Bruselas

"No podemos continuar con el ping pong político sobre quién debe asumir la responsabilidad de la migración o de la protección de las fronteras exteriores", se quejaba este martes el comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramopoulos. El rescate de los 629 migrantes del buque Aquarius, que finalmente serán acogidos por España tras haber sido rechazados por Italia y Malta, ha reabierto las heridas que provocó en la Unión Europea la crisis de refugiados de 2015. En las últimas horas se ha reanudado el cruce de reproches y acusaciones entre países del Este y del Oeste, del Norte y del Sur. Con la diferencia de que la decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sitúa ahora a España en el centro del debate europeo.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que abandera en la UE la oposición a las cuotas de refugiados y la exigencia de un refuerzo de los controles fronterizos, ha celebrado la decisión del Gobierno euroescéptico italiano de cerrar sus puertos al Aquarius. "Era muy deprimente escuchar durante años que es imposible proteger las fronteras marítimas", ha dicho Orbán en una rueda de prensa. El gesto del Gobierno de Roma constituye "un gran momento que puede realmente traer cambios a las políticas de inmigración de Europa".

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, apoya a Salvini Bernadett Szabo/Reuters

En el otro extremo del debate, el presidente francés, Emmanuel Macronha arremetido contra Italia por su tratamiento a los migrantes del Aquarius. "Hay un cierto grado de cinismo e irresponsabilidad en el comportamiento del Gobierno italiano en esta dramática situación humanitaria", ha dicho Macron durante la reunión a puerta cerrada del Consejo de Ministros galo, según ha desvelado su portavoz, Benjamin Griveaux. No obstante, el Gobierno francés ha tenido que escuchar este martes críticas desde sus propias filas por no haber dado un paso adelante para contribuir a resolver la crisis como ha hecho España. Macron valora el gesto de Sánchez y está dispuesto a ayudar a España, ha añadido el portavoz.

El Aquarius y dos barcos de escolta viajan a Valencia

Por su parte, el viceprimer ministro y ministro del Interior italiano, el ultra Matteo Salvini, ha dejado claro que el caso del Aquarius sienta precedente. El Gobierno de Roma no permitirá atracar en puertos italianos a ningún otro barco de ONGs que se dediquen al rescate de inmigrantes en el Mediterráneo. "No queremos que haya asociaciones de dudosa procedencia que tomen Italia por un campo de refugiados", ha dicho Salvini. El líder de La Liga asegura mantener una total sintonía con el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, y pide a la UE más solidaridad: "nosotros hacemos nuestra parte y España ha empezado a hacer la suya".

La Eurocámara elogia a Sánchez

La actuación de Pedro Sánchez ha sido elogiada por los principales grupos políticos durante un debate en el pleno de la Eurocámara. "Pedro Sánchez, gracias. Lo que has hecho es maravilloso y es el nuevo estilo de la sociedad española y de los políticos españoles. Gracias al nuevo Gobierno y a todos los que le han apoyado", ha dicho el líder del grupo socialista, el alemán Udo Bullman, que también ha arremetido contra Salvini. "Si necesitas demostrar tu fuerza a costa de mujeres embarazadas y niños, no tienes ni idea de lo pobre que eres", le ha espetado.

"Es escandaloso que Italia no cumpla los principios más básicos de la legislación humanitaria y del mar. Pero tampoco Malta quiere abrir sus puertos desde ya hace años. De Francia no hemos oído nada. Así que gracias, España. Pero esto no puede ser la única solución. Austria, Dinamarca o Alemania también están cerrando las fronteras", ha denunciado en el pleno la líder del grupo de los Verdes, Ska Keller.

Marine Le Pen, en el congreso de refundación de su partido. Efe

Mucho más reservado en sus elogios se ha mostrado el líder del grupo popular europeo, el alemán Manfred Weber, estrecho aliado de la canciller Angela Merkel, que cree que el gesto de Sánchez no resuelve el fondo del problema. "Ha sido una decisión humanitaria para resolver un caso concreto, pero también al Gobierno español le conviene proteger las fronteras frente a la inmigración ilegal", sostiene Weber. "Nadie en España está considerando quitar la valla en Ceuta y Melilla", ha resaltado. Y exige al Gobierno español que verifique de inmediato el estatus de los 629 ocupantes del Aquarius, separe a los refugiados de los inmigrantes irregulares y deporte cuanto antes a estos últimos porque así lo exige la legislación de la UE.

La que ha salido en defensa de Salvini ha sido la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, con la que el italiano comparte el grupo de ultraderecha Europa de las Naciones y de las Libertades en la Eurocámara. "Debajo del barniz humanitario, las ONGs han jugado un papel objetivo de cómplices de las mafias de traficantes. La reacción de Salvini es saludable. Aceptar que los barcos de migrantes atraquen crea un efecto llamada irresponsable! Es necesario que se vuelvan al lugar de donde vienen", ha escrito Le Pen en Twitter.

El proyecto europeo, en peligro

A juicio de la portavoz del PSOE en la Eurocámara, Iratxe García, el Gobierno de Pedro Sánchez  ha impuesto un "cambio de rumbo" en la gestión de la crisis y "se ha ganado la autoridad moral de exigir más política europea de migración y asilo". García considera además que la actuación de las autoridades italianas, y en particular de Salvini, "muestra la cara más oscura de Europa, la del populismo y la xenofobia", ha declarado. "Por mucha victoria que cante, con su actuación ha perdido toda decencia y dignidad", ha asegurado.

"Nadie cree que esto sea responsabilidad de Italia, Malta o España. Es un problema europeo que necesita respuestas europeas en todas sus aspectos y por parte de todos los Estados miembros", sostiene el comisario de Inmigración, que más allá de elogiar a Sánchez continúa negándose a tomar partido en un intento de rebajar la tensión.

El comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos Comisión Europea

El Ejecutivo comunitario ha propuesto precisamente este martes triplicar el gasto destinado a gestión de la migración y de las fronteras en el próximo presupuesto plurianual 2021-2017, que pasará de 13.000 a 34.900 millones de euros. Bruselas quiere además aumentar de 1.500 a 10.000 personas la plantilla de la Guardia Europea de Fronteras y Costas.

Avramopoulos ha eludido culpar a Italia de la crisis del Aquarius, no cree que este caso suponga un cambio radical de política por parte del nuevo Gobierno euroescéptico y asegura estar dispuesto a trabajar con Salvini, pese a que éste no le ha cogido el teléfono durante el fin de semana. Pero también ha avisado de que lo que está en juego es la propia supervivencia de la UE.

"No debemos permitir que la inmigración sea un elemento que nos divida. Porque desafortunadamente la retórica y las posiciones adoptadas por algunas fuerzas políticas y Gobiernos son muy preocupantes. No para el futuro de la política migratoria, sino para el futuro de nuestro hogar común europeo. Porque la crisis migratoria y de refugiados ha puesto en peligro el proyecto europeo", reconoce el comisario de Inmigración.