Bruselas

"Parece que estemos en otro lugar, en una ciudad en estado de sitio o en guerra", se lamentaba en la televisión belga Nour Eddine Layachi, presidente de la asociación de comerciantes del centro de Bruselas, al contemplar los destrozos y el saqueo en tiendas y escaparates tras la primera noche de disturbios de este noviembre 'negro' en la capital belga.

En las últimas dos semanas, el centro de Bruselas ha vivido ya tres jornadas de altercados violentos que se han saldado con importantes daños materiales y varios heridos: durante la fiesta por la clasificación de Marruecos para el mundial de fútbol el 11 de noviembre; con motivo de la visita de la estrella francesa de Snapchat Vargass92 el 15 de noviembre y al final de una manifestación contra la esclavitud en Libia el pasado sábado.

La reiteración de los disturbios, con patrones similares en los tres casos, ha disparado todas las alarmas entre la clase política belga. La policía de Bruselas está en alerta máxima porque teme que los incidentes vuelvan a repetirse este mismo miércoles durante una concentración contra la violencia policial. El primer ministro, Charles Michel, ha pedido un plan de acción para hacer frente a los altercados.

Su equipo de Gobierno predica una política de "tolerancia cero" contra los protagonistas de los disturbios. "Los bruselenses están hartos de la violencia de algunos que saquean los comercios y destruyen bienes. Dañan la imagen de nuestra ciudad", ha escrito el ministro de Exteriores, Didier Reynders, en su cuenta de Twitter.

¿Pero quiénes están detrás de estos incidentes y cuáles son sus motivos? Para el ministro del Interior, Jan Jambon, del partido nacionalista flamenco N-VA, no hay ninguna duda: los autores y promotores de los altercados están conectados. "Creo que hay un sistema detrás, que debe ser puesto al descubierto y desmantelado", dijo Jambon el domingo a la cadena VRT. En el caso de los incidentes del sábado, señaló específicamente a jóvenes salidos de la inmigración que se infiltraron en la manifestación contra la trata de seres humanos en Libia.

Su secretario de Estado de Inmigración, Theo Francken -el mismo que invitó al expresidente catalán, Carles Puigdemont, a pedir asilo político en Bélgica- ha ido un paso más lejos y plantea crear una especie de "policía de extranjeros". Un equipo de intervención rápida en materia de inmigración que asista a las fuerzas de seguridad durante este tipo de disturbios para identificar y detener a los irregulares que participen. La propuesta le ha granjeado la crítica unánime de la oposición, que le acusan de populista y de estigmatizar a los inmigrantes cuando la mayoría de los autores son belgas.

¿Falta de reconocimiento?

El rapero belga Jelali D -acusado de ser uno de los instigadores de los disturbios del 11 de noviembre por haber escrito en sus redes sociales un post en el que invitaba a "quemar" Bruselas si Marruecos se clasificaba- tiene su propia teoría sobre los motivos de los asaltantes. A su juicio, lo que está detrás es un sentimiento de falta de reconocimiento entre los jóvenes belgas descendientes de una familia de inmigrantes, a los que se percibe únicamente como fuente de problemas y no se les reconoce los éxitos.

Jelali D, citado a declarar ante la justicia belga el 5 de enero, ha compuesto una canción inspirada en los disturbios y titulada 'Derecho de respuesta', en la que se presenta como "chivo expiatorio". "La policía había prometido detener a los responsables, eran incapaces, les hacía falta un responsable", dice la letra. Asegura que su mensaje en internet era un comentario coloquial sin más intenciones, y se muestra sorprendido porque fuera recogido por los medios de comunicación. "Nacidos en Bélgica, la amamos, somos patriotas. Pero para el reconocimiento, ellos no están muy dispuestos", concluye la canción.

Para el alcalde de Bruselas, el socialista Philippe Close, sería prematuro conectar las tres jornadas de disturbios que ha vivido la ciudad durante los últimos quince días. No obstante, admite que el perfil de los vándalos detenidos es muy similar. "Se trata en su gran mayoría de menores. Casi todos tienen entre 15 y 18 años. Y la mayoría son ya conocidos por las autoridades judiciales. O tienen antecedentes o la policía les conoce. Presentan, en todos los casos, un perfil de reincidentes", asegura.

"A menudo escucho decir que la culpa es la falta de inversiones en la juventud. Que esta juventud está desocupada, se siente abandonada. Es posible para una parte de ellos, pero estoy convencido que se trata de una minoría extrema. Una minoría que está en la mala dirección y se hunde. A los que no hay que abandonar. Pero la gran mayoría de jóvenes de barrio van a la escuela, encuentran un trabajo, etc", sostiene el alcalde de Bruselas. La tasa de paro juvenil en la capital belga asciende al 26,6%.

"No hay inserción posible para estos hooligans", resalta el responsable del barrio de Saint Gilles de la capital belga, Charles Piqué. "Estas personas son reincidentes, nos envenenan la vida y deben ser condenadas severamente", reclama.

Más vigilancia en las redes

Los incidentes más graves se produjeron el sábado 11 de noviembre, tras la victoria de la selección de Marruecos contra la de Costa de Marfil y su clasificación para el mundial de 2018 en Rusia. Alrededor de 300 jóvenes se enfrentaron en la zona de la plaza de la Bolsa a la policía, que recurrió a cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Hubo 23 heridos, de los cuales 22 eran policías, y 16 comercios del centro de la ciudad fueron saqueados.

Durante esa noche no se produjo ninguna detención. La prioridad para las fuerzas de seguridad era restablecer el orden público. Pero también ha habido críticas a la policía por reaccionar con demasiada lentitud. Y ha resurgido el debate sobre la necesidad de unificar las 6 zonas policiales en que se divide Bruselas, que ya se planteó tras los atentados yihadistas en el metro y el aeropuerto de 2016. El alcalde de la ciudad sostiene que el problema no es la descoordinación, sino la falta de efectivos.

En el origen de los disturbios del 15 de noviembre se encuentra la convocatoria de la estrella de las redes sociales Vargass92. Este joven francés de 21 años tiene casi un millón de seguidores en Snapchat y 600.000 en Instagram gracias a vídeos humorístcos sobre su vida cotidiana. Durante su visita a Bruselas, citó a sus fans en la plaza de la Monnaie, frente a la ópera. El encuentro se desbordó y acabó degenerando en el asalto de comercios, como la tienda de chocolates Galler.

El youtuber fue detenido por la policía, pero fue exonerado de cualquier responsabilidad y se le puso en libertad sin cargos. El alcalde Close le ha declarado de todas formas persona non grata en Bruselas. Ese día se detuvo a un total de 35 personas relacionadas con los incidentes del 11 y del 15 de noviembre. A varios de ellos se les acusa de rebelión armada, posesión de armas prohibidas, robo y destrucción de bienes mobiliarios de utilidad pública. Pero la policía y los políticos se quejan de que la fiscalía y los jueces les dejan enseguida en libertad, lo que les permite reincidir. 

Tras la manifestación del pasado sábado se produjeron 71 detenciones. El ministro del Interior asegura que la responsabilidad no es de los convocantes, sino que se trata de un grupo de jóvenes que se infiltró y protagonizó actos de pillaje y destrozos en la zona comercial de Louise. Un coche policial acabó también destruido y un agente sufre fractura craneal. Jambon ha anunciado que de aquí a final de año el Gobierno belga desplegará una nueva tecnología para vigilar las redes sociales y detectar de forma anticipada a los alborotadores.