Bruselas

Emmanuel Macron se recupera de la crisis de los chalecos amarillos, que hundió su popularidad a cotas mínimas, y pasa al contraataque. El presidente francés publica este martes un manifiesto en periódicos de toda la UE en el que pide a los votantes europeos que se movilicen para frenar el auge del nacionalismo y el populismo en las elecciones a la Eurocámara del 26 de mayo. Macron vuelve a evidenciar que el europeísmo es la espina dorsal de su programa con un nuevo arsenal de ambiciosas propuestas para refundar la Unión. Las últimas encuestas sitúan ya a La República en Marcha por delante de la ultraderechista Marine Le Pen.

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1.- Se salta a los líderes y se dirige directamente a los ciudadanos

"Ciudadanos de Europa: me dirijo a ustedes porque hay urgencia", comienza el manifiesto de Macron. Cuando están a punto de cumplirse dos años de su llegada al poder tras derrotar a la ultra Marine Le Pen, el presidente francés ya ha comprobado que el programa europeísta que expuso en la Universidad de la Sorbona ha chocado con la oposición frontal o cuando menos la indiferencia del resto de líderes europeos. No sólo de la canciller Angela Merkel, sino también de la denominada Liga Hanseática de países nórdicos dirigidos por Holanda o del Gobierno populista italiano.

Por eso, Macron cambia ahora de estrategia: se salta a los Gobiernos y apela directamente a los ciudadanos europeos. Su manifiesto se publica este martes en periódicos de toda la UE en 22 lenguas diferentes. Durante el fin de semana, concedió una entrevista a la RAI en la que se dirigía también directamente a los ciudadanos italianos, más allá del enfrentamiento que mantiene con el Gobierno de Roma. ¿Es el primer paso para crear una auténtica esfera pública europea que supere la fragmentación de los debates puramente nacionales?

2.- El nacionalismo y el populismo, enemigos a batir

"Nunca antes, desde la Segunda Guerra Mundial, Europa ha sido tan necesaria. Y sin embargo, nunca ha estado tan en peligro", alerta Macron. El nacionalismo y el populismo son para él los enemigos a batir en las próximas elecciones europeas: "el brexit es el ejemplo de todo ello". "El repliegue nacionalista no tiene propuestas, es un 'no' sin proyecto. Y esta trampa amenaza a toda Europa: los que explotan la rabia, ayudados por noticias falsas, prometen una cosa y la contraria", sostiene el presidente francés.

La otra gran amenaza para el futuro de la UE es la complacencia, el statu quo y la resignación. "Los que no querrían cambiar nada también se equivocan, porque niegan los temores que atraviesan nuestros pueblos, las dudas que socavan nuestras democracias", asegura el manifiesto. "Es el momento para el Renacimiento Europeo. Así pues, resistiendo a las tentaciones del repliegue y la división, quiero proponer que, juntos, construyamos ese Renacimiento en torno a tres aspiraciones: la libertad, la protección y el progreso.

3.- La inmigración, en el centro del debate

"Ninguna comunidad genera un sentimiento de pertenencia si no tiene límites que proteger. La frontera es la libertad en seguridad". Macron no rehúye el debate sobre la crisis migratoria, que los Gobiernos populistas y euroescépticos como el de Viktor Orbán en Hungría, Ley y Justicia en Polonia o el de Matteo Salvini han situado en el centro de la agenda europea con su exigencia de cerrar fronteras. El presidente francés aboga por una reforma en profundidad del espacio sin fronteras Schengen, con la creación de un Consejo Europeo de Seguridad Interior. "Todos los que quieran participar en él deberán cumplir una serie de obligaciones de responsabilidad (control riguroso de fronteras) y solidaridad (una misma política de asilo con las mismas reglas de acogida y denegación).

4.- Nuevas instituciones y reforma de los Tratados

El manifiesto europeísta de Macron incluye además un amplio catálogo de nuevas instituciones para hacer frente a los retos a los que se enfrenta la UE. Entre ellas, una Agencia Europea de Protección de las Democracias para proteger sus procesos electorales de ciberataques y manipulaciones; un Consejo de Seguridad Europeo que incluya al Reino Unido tras el brexit para preparar las decisiones en materia de seguridad y defensa; un Banco Europeo del Clima para financiar la transición ecológica y lograr el objetivo de cero emisiones de CO2 en 2050; o un  dispositivo sanitario europeo para reforzar el control de los alimentos. También reclama un salario mínimo adaptado a cada país o adoptar una preferencia europea en las industrias estratégicas y en los mercados de contratación pública, siguiendo el ejemplo de EEUU y China.

Todos estos cambios deberían abordarse antes de finales de año en una Conferencia para Europa con representantes de las instituciones comunitarias, los Estados miembros y también de los ciudadanos, interlocutores sociales o representantes religiosos y espirituales. De ahí saldría una hoja de ruta para la UE que debe prepararse sin tabúes, ni siquiera posibles cambios en los Tratados. Una posibilidad que asusta al resto de líderes europeos por la mala experiencia de bloqueos durante los procesos de ratificación. El resultado puede ser "una Europa que avanza a veces a ritmos diferentes, manteniéndose abierta al exterior".

5.- La reforma de euro, la gran ausente

Macron siempre ha defendido que la prioridad para la UE debe ser la reforma de la eurozona para hacerla más resistente a futuras crisis y democratizarla. El presidente francés proponía crear un presupuesto específico del euro para salir al rescate de los países afectados por crisis particulares, un superministro de Finanzas que se encargaría de administrarlo y un Parlamento para la eurozona. Ninguna de estas ideas figura ya en el manifiesto para el "renacimiento europeo". ¿Se ha rendido Macron al constatar que estas ideas no sólo están bloqueadas sino que han reabierto las heridas entre países del norte y del sur, entre deudores y acreedores? ¿O es sólo una pausa técnica para coger impulso tras las elecciones europeas?