Bruselas

"No podemos seguir divididos entre los que quieren resolver el problema de los flujos de inmigrantes irregulares y los que quieren usarlo para obtener réditos políticos". El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, ha aprovechado la cumbre informal que se celebra este miércoles y jueves en Salzburgo -la primera del curso político- para llamar al orden a los jefes de Estado y de Gobierno de los 28 y exigirles que abandonen la "retórica agresiva" que han exhibido las últimas semanas en materia de política migratoria. Un aviso dirigido especialmente al Gobierno populista de Italia y su  ministro del Interior, Matteo Salvini.

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"Esta tarde pediré a los líderes europeos que pongan fin al cruce de reproches por la inmigración", ha dicho Tusk en una breve comparecencia ante la prensa previa a la cena de trabajo de los líderes europeos en Salzburgo, que estará consagrada precisamente a la crisis migratoria.

Pero lo cierto es que el juego de echarse la culpa unos a otros dentro de la UE por los problemas migratorios no cesa. El canciller austríaco, Sebastian Kurz, que gobierna en coalición con la extrema derecha del FPÖ, ha señalado a España, Italia y Grecia como responsables de bloquear el refuerzo de Frontex (la Guardia Europea de Fronteras y Costas). Los tres países se escudan en la defensa de su soberanía nacional y no les importa que los migrantes sigan luego su camino hacia Centroeuropa, ha lamentado en una entrevista el anfitrión de la reunión de Salzburgo. Austria ocupa este semestre la presidencia de turno de la UE.

El presidente del Consejo Europeo cree que la reciente escalada de tensión entre los Estados miembros no tiene razón de ser porque "las cosas avanzan en la buena dirección". Gracias al refuerzo en el control de las fronteras exteriores, el número de migrantes irregulares llegados a la UE ha caído desde casi 2 millones en 2015 a menos de 100.000 este año, menos incluso que en los años previos a la crisis de refugiados, alega Tusk.

A su juicio, la crisis renovada que vive ahora la UE es sobre todo política, por el uso que hacen de la inmigración los Gobiernos de países como Italia o Hungría para cuestiones de política interna. "En lugar de aprovecharse políticamente de la situación, deberíamos centrarnos en lo que funciona y seguir aplicándolo", alega. Para Tusk, la prioridad ahora debe ser "intensificar la cooperación con los países del norte de África". Por eso ha defendido convocar una cumbre entre la UE y la Liga Árabe en febrero.

Más esperanza pero menos tiempo para el brexit

El presidente del Consejo Europeo ha anunciado además en Salzburgo su intención de convocar una cumbre extraordinaria para cerrar el acuerdo de divorcio del brexit a mediados de noviembre. Eso significa que se incumple la fecha tope inicial, que era el Consejo Europeo del 18 y 19 de octubre. Reino Unido saldrá de la UE el 29 de marzo de 2019 y se necesita tiempo para ratificar el Acuerdo de Retirada tanto en la Eurocámara como en el Parlamento británico.

"Hoy quizá hay más esperanza, pero cada vez menos tiempo.Por eso cada día que queda debemos usarlo para negociar", ha dicho Tusk, que cree que todavía son posibles todos los escenarios, incluido el de un brexit caótico sin acuerdo con la UE.

En su opinión, el plan de May para el brexit, conocido como el acuerdo de Chequers, contiene elementos positivos, como la voluntad de que Reino Unido mantenga en el futuro una cooperación estrecha con la UE en materia de seguridad y política exterior.  "En otros temas, como la cuestión irlandesa o el futuro marco de cooperación económica, las propuestas de Reino Unido deben rehacerse y negociarse más", ha avisado.