Bruselas

La inminente salida de Reino Unido de la UE dejará libres ya para las elecciones a la Eurocámara de mayo de 2019 los 73 escaños que ahora ocupan los británicos y en Bruselas ya se ha empezado a discutir qué hacer con ellos. ¿Será la ocasión de repartirse los despojos del brexit entre los países miembros que se quedan, como si la UE fuera meramente una comunidad de propietarios sin aliento político? ¿O pueden convertirse estos 73 eurodiputados en la respuesta europea al brexit?

Para el presidente francés, Emmanuel Macron, el más federalista de los líderes europeos, la respuesta está clara: el brexit es una oportunidad para crear un auténtico espacio político común europeo con el establecimiento de listas transnacionales de candidatos. Es decir, que un determinado porcentaje de los eurodiputados fueran votados no sólo en su país de origen sino en el conjunto de la UE, en una especie de circunscripción única comunitaria.

Los electores votarían dos veces: a sus eurodiputados nacionales y a los paneuropeos. Es decir, un votante español podría votar a un candidato alemán o griego y viceversa. "Las listas transnacionales permitirían a los europeos votar por un proyecto coherente y común", dijo Macron en su discurso de la Sorbona en septiembre.

La idea la ha retomado este martes el propio Parlamento Europeo, aunque de forma más modesta que Macron. La comisión de Asuntos Constitucionales ha propuesto reservar sólo 27 de los 73 escaños que deja vacantes el brexit (uno por cada Estado miembro) para estas listas transnacionales. Cada una de ellas estaría encabezada por el candidato de las diferentes fuerzas políticas a la presidencia de la Comisión Europea. Se consolidaría así el experimento que se inició en las elecciones europeas de 2014, cuando ganó el PP europeo y logró imponer a su candidato, Jean-Claude Juncker. Y eso pese a que el Tratado dice que el nombramiento es potestad de los jefes de Estado y de Gobierno, a los que el luxemburgués no convencía. 

Introducir estas listas transnacionales reforzará el sentimiento de ciudadanía de la UE y el carácter europeo de las elecciones a la Eurocámara, sostienen los parlamentarios. Es decir, sería el primer paso para construir un auténtico demos europeo, en lugar de la actual fragmentación del espacio político siguiendo las fronteras nacionales. De hecho, en las campañas pesan ahora siempre más los temas nacionales que los debates europeos. "Dar a la ciudadanía europea la posibilidad de elegir a candidatos y candidatas para representarles más allá de su procedencia nacional es una herramienta fundamental para que se den una verdadera elección y debate paneuropeos", asegura el eurodiputado de ERC, Josep-Maria Terricabras.

España ganaría cinco escaños

Pero la Eurocámara no se limita a apoyar las propuestas de Macron. En un intento de contentar a todo el mundo, propone distribuir los 73 escaños vacantes debido al brexit entre dos opciones en principio contrapuestas: 46 irían para esta reserva que se adjudicaría a las listas transnacionales y también a los nuevos países que entren en la UE en el futuro, como los balcánicos; mientras que los 27 restantes se asignarían entre los 14 Estados miembros que están ligeramente infrarrepresentados. España será la principal beneficiaria de este reparto, ya que suma hasta cinco nuevos eurodiputados (de 54 a 59).

"Con este nuevo reparto de escaños, España gana peso político e influencia en la toma de decisiones en Europa, algo que le corresponde por su peso demográfico y económico. Este acuerdo permitirá mejorar la representación España en el Parlamento Europeo, algo muy positivo porque nos permitirá trabajar con más éxito en la defensa de todos los españoles", ha asegurado el líder del PP en la Eurocámara, Esteban González Pons.

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González Pons ha explicado que este resultado ha sido posible gracias al pacto alcanzado en Bruselas entre el PP, el PSOE y UPyD, "algo que también deberíamos ser capaces de hacer en España". "España tendrá la representación que corresponde a nuestra población. Pasa de tener 54 diputados a 59 y recupera así la visibilidad que habíamos perdido en las instituciones europeas", sostiene el eurodiputado del PSOE Ramón Jáuregui.

Con el nuevo reparto, ningún país pierde escaños pese a que la Eurocámara se reducirá de 751 a 705 diputados, para dejar espacio a futuras ampliaciones pero también para reducir costes tras el brexitEl pleno del Parlamento Europeo debe ahora ratificar estas propuestas (que han sido aprobadas por la comisión de Asuntos Constitucionales por 21 votos a favor y 4 en contra) en su próxima reunión de febrero.

El problema es que la última palabra sobre la composición de la Eurocámara no la tienen los eurodiputados sino los jefes de Estado y de Gobierno, que deben pronunciarse por unanimidad. El entusiasmo de Macron por las listas transnacionales cuenta con el apoyo de Italia o Irlanda. 

También España respalda la iniciativa. "Proponemos que parte de los escaños vacantes se consagren a la creación de una circunscripción única europea, de manera que tenga en cuenta la diversidad política y geográfica europea", explican a EL ESPAÑOL fuentes del ministerio de Exteriores. Pero otros países más escépticos con las iniciativas federalizantes, como Holanda, Austria o los del Este, podrían bloquear la iniciativa.

El otro obstáculo es el tiempo. No sólo debe lograrse un acuerdo unánime a 27 sino que hay que reformar la ley electoral europea. Algo que también necesita el consenso y la ratificación en los parlamentos nacionales. Incluso los más optimistas admiten que será muy complicado completar todos estos trámites antes de mayo de 2019.