Bruselas

¿Se convertirá la Unión Europea en la principal víctima de la reunión en Helsinki del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin? A los dirigentes comunitarios les ha descolocado de nuevo que Trump sitúe a la UE a la cabeza en su lista de "enemigos", por delante incluso de Rusia o China. Unas declaraciones que se suman a la bronca que el exmagnate inmobiliario echó a sus aliados de la OTAN la semana pasada y que dejan el vínculo transatlántico en uno de sus peores momentos.

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"No hay nada nuevo, viene diciendo lo mismo siempre. No le gusta el multilateralismo, la Unión Europea es el sumun del multilateralismo y no ha ocultado que este invento de la UE no le gusta", ha dicho este lunes el ministro de Exteriores, Josep Borrell, a su llegada a la reunión mensual de los jefes de la diplomacia de los 28 en Bruselas. "Probablemente la palabra enemigo sea una hipérbole. Habrá querido decir que en materia comercial somos muy competitivos y tienen un gran déficit con nosotros. Interpreto que es así, porque de otra manera no lo entiendo", explicaba sorprendido.

Borrell admite que las relaciones transatlánticas pasan por un "mal momento". Pero cree que la Unión Europea debe mantener la sangre fría y no responder constantemente a las provocaciones de Trump. "No vamos a entrar en una guerra de tuits con el señor Trump", ha resaltado.

Para la jefa de la diplomacia de la UE, la italiana Federica Mogherini, Trump debería pensarse bien quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. "Nosotros tenemos muy claro que Estados Unidos es nuestro amigo. Un cambio en la administración no cambia la amistad entre países y personas", ha resaltado. Al mismo tiempo, ha querido dejar claro que la UE "tiene otros muchos amigos en el mundo" y los ha citado: Canadá, Corea del Sur, Japón, Australia, Nueva Zelanda, América Latina y el Caribe o África.

"Nosotros tenemos muy claro quiénes son nuestros amigos y espero que la administración de EEUU tenga también las ideas claras sobre quiénes son sus amigos", ha insistido Mogherini. En Bruselas preocupa mucho que, al tiempo que abronca continuamente a sus aliados tradicionales, Trump muestre gran afinidad con dirigentes autoritarios como Putin o el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un.

Los más inquietos por el vuelco en la política exterior de Estados Unidos son los países del Este, que temen quedarse desprotegidos frente a la presión de Rusia. "No creo que nosotros seamos el enemigo, tenemos que mantener el vínculo transatlántico lo más fuerte posible", ha dicho el ministro de Exteriores checo, Jan Hamacek. Su homólogo lituano, Linas Antanas Linkevicius, espera que Trump mantenga frente a Putin los "principios" acordados la semana pasada en la OTAN.

No destruir el orden mundial

"Ahora parece que todo el mundo seamos enemigos", se ha quejado el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Yves Le Drian. El belga Didier Reynders admite que EEUU y la UE "no estamos de acuerdo" en cuestiones como la lucha contra el cambio climático, el acuerdo nuclear con Irán, el conflicto en Oriente Próximo o el comercio, pero apuesta por reforzar la alianza transatlántica. Al mismo tiempo, la UE debe apoyar a países como Georgia o Ucrania frente a las interferencias de Moscú, ha defendido.

"Ya no podemos confiar plenamente en la Casa Blanca", ha declarado el ministro alemán, Heiko Maas, a la prensa de su país. "Para mantener nuestra alianza con EEUU debemos reajustarla. La primera consecuencia clara es que debemos cooperar incluso más estrechamente en Europa", asegura.

"Llamar enemigos a tus mejores amigos sólo hace que tus auténticos enemigos estén felices. Los europeos y los americanos están vinculados por la historia y sus valores compartidos. Los europeos nunca abandonarán a América porque América nunca nos abandonó. Para eso están los amigos", ha escrito en Twitter el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans.

El más combativo contra Trump ha vuelto a ser el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. "América y la UE son amigos íntimos. Quien diga que somos enemigos está difundiendo fake news", escribió el domingo en Twitter. Este lunes ha vuelto a la carga desde Pequín, donde la UE ha celebrado una cumbre con China.

"El mundo que hemos construido durante décadas, a veces con disputas, ha traído la paz a Europa, el desarrollo de China y el final de la Guerra Fría entre el Este y Occidente. Es una obligación común para Europa, China, América y Rusia no destruir este orden, sino mejorarlo. No iniciar guerras comerciales, que a menudo en nuestra historia se han convertido en conflictos calientes, sino reformar de forma responsable y valiente un orden internacional basado en reglas", reclama Tusk.