Bruselas

El Gobierno de Pedro Sánchez se libra de un nuevo examen de Bruselas a sus Presupuestos Generales para 2019 tras el suspenso que recibió el pasado mes de noviembre. Durante las últimas semanas, la ministra de Economía, Nadia Calviño, ha negociado con la Comisión Europea para frenar una nueva opinión negativa al borrador de cuentas públicas que se ha enviado en enero al Congreso para su tramitación. Los argumentos de Calviño han convencido al Ejecutivo comunitario, que ha llegado a la conclusión de que los cambios no son lo suficientemente importantes como para requerir otra evaluación. El Banco de España, sin embargo, ha puesto en cuestión este lunes la previsión de ingresos y de déficit.

El borrador de Presupuestos "no presenta diferencias significativas" respecto al plan que Sánchez envió a Bruselas en octubre, sostienen los comisarios económicos Valdis Dombrovskis y Pierre Moscovici en una carta conjunta remitida este lunes a Calviño y a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Por eso, mantienen la nota que ya pusieron en noviembre: suspenso. "Existen riesgos para el logro del ajuste fiscal recomendado y para el cumplimiento de las disposiciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento", resalta la misiva. 

Los dos comisarios se refieren además a los nuevos impuestos que está tramitando el Gobierno de Sánchez para financiar el aumento del gasto público y avisan de que sus previsiones de ingresos están infladas. La nueva tasa digital sigue el modelo que propuso el Ejecutivo comunitario (que ha encallado en las negociaciones a 28), pero existen "dudas sobre su capacidad estimada de generar ingresos", dice la carta. En cuanto a la tasa a las transacciones financieras, Dombrovskis y Moscovici resaltan que su cobertura es más limitada que la que planteaba la Comisión, y por tanto "generará menos ingresos que los previstos inicialmente".

No cumplirá el objetivo de déficit exigido

Finalmente, el Ejecutivo comunitario pide al Gobierno de Sánchez que acelere la aprobación de las directivas de la UE pendientes, la revisión de la eficacia del gasto público que está realizando la AIReF y la puesta en marcha de la nueva autoridad de protección a los clientes de servicios financieros. La Comisión reclama además a las ministras que le envíen más detalles de las reformas económicas previstas dentro de su  "agenda del cambio".

En su examen original de noviembre, Bruselas ya alertó de que las previsiones de ingresos de los Presupuestos de Sánchez estaban infladas y de que había gastos ocultos no contabilizados. Su conclusión es que las cuentas pactadas entre el Gobierno y Podemos no permitirán cumplir el objetivo de ajuste estructural comprometido con la UE. Por eso reclamó medidas adicionales para que las cuentas cuadren. Una petición que hasta ahora el Gobierno ha ignorado. España es el Estado miembro con mayor déficit público de la UE y el único que continúa sometido al procedimiento sancionador por déficit excesivo.

Ya en noviembre, el Ejecutivo comunitario pidió a Sánchez que le informara de cualquier cambio cuando el borrador de Presupuestos se enviara al Congreso. Si se detectaban diferencias "significativas", Bruselas tendría que haber preparado una nueva opinión. Al final, Calviño ha podido parar el golpe: el Ejecutivo comunitario quiere también ahorrarse la burocracia y el trabajo adicional de volver a revisar las cuentas españolas. Además, el Gobierno todavía no tiene garantizados los apoyos suficientes para aprobar los Presupuestos.

El Banco de España cuestiona los Presupuestos

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha advertido este lunes de que la previsión de ingresos del Gobierno para este año está sujeta a "riesgos significativos" y ha apuntado que el déficit público alcanzará el 2% del PIB, lejos del objetivo del Gobierno de cerrar en el 1,3%.

Hernández de Cos ha abierto las comparecencias en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados con motivo de la tramitación del proyecto de Ley de Presupuestos para 2019. En su intervención, también ha señalado que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) -un 22,3 % hasta los 900 euros- ralentizará la creación de empleo.

Aunque De Cos cree "coherentes" las previsiones de crecimiento recogidas en el cuadro macroeconómico con las de la institución que encabeza, advierte de que están sujetas a importantes riesgos que llevarán a la institución a revisar sus propias estimaciones a la baja, entre las que ha citado la desaceleración económica global o la dificultad de cumplir el objetivo de déficit.

Noticias relacionadas