakos Mitsotakis durante sus respectivas campañas Reuters

Pese a sus diferencias tangenciales, ambos partidos coinciden en algunas medidas presentadas como la reducción del IVA al 11% o de los impuestos a la propiedad.

Todos los números y sondeos están en contra de Tsipras. El giro de su política al firmar el tercer rescate supuso que sus seguidores se sintieran traicionados y los medios de comunicación auguran que eso se transformará en un duro castigo en las urnas. Si se repite el resultado de mayo, gran parte de los suyos votará a la derecha o se quedará en su casa

Lo que no ha adelantado el primer ministro griego es qué va a hacer después del domingo. Si gana Nueva Democracia, podría seguir en su partido y liderar la oposición o dejar la política, todas las opciones están sobre la mesa a la espera de resultados definitivos.

Tampoco será todo tranquilidad en el banquillo conservador. Necesitarán el apoyo de otros partidos para llegar a la mayoría absoluta y hacerse con el gobierno, lo que anticipa conversaciones complicadas, o no, en función de la confianza que le otorguen a cada uno los electores griegos.