Bruselas

El socialista holandés Jeroen Dijsselbloem agotará su mandato al frente del Eurogrupo, que caduca a mediados de enero de 2018, pese a que en las próximas semanas dejará de ser ministro de Economía de su país. Su partido se hundió en las elecciones celebradas en marzo y ya no estará en el nuevo Gobierno de Mark Rutte. España encabezó una rebelión -a la que se sumaron también Italia, Portugal y la Eurocámara- para derrocarle por falta de legitimidad democrática y por sus comentarios despectivos sobre los países del sur. Pero Dijsselbloem ha resistido el embate.

"Soy presidente del Eurogrupo hasta mediados de enero y mi intención es completar mi mandato en cualquier circunstancia", ha dicho Dijsselbloem en la reunión informal del Eurogrupo celebrada este viernes en Tallinn (Estonia).

El holandés cuenta con el apoyo expreso de la Comisión. "Tenemos un gran presidente del Eurogrupo, confiamos en el trabajo y el liderazgo de Jeroen", ha asegurado el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. Incluso el Gobierno de Mariano Rajoy se ha resignado que Dijsselbloem siga hasta el final. "No hace mucha diferencia que se quede dos veces más o se quede dos veces menos. Es un tema menor", explican fuentes del ministerio de Economía.

Dijsselbloem indignó a los países del sur con unas declaraciones en marzo en las que sugería que se habían gastado el dinero "en mujeres y copas" antes de pedir el rescate de la UE. El presidente del Eurogrupo dijo que sus palabras habían sido malinterpretadas y se negó a dimitir pese a las peticiones que llegaron desde Portugal, Italia y la Eurocámara. Desde las elecciones ha seguido como ministro de Finanzas holandés en funciones. Los analistas prevén que el nuevo Gobierno holandés se forme en octubre, sin el partido de Dijsselbloem, seis meses después de los comicios.

Si finalmente deja de ser ministro antes de enero, su salario como jefe del Eurogrupo lo tendría que asumir la UE, en concreto el fondo de rescate (MEDE).

¿Un superministro de Economía?

La marcha de Dijsselbloem en enero reabrirá el baile de sillas de altos cargos económicos de la UE. España está infrarrepresentada desde que perdió su silla en el directorio del Banco Central Europeo (BCE) en 2012, en plena crisis. El ministro de Economía, Luis de Guindos, compitió con Dijsselbloem por la presidencia del Eurogrupo y fue derrotado. Ahora ha renunciado a volver a postularse para este cargo.

En su lugar, el Gobierno de Rajoy da por hecho que obtendrá la vicepresidencia del BCE cuando quede libre, en junio de 2018. "En este momento España tiene segura la vicepresidencia del BCE", sostienen en el ministerio de Economía. Algunas informaciones sitúan al propio Guindos como candidato a ese cargo, aunque el ministro no lo ha confirmado en público.

El principal candidato para sustituir a Dijsselbloem el año que viene es el nuevo ministro francés de Economía, el conservador Bruno Le Maire, que ya está haciendo campaña. También ha mostrado interés el propio Moscovici y el ministro portugés, Mário Centeno, ambos de la familia socialista. Sin embargo, sus posibilidades son menores porque los socialistas han perdido peso en el Eurogrupo en beneficio de los liberales tras la elección de Emmanuel Macron en Francia.

La sustitución de Dijsselbloem coincidirá además con el debate sobre el futuro de la presidencia del Eurogrupo. El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, ha propuesto fusionar el cargo con el de comisario de Economía para crear la figura de un superministro de Finanzas de la eurozona. La propuesta cuenta con el respaldo de Macron y con una acogida tibia en Alemania. El debate tendrá lugar este otoño.

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