Roma

¿Acaso hay delitos pasionales que no tengan un componente emotivo? ¿Pueden los celos justificar una reducción de condena? Una semana después del 8-M, la opinión pública italiana observa atónita las polémicas decisiones judiciales de los últimos días vinculadas con feminicidios, donde los acusados se han visto beneficiados por unas atenuantes que apuntaban al factor "emotivo".

En relación a ello se ha pronunciado incluso el propio presidente del Gobierno italiano, Giuseppe Conte, quien asegura: "Tenemos que aclarar, con determinación, que ninguna reacción emotiva ni ningún sentimiento, por muy intenso que sea, puede justificar o atenuar la gravedad de un feminicidio". Hace unos días, la ministra de Administración Pública transalpina, Giulia Bongiorno, también se pronunció en la misma línea: "Respeto totalmente las sentencias judiciales y los jueces, pero en algunos aspectos tengo la sensación de que estamos volviendo a un pasado lejano. No tengo ninguna nostalgia del delito de honor y de la una mujer entendida como un ser inferior". Actualmente, estos dos feminicidios mediáticos son conocidos ahora en la prensa italiana como el caso de "Bolonia" y el de "Génova".

El Tribunal de Bolonia se ha pronunciado sobre el asesinato ocurrido en octubre de 2016, en el cual el italiano Michele Castaldo, hoy de 57 años, estranguló a su pareja moldava Olga Mattei, entonces de 46 años, en su propia casa en Rimini, en la costa adriática. Se habían conocido un mes y medio antes, pero ella ya estaba convencida de querer frenar la relación porque se sentía demasiado molesta por los controles y las presiones que recibía de Castaldo, quien ya había intentado, en diferentes ocasiones, espiar su teléfono móvil con el objetivo de comprobar y conocer su círculo personal.

"Mía o de nadie más"

Tras el trágico evento y un intento de suicidio con alcohol y fármacos; una vez detenido por los Carabinieri – la policía militar italiana – reconoció el delito inmediatamente: "Perdí la cabeza porque ella ya no quería estar conmigo. Le dije que ella tenía que ser mía o de nadie más".

En primera instancia, Castaldo habia sido condenado a 30 años de cárcel. Sin embargo, el caso judicial tuvo un giro inesperado hace un par de semanas, cuando el Tribunal de Bolonia había reducido casi a la mitad el total de la condena, concretamente a 16 años de cárcel.

El eje de la motivación de la sentencia se centra en que Castaldo en el momento de la agresión, víctima de su propios celos, estaba experimentando una "tormenta emocional". Así pues, los celos han pasado de ser un agravante a un atenuante, algo que, inevitablemente, ha dado mucho que hablar en los medios de comunicación italianos. La fiscalía de Bolonia ya ha anunciado su recurso ante el Tribunal Supremo. Mientras tanto, la semana pasada también se conocía el intento de suicidio de Michele Castaldo desde la cárcel, motivo por el cual tuvo que ser llevado al departamento de reanimación del hospital de la ciudad de Ferrara.

El otro caso muy sonado estos días tiene que ver con la sentencia del Tribunal de Génova acerca del feminicidio ocurrido en la ciudad ligur en abril de 2018 donde Javier Napoleon Pareja Gamboa, ecuatoriano de 52 años, acabó la vida de su pareja y compatriota, Angela Jenny Reyes Coello, de 46 años, quien ya lo había denunciado en el año 2004. Según recogen los medios italianos, le relación siguió adelante desde entonces, pero con litigios diarios atendiendo a los relatos de los vecinos de la pareja. Gamboa terminó apuñalando varias veces a su compañera en el tórax, quien luego sería encontrada en el sofá.

"La desesperación", como atenuante

El asesino ha sido condenado por la Justicia italiana por el delito cometido, pero con una condena de 16 años de cárcel, equivalente a la mitad respecto a los 30 años de prisión que pedía la acusación pública.

Atendiendo a la sentencia, la razón de la disminución de la condena, también en este caso como en el de Bolonia, se centra en la excepcionalidad del estado emotivo de la víctima, donde "una mezcla de rabia, desesperación, profunda desilusión y resentimiento" justifica la aplicación de unas atenuantes genéricas. Este feminicidio, atendiendo a las crónicas del suceso, tuvo lugar porque Gamboa tenía sospechas de que ella mantenía una relación con otro amante cuando ella le aseguraba lo contrario.

Por esta razón, Giuseppe Maria Gallo, abogado de la familia de Coello, afirma que el hecho de que el factor emotivo funcione como atenuante en los feminicidios supone un "escenario peligroso" que puede implicar graves precedentes: "Cuando un hombre mata a una mujer en el marco de un delito pasional siempre habrá un componente emotivo. Así pues, se baja el listón para que los asesinos puedan salirse con la suya con relativa facilidad". En relación a la sentencia de Génova asegura: "Con este tipo de motivaciones se está volviendo a sacar a la luz el delito de honor".

 La jueza Silvia Carpanini, autora de la sentencia, en una entrevista al periódico italiano Corriere della Sera asegura que "hay homicidios y homicidios", y que en este caso Gamboa "se había ido voluntariamente a Ecuador para dejarle espacio a su mujer para que fuera libre de tomar sus propias decisiones. Sin embargo, ella lo hace volver prometiéndole un futuro y él descubrió, sin embargo, que el amante estaba prácticamente allí". En dicha entrevista la magistrada se reafirma por completo en su decisión judicial no obstante las polémicas.

Tal ha sido el revuelo de estos días que la propia Asociación Italiana de Magistrados (ANM) ha tenido que pronunciarse al respecto. Así lo ha hecho su secretario, Alcide Maritati, afirmando que "las sentencias judiciales siempre se pueden criticar", pero "si se extrapolan frases que se han hecho circular en los medios de comunicación y en las redes sociales de forma simplista, esto desencadena un debate sin conocimiento". Y añade: "Cuando esto ocurre, poco importa la decisión judicial en sí, sino que todo parte de una extrapolación de una frase fuera de su contexto lógico, jurídico u argumental que, sin embargo, sí habría que conocer".

No debemos y no podemos aceptar una regresión jurídica y cultural que podría permitir la existencia de ciertas impunidades

Valeria Valente, senadora del Partido Democrático (PD) y presidente de la comisión parlamentaria sobre feminicidios, aseguró que "con este tipo de sentencias, se arriesga de anular años de luchas y conquistas relativas a los derechos de las mujeres". Y añade: "En Italia hay muchísimos casos de violencia provocados por móviles como éste. Hay que intervenir rápidamente, no debemos y no podemos aceptar una regresión jurídica y cultural que podría permitir la existencia de ciertas impunidades". 

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, asegura que "el crecimiento y el desarrollo de nuestra sociedad se tiene que mover desde el ámbito del respeto y la valorización del patrimonio femenino. Las mujeres, todas las mujeres, son una gran riqueza, un preciado recurso que nos permitirá construir una sociedad mejor. Debemos madurar este convencimiento día a día, trabajando constantemente en dirección hacia esta revolución cultural".